Por: Noel David Suárez Pérez y Lilian Cid Escalona

El 25 de septiembre de 1974 se llevó a cabo en los Estados Unidos una cirugía -en ese entonces experimental- que ha cambiado muchas vidas. Desde ese momento, la reconstrucción del ligamento colateral medial del codo ha sido uno de los procederes quirúrgicos recurrentes en el deporte al más alto nivel, con incidencia mayoritaria en jugadores de béisbol.

La operación, que consiste en utilizar un injerto autólogo para corregir la rotura del ligamento colateral medial, fue realizada por primera vez por el Dr. Frank Jobe, jefe del equipo médico de Los Dodgers de Los Ángeles y tuvo como paciente al conocido lanzador de Grandes Ligas Thomas E. John, de ahí el nombre mediático de este proceder quirúrgico.

La cirugía en sí es compleja, tanto en el procedimiento como en la rehabilitación, pero ofrece una oportunidad única de seguir en juego ante la insuficiencia del descanso, las fisioterapias y otras técnicas de recuperación.

Tal y como sucedió con Tommy John que, tras aquella exitosa primera vez, logró continuar su carrera con Los Dogers de Los Ángeles, sumando catorce temporadas más a su hoja de servicios.

El suceso marcó un antes y un después tanto en la medicina como en el béisbol, y desde entonces se cuentan por miles los beisbolistas que han sido intervenidos con la Tommy John. De la Mayor League Béisbol (MLB) son notables nombres como los de Chris Sale, de los Medias Rojas de Boston o Justin Verlander, cuando militaba en los Tigres de Detroit.

En Cuba, la Tommy John tiene historia propia, y sobre ella nos comenta el doctor Liván Peña Marrero, Jefe del Grupo Nacional de Ortopedia y Traumatología y una de las voces autorizadas sobre el tema con de una extensa lista de intervenciones quirúrgicas de este tipo en su hoja de servicios, realizadas:

¿Cuáles son los principales síntomas que experimenta el atleta ante esta lesión?

El síntoma que aparece con más frecuencia es el dolor en la cara medial del codo. Puede manifestarse de manera súbita cuando el atleta hace un lanzamiento, y siente una especie de chasquido, un dolor intenso en esta zona y se puede asociar a la presencia de un hematoma e inflamación. Esta lesión en el ligamento colateral medial del codo, que es su principal estabilizador, tiene entre sus principales causas la reiteración de lanzamientos. Lo que sucede es que en la medida que pasa el tiempo, el ligamento va sufriendo cambios, sufriendo microlesiones hasta que finalmente se rompe.

La lesión es mayormente frecuente entre los lanzadores, pero se puede ver en los jardineros o antesalistas, así como en los atletas de lanzamiento de jabalina y disco.

Además del tendón palmar largo del antebrazo, ¿qué otro se puede utilizar para reemplazar el dañado?

Generalmente utilizamos este, el palmar largo, nombrado así por la mayor longitud o palmar menor por el grosor. Se pueden utilizar otros como tendón semitendinoso, el tendón de recto interno o músculo Brasil, que son tendones de la cara posterior de la rodilla, y también se han utilizado otros como el plantar delgado, e incluso un extensor de uno de los dedos del pie. Nosotros utilizamos comúnmente el palmar largo o palmar menor, como el resto del mundo.

Referencias internacionales sobre la operación señalan que la misma se realiza mediante injerto del tendón del músculo palmar, del recto interno del muslo, del semitendinoso así como de músculos procedentes de un cadáver. No existe evidencias claras de cual técnica es mejor.

¿Qué duración aproximada tiene la cirugía?

La cirugía Tommy John tiene una duración promedio de una hora, sin embargo, esto puede variar por la presencia de lesiones asociadas. Estos pacientes tienen muchas veces compresiones del nervio cubital y hay que descomprimirlo y transponerlo en ocasiones, pueden tener osteofitos, cuerpos libres interarticulares que también hay que extraer y síndrome de choque posteromedial, que es una consecuencia de la rotura del ligamento. Esto puede extender la cirugía a una hora y media o una hora y cuarto.

