Pidiendo Pista, el podcast conducido por Lilian Cid, tuvo como invitado al voleibolista cubano Robertlandy Simón, referente del voleibol mundial y figura clave en el equipo nacional.

Pidiendo Pista (PP): Hace un año habías anunciado tu retiro de la selección, pero sorprendiste al regresar. ¿Qué te llevó a reconsiderar esa decisión?

Robertlandy Simón (RS): Conversé mucho con el entrenador Jesús. Me pidió que valorara volver porque podía ser de gran ayuda para el equipo. Yo no estaba convencido, ya no soy tan joven y físicamente tengo problemas en la espalda y rodillas. Pero en casa lo hablé con mi esposa y me dijo: “El equipo nacional te gusta porque te divierte y te saca de la rutina del club”. Eso me hizo pensarlo. Puse condiciones: cuidar el calendario, controlar el desgaste, todo para evitar lesiones. Y así decidí regresar.

PP: ¿Qué aporta tu presencia al grupo?

RS: Creo que no solo es lo deportivo, también la experiencia y la madurez. Los muchachos me escuchan porque saben que ya pasé por situaciones que ellos enfrentan ahora.

PP: ¿Cómo fueron tus inicios en el voleibol?

RS: Llegué por accidente, porque no había plaza para mí en baloncesto. Tenía 16 o 17 años cuando entendí que el voleibol podía cambiar mi vida: lo que movía a las masas, el impacto económico… Ahí decidí que ese era mi camino.

PP: Cuando eliges un club, ¿qué pesa más?

RS: Para mí no es solo el salario. Busco equipos con historia, que quieran ganar. Así fue con la Lube en Italia. También viví experiencias en Corea: llegué a un club que estaba último y ganamos dos campeonatos consecutivos. Soy competitivo, sufro cuando pierdo. Y también he tenido suerte: