Davileydi Velazco, a punto de cumplir 26 años, ha demostrado que la perseverancia también salta. Desde su irrupción juvenil con títulos en NACAC U23 y Panamericano U20, hasta aquella medalla de bronce mundial, su camino ha sido un hilo de constancia. Y aunque no siempre fue lineal, la atleta ha sabido recomenzar, resistir y creer en su talento.
Hoy, con un 14.72 que la coloca tercera del ranking mundial del triple salto —solo detrás de las también cubanas Leyanis Pérez y Liadagmis Povea—, Davisleydi irrumpe con fuerza en un 2025 que parece estar hecho para sus grandes desafíos. No llegó ahí de la nada: su progresión, sus tropiezos y su capacidad de levantarse hablan de una atleta que nunca dejó de esculpir su destino. Con el acompañamiento de un entrenador tan cubano y universal como Ubaldo Duany, Velazco reafirma que el talento, cuando se trabaja con enfoque y tranquilidad, siempre florece.
La temporada 2025 ha sido, sin dudas, la confirmación de Davisleydi Velazco en la élite. Comenzó en marzo con un sólido 14.36 en Carolina (Spring Break Classic), y desde entonces encadenó triunfos en cada parada: 14.32 en Tucson, 14.26 en Kingston, 14.61 en Memphis y 14.38 en Florencia. Su salto de 14.54 en Gotemburgo mostró que estaba lista para rozar los grandes escenarios, y finalmente, en Bruselas, el 22 de agosto, firmó su mejor marca personal con 14.72, que la sitúa tercera del ranking mundial del año.
El dato más revelador es que seis de los diez mejores registros de su carrera los consiguió en esta misma temporada, lo que en la práctica “reescribió” su top 10 histórico. Salvo dos marcas previas (los 14.34 de 2020 y los 14.31 de 2021), todo su escalafón de mejores resultados ya pertenece al 2025. Una progresión que no solo demuestra estabilidad, sino la madurez competitiva de una atleta que ha encontrado la regularidad que tanto buscó.
Sin embargo, más allá de las marcas, su historia nos invita a pensar en las oportunidades que se pierden cuando se levantan muros en lugar de tender puentes. Porque la historia de Davileydi, como la de Mena, Iribarne, Jens Fernández, Acea, Cisneros y tantos otros, nos recuerda que el tiempo es implacable y que a veces el silencio entre las partes termina robando los mejores momentos.
Y aquí lo digo sin rodeos: Yo no he hablado con Davisleydi , desconozco sus opciones, pero poner sobre la mesa las intenciones siempre puede traer consigo giros y emociones… además, de que el tiempo de Dios es perfecto y ella está ahí, a punto de perderse un momento que podría ser el más importante de su carrera, todo porque el silencio entre las partes nos hace naufragar.
Cómo olvidar que en los Juegos Olímpicos de París 2024, el triple salto masculino fue un podio teñido de talento cubano: oro, plata y bronce llevaban raíces de esta isla, pero ninguna de esas medallas se colgó bajo la bandera de Cuba. Un símbolo doloroso de lo que ocurre cuando las distancias se imponen, cuando las puertas se cierran …..
Ella misma ha dicho: “Me lo debía, esto es por mí y para mí, por lo mucho que he soportado y superado… pero con la satisfacción de que es solo el comienzo de muchas cosas lindas”. Y ese comienzo podría ser también una señal: el recordatorio de que hay que cambiar lo que debe ser cambiado.
Ojalá que alguien, en lugar de repetir viejas fórmulas, despierte un día con la valentía de decir: “Es un bonito día para unir cubanos”.
Comentarios recientes