AUrquiolaFinal Joel García/Trabajadores @trabajadores.cu

Cuando se produjo el último strike, el out 27, Alfonso Urquiola gritó una palabrota y salió del banco a abrazarse con sus muchachos. Por novena ocasión vivía la emoción de ser campeón nacional (seis como pelotero de Vegueros y tres como director de Pinar del Río) y tras las primeras felicitaciones regresó al banco para buscar su tabaco. Minutos más tarde respondió las preguntas con la sinceridad de “un guajiro de campo”, como él mismo se definió.

 

¿Qué es lo más importante o destacado de este triunfo?

Siempre que se gana un campeonato es algo grande. Es la tercera vez que puedo conseguirlo como director, pero lo más destacado fue el espectáculo que se dio. El equipo Matanzas merece mi respeto y cariño porque le dio bríos a la Serie desde el principio, pero siempre tiene que haber un ganador y nos tocó a nosotros. Resultó un play off interesante, con alto nivel competitivo, con una cultura deportiva muy grande entre los peloteros y sin ningún problema de indisciplina, a pesar de que estos juegos siempre son calientes y la afición es sumamente exigente con ambos equipos.

¿Diferencias entre esta corona y la de la Serie 50?

Todos los triunfos son significativos, pero este tiene un gran connotación porque llevaba dos años fuera del equipo —cumplía una misión de trabajo en otro país—, y apenas he estado seis meses con los muchachos. Hicimos un trabajo integral desde todos los puntos de vista y nos trazamos metas internas desde el primer día de la preparación. Nunca hicimos pronósticos, pero lógicamente logramos el objetivo final. Otra diferencia con la Serie 50 es que en aquella eran tres play off y ahora son dos, por lo que no da mucho tiempo a recuperarte. Era un conteo regresivo. Y así lo asumimos.

¿En qué radica la magia de Urquiola para regresar y ganar?

Dentro de una selección hay cosas muy importantes que no son solo correr, batear y tirar. Un director tiene que ser un pedagogo dentro y fuera del terreno. Este conjunto es muy unido, combativo, con alto sentido de pertenencia. Además, trabajo mucho la disciplina, la cohesión, el respeto al público y al contrario, elementos que hacen fuerte también a un grupo independientemente de que gane o pierda. Y eso no es magia, aunque el mérito más grande lo tienen mis muchachos por su amor a la camiseta.

¿Una figura imprescindible?

Todos en un deporte colectivo aportan, unos más otros menos, y siempre hay jugadores que sobresalen. Yosvani Torres fue la figura principal de nosotros, pero si no tiene un buen cátcher, un buen infield, si no tiene a sus compañeros que lo ayuden, no hubiera podido lograr los resultados tan buenos que obtuvo. Prefiero entonces decir que todos son destacados.

¿Qué debemos hacer para seguir aumentando la calidad de nuestra pelota?

En el béisbol hay que trabajar duro, porque siempre hay un escalón más y nunca sobra nada. Este año fue fructífero. Ahí tienes a Holguín, que luchó hasta el final por quedar entre los cuatro; a Industriales, un rival de mucho nivel; a Artemisa, sexto lugar. Sin embargo, tenemos que perfeccionar muchas cosas y hacerlo de manera integral. Es decir, toda la familia del béisbol, entrenadores, peloteros, directores, narradores, periodistas, hasta el que arregla el terreno, porque hay que ir a la profesionalidad. En cuanto a lo técnico y lo táctico, todo el mundo sabe que el béisbol se está modernizando a nivel internacional y hay que seguir estudiando e incorporando la ciencia y los estudios que realizan nuestras universidades a los entrenamientos diarios.

¿Se mantiene Urquiola con Pinar del Río el año siguiente? ¿Ha pensado dirigir nuevamente un equipo nacional?

Yo estaba, como te he dicho, en una misión fuera del país y cuando me pidieron cumplir esta tarea lo primero que dije es que si dirigía era en mi provincia Pinar del Río. En otra cosa no pienso. Lógicamente, uno es un soldado del deporte y de la Revolución, pero sostengo la filosofía de que uno debe estar donde es necesario y crea que pueda trabajar para resolver un problema. Si uno no puede hacer eso, no debe estar. Con honestidad, no pienso en ningún equipo nacional, solo en el campeonato que ganamos ahora y en que lo disfrute el pueblo pinareño y toda Cuba. Tampoco puedo asegurar si sigo el año siguiente porque está en dependencia de algunas cosas, pero agradezco las muestras de cariño y nunca olvido al equipo más poderoso: el pueblo. Teníamos un compromiso y cumplimos.

Tomado de http://www.trabajadores.cu/20140420/urquiola-tiene-la-palabra/