Serbia doblegó a Cuba en tres parciales 25-21, 25-23 y 25-19 en la cuarta fecha del preolímpico de voleibol femenino.

La tercera derrota del equipo cubano en cuatro salidas corrió a manos de Serbia, un equipo que no se ha visto del todo contundente en esta lid. Sin embargo, la jornada terminó como una tarea de puro trámite que completaron en sets corridos sin mucho susto, aun cuando las declaraciones de Jovana Brakocevic refieren haber tenido  un partido de altas y bajas.

El desbalance de las acciones tuvo a los ”errores del oponente” como causa fundamental: Serbia consiguió 50 puntos, por derecho propio,  en el partido;  ¿los restantes 25?, son los recogidos por la mencionada estadística. En los otros indicadores, Cuba cosechó 42 cartones  en el ataque, 6 en el bloqueo y 2 en el servicio; por 36, 7 y 7de sus rivales.

Rossana Giel (#13) fue la más destacada tras anotarse 14 dianas (ahora suma 46 puntos en total y marcha sexta entre las máximas anotadoras del torneo).

Según la web oficial del evento, Juan Carlos Gala, volvió a sincerarse ante los medios y con implícito desconcierto declaró: “Estoy muy sorprendido porque mis jugadoras no han reaccionado en esta gran competencia. En momentos clave no jugamos bien. Sólo Rosanna Giel hizo el trabajo. Las demás deben mejorar.”
“No puedo creer la forma en que se ha jugado. Perdimos 3-0. Pensé que teníamos una oportunidad, pero no fue así”


“Después de tres derrotas, todo el mundo está decepcionado. El estado de ánimo en el equipo no es bueno.  Lo único que podemos hacer es jugar lo mejor posible en los partidos restantes.”

 

Este jueves será fecha de descanso y después Cuba debe enfrentar a Japón, Taipei y Tailandia, por ese orden.

Time out

Cuba perdió; mire usted qué noticia. Con esta, su tercera derrota en la lid, las morenas casi han firmado su ausencia al evento cumbre del deporte mundial. Noticia que es muy triste para toda esa gran  comunidad, que en este planeta, ama  el voleibol.

Los “trágicos” sucesos de  Japón se me antojan como una perfecta crónica para la muerte ya anunciada por el desequilibrio de los últimos tiempos.; aunque admito que yo tenía esperanzas.

Londres, que en un principio parecía asequible, ahora ha vuelto a dibujarse como un utópico reflejo, un sueño de miles pero prácticamente inalcanzable por intermedio de  esas 12 chicas que escasamente sobrepasan los 22 años de edad promedio. Tampoco, ellas, han hecho las cosas del todo bien, pero desde esta posición no me parece justo juzgar porque hay cientos de “gatos” encerrados detrás de esta y otras tantas “páginas negras” en el deporte nacional que quien escribe, desconoce.

Sin prestar atención a lo que sucederá en lo que queda de torneo, la derrota ante Korea (que no estaba en los planes) es un estrago difícil de superar. Aun ganando todo lo que queda por delante, Cuba estaría en la imperiosa necesidad de auxiliarse de unas cuantas combinaciones (muchas de ellas poco probables)  para seguir respirando con opciones olímpicas. Ganarle a todos, entre ellos a Japón, que todavía está invicto.

Mi saco de esperanzas ha quedado vacío. Admito que ha sido sumamente difícil concretar estas líneas. Londres me sabrá a poco, pero espero, sí que lo espero, que después de este “trastazo” la actitud cambie, las soluciones se manejen y los conceptos se adapten a tono con el contexto internacional. Insisto, de qué sirve sembrar y cultivar tanto talento si al final no vamos a ser nosotros los que recojamos cosecha.