¿Existen efectos adversos para el atleta?

Podemos decir que no existe una complicación propia de la técnica que pueda afectar al atleta. Estos atletas luego de la cirugía o mejoran o se quedan igual que en la condición previa a la cirugía. Sin embargo, hay que tener en cuenta que toda operación tiene complicaciones, que pueden estar relacionadas con la anestesia general, las pérdidas de sangre, hasta complicaciones locales como pueden ser la infección, los hematomas y la abertura de la herida.

¿A qué atletas usted le ha realizado esta intervención? ¿Cuál de ellas recuerda de manera particular?

En Cuba tenemos un número considerable de atletas a los que se le ha realizado la cirugía, como son Frederich Cepeda, Danny Aguilera, José Ramón Rodríguez, Yander Guevara, Jorge Luís Barcelán, Yoel Suárez y Alberto Bisset entre otros.

En particular siempre me gusta destacar el caso de Alberto Bisset que es un atleta que operamos hace ya más de diez años con una lesión muy grave en el codo, con limitación de los movimientos, un alto grado de deterioro de todos los ligamentos del codo, de la musculatura con varios cuerpos libres articulares y con daño en la superficie articular del cartílago. Luego de esa cirugía tan grande que se le hizo aún hoy lo vemos lanzando con su equipo Santiago de Cuba y teniendo buenos resultados. Biset es un atleta extremadamente voluntarioso y muy disciplinado y esto desde luego aporta valor al éxito del proceder.

A propósito, Alberto Bisset nos confirma la experiencia:

“Me operé en el 2008 con el Dr. Liván, que me trató como si fuera su hijo. La operación fue todo un éxito. Después me dieron un año de reposo y tratamiento, todo lo hice con el deseo de seguir mi carrera. Más nunca me ha dolido el codo. Quiero agradecer al doctor por darme fuerzas para continuar haciendo lo que más deseo; jugar pelota”.

Existen diversos mitos entorno a este proceder. Algunos de ellos sugieren la realización de la misma tanto a modo de prevención como para favorecer el rendimiento. ¿Qué nos puede decir desde su experiencia?

Pues muchos lanzadores piden hacerse la cirugía porque piensan que con el ligamento reconstruido van a aumentar su velocidad en los lanzamientos, esto es totalmente falso, nunca un ligamento reconstruido, ni con la mejor técnica, va a posibilitar mayor velocidad que el ligamento natural.

Además, se dice que los atletas que reciben la cirugía mantienen los resultados que tenían antes de sufrir la lesión, esto también es totalmente falso, se ha comprobado que entre el 80 y el 85% de los atletas que se someten a la Tommy John logran regresar al nivel competitivo en que estaban antes de comenzar con los síntomas. Se plantea que aproximadamente 67% de los lanzadores en las Grandes Ligas de Estados Unidos logran hacer más de una temporada.

La experiencia de Cuba en la realización de la Tommy John es amplia y compila valores de éxito que rondan el 87% de efectividad. El comportamiento y los resultados en los trabajos realizados es similar a los que se obtienen en Estados Unidos, así como en Australia, República Dominicana, México, países donde se efectúan con más frecuencia.

Fuente: https://www.beisbolencuba.com/imagenes/3035

Jorge Luis Barcelán, que también se mantiene en juego gracias a una TJ, nos contó que la fisioterapia y el hielo (crioterapia) no fueron suficientes:

“Desde que sentí la primera molestia en el codo estuve con tratamiento fisioterapéutico y aplicándome hielo. Así me mantuve jugando durante siete temporadas en las cuáles poco a poco se incrementaba la molestia, al inicio era solo en los lanzamientos, pero llegó hasta llegar a impedirme realizar el swing. Ya en ese momento la única solución esa la cirugía Tommy John. Significó otro año fuera del béisbol sumado a los que perdí por fractura de tibia y peroné y por hernia discal, pero el doctor Liván siempre me dio la confianza de que podía regresar y así mismo fue. Quiero agradecer también al doctor Anillo que estuvo siempre pendiente y las rehabilitadoras del Frank País, sin ellas la recuperación hubiese sido más complicada”

Justamente así, en el éxito de estos procedimientos tiene mucha importancia la voluntad y la calidad de la recuperación, donde confluyen varias especialidades entre ella la fisioterapia. La recuperación de una TJ es larga, entre 12 y 18 meses como promedio…
Ese es el promedio – confirma Liván Peña– . En algunos atletas es menor y en otros es mayor y está relacionado con varios factores: uno de ellos es el daño previo que existe, o sea, la magnitud de la lesión que tiene el paciente, depende también de la musculatura del atleta, aquellos que tienen mayor fuerza muscular en el antebrazo se recuperan mejor, y más rápido y en menor medida, pero también incide la calidad de la técnica con que se haga la cirugía.

El doctor Livan Peña habla de la Tommy John en Bola Viva

Un factor que es fundamental es la voluntad del atleta, sobre todo para el cumplimiento del programa de rehabilitación que dicta el cirujano, primero con ejercicios de fisioterapia, más adelante comienza a realizar algunos lanzamientos a la mitad de la distancia del box a home y poco a poco los irá incrementando hasta lanzar con la distancia adecuada. Se le permite lanzar bola recta al principio, ya después se le permite lanzar bola de rompimiento.

El doctor Liván Peña atesora otras muchas experiencias satisfactorias, entre las más recientes destaca el regreso al terrero del infilder Juan Carlos Torriente, quien fue recuperado de una lesión en la que se habían afectado 11 tendones de su mano. Una victoria de la medicina cubana, en toda línea.

La Tommy John es la cirugía más popular en el mundo deportivo, con repercusión especial en el universo de las bolas y los strikes. A 47 años de su primera vez, la cirugía es más necesaria que nunca. De hecho, estudios recientes revelan que la lesión ha visto un incremento exponencial en los últimos años. Así, en tanto se potencian los esfuerzos para educar a las nuevas generaciones en buenas prácticas para eliminar los factores de riesgo conocidos que conducen al quirófano, la Tommy John mantiene su encanto, y a pesar de su complejidad sigue siendo la tabla de salvación para un elevado de deportistas de alto nivel.

La Cirugía Tommy John desde el punto de vista médico

Preparación
El cirujano extrae un tendón del propio cuerpo del paciente; para ello es utilizado con mayor frecuencia el tendón palmar largo del antebrazo, pero el cirujano puede optar por tomar un tendón de la mano, muñeca o rodilla. En algunos casos, se puede usar un tendón de un donante de órganos.

Acceso a la articulación del codo
El cirujano hace una incisión a lo largo del lado interno del codo, exponiendo el ligamento ulnarcollateral medial dañado.
Perforación de los agujeros.

Los túneles se perforan a través del húmero (hueso de la parte superior del brazo) y el cúbito (un hueso de la parte inferior del brazo ) en los puntos donde el ligamento dañado normalmente se adhiere.

Inserción del tendón
El tendón cosechado se recorre a través de los túneles en una figura de ocho. El tendón se sutura a sí mismo, estabilizando la articulación.

Fin del procedimiento
La incisión se cierra, y el codo se inmoviliza en una abrazadera dura de una a dos semanas. A continuación, se puede permitir que el paciente cambie a una abrazadera con bisagras y comience el ejercicio limitado del brazo. El lanzamiento supervisado puede comenzar a los tres o cuatro meses, y el lanzamiento competitivo puede ser permitido entre seis y nueve meses. La mayoría de los atletas recuperan su nivel de función antes de la lesión sobre 12-18 meses después de la cirugía.