Ultima fecha de la Copa Cuba 2017

Por: Eddy Luis Nápoles Cardoso

Hoy continuamos con el análisis sobre la obtención por los atletas cubanos, del mejor rendimiento anual en el evento fundamental, corresponde el turno a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Brasil, 2016; evento donde el atletismo nacional registró la peor actuación, desde que en Tokio 1964, se lograra una presea de plata, conquistando solo en esta oportunidad una
medalla de bronce.

La embajada atlética a la ciudad carioca, estuvo compuesta definitivamente por 29 atletas, que se desempeñaron en igual cantidad de pruebas individuales, más tres relevos, totalizando 32 posibilidades competitivas, donde solo, cuatro atletas y las dos postas 4×400, lograron materializar su mejor rendimiento anual, para otro anímico, 18.05% de efectividad. Si echamos un vistazo a los finalistas de esta cita olímpica, tenemos que el 41.58% lograron su mejor resultado en Río de Janeiro (153/368).

En el aspecto de días de antelación a la mejor marca del año, les recuerdo que en Beijing fue de 74, en Londres de 96, existiendo ahora cierta mejoría con en relación a Londres, con 86 días como promedio, pero peor que en Beijing.

Bueno entremos en los detalles importantes de este tema, con los honores por tercera ocasión consecutiva, para Leonel Suárez y también para su entrenador Gabino Arzola; nuevamente el decatleta holguinero la puso en el momento indicado, el 18 de agosto, al término del decatlón su puntuación fue de 8460 unidades, 113 más que las que traía compiladas desde La Habana (8347).

Otra alumna del profesor Arzola, también desplegaba su mejor faena anual en la cita olímpica, la jovencita guantanamera Yorgelis Rodríguez, séptima con 6481 puntos (récord nacional) en la prueba de heptathlon, Yorgelis logró incremento de 174 unidades, respecto a los 6307 previos.

 

El cuatrocentista Yoandys Lescay, también desarrolló una excelente competencia, al llegar a la meta en una de las semifinales corrida el 13 de agosto, con crono de 45.00 segundos, mejorando en 36 centésimas (45.36) su registro previo.

La posta de 4×400 masculina, con el empuje de Lescay, también registró lo mejor del año en Río de Janeiro (2:59.53), mejorando 5.01 segundos, respecto a los 3:04.54 que habían logrado en Monterrey, el 5 de junio. Su homóloga femenina no fue menos y sin competencias previas, se apareció en Río el 19 el agosto, con crono de 3:30.11, mejorado los 3:36.37 del 29 de mayo en La Habana.

Cierra la corta lista, el sorprendente maratonista Richer Pérez, quien al estar clasificado por su resultado en Toronto (2:17:04), no realizó competencias previas, logrando en Río de Janeiro crono de 2:18:05 horas.

Ahora en el otro extremo, entre los que distaron más sus marcas en días, están; la discóbola Yaimé Pérez, con registro previo de 68.86, logrado en La Habana, el 13 de febrero y luego en la ronda clasificatoria, el 15 de agosto, 65.38, distante 183 días y decrecimiento de 3.48 metros; su paisano Jorge Fernández, con 65.30, el 20 de febrero en Las Tunas y 60.43, el 12 de agosto, decreciendo 4.87 metros tras 173 jornadas; el decatleta Yordani García, con 8068 puntos, el 18 de marzo en La Habana y 7961, el 18 de agosto y pérdida de 107 unidades transcurridos 153 días; así como la triplista Liadagmis Povea, con salto previo de 14.56 metros, logrado el 19 de marzo en La Habana y 13.63, el 13 de agosto, decreciendo en 0.93 metros, luego de 147 jornadas posteriores de entrenamiento.

Entre los que “aplicaron” apreciables retrocesos a sus rendimientos previos a la cita olímpica están; nuevamente el martillista Roberto Janet, con menos 3.29 metros, en relación a lo logrado el 29 de mayo en La Habana y lo lanzado el 17 de agosto en Río (73.23); la única medallista cubana en la justa, Denia Caballero, menos 2.28 metros, respecto a los 67.62 del 29 de junio en Leiria, Portugal y los 65.34 del 18 de agosto en la final olímpica.

Las tres corredoras de 800 metros que presentó Cuba en Río de Janeiro, también decrecieron sustancialmente, siendo Lisneidy Veitia la más afectada, con incremento de 3.17 segundos (1:58.93, Barcelona, 30 de junio y 2:02.10, Río, 17 de agosto), le siguió Sahily Diago con 2.54 segundos (1:58.84,  Puebla, 17 de abril y 2:01.38) y Rose Mary Almanza, con 2.01 segundos (1:58.49, Barcelona, 30 de junio y 2:00.50 en Río).

La campeona mundial vigente, Yarisley Silva, con un año muy irregular en su preparación, matizado por deudas de entrenamiento y competitivas, también vio disminuir su rendimiento, en referencia a lo logrado previamente, los 4.84, del 5 de junio en Birmingham y los 4.60, del 19 de agosto en Río.

Ahora veamos hipotéticamente, que les hubiera deparado el logro de la mejor marca del año en la cita olímpica; Yaimé Pérez, (disco-68.86), plata; Yarisley, (pértiga-4.84), bronce; Roberto Janet, (martillo-76.52), cuarto; Jorge Fernández, (disco-65.30), quinto, Lázaro Martínez, (triple-17.06), sexto;Rose Mary Almanza, (800 metros-1:58.49), Liadagmis Povea,  (triple-14.56); Yaniuvis López, (bala-18.67), séptima y Sahily Diago, 800 metros-1:58.84) y Yirisleydi Ford, (martillo-71.10), octava.

A simple vista y sin muchos análisis, tal parece que el objetivo fundamental trazado, planificado, orientado, para los atletas cubanos, como lo muestra el recuento de los tres últimos Juegos Olímpicos, es el cumplimiento de los
entry standards (marcas mínimas) de la IAAF para cada una de estas citas y entonces, donde está el papel, que deben jugar en primer término, los entrenadores, conductores de todo el proceso de preparación de los atletas, la comisión técnica nacional y el personal de la dirección técnica metodológica a la misma instancia,  entre otros, como órganos supervisores y controladores?

A modo de recordatorio, les comento que en Beijing fueron ocho las mejores marcas del año realizadas; en Londres, se descendió a siete y ahora Río a seis. Aquí les dejo una interrogante, ¿A este ritmo, que puede suceder en Tokio 2020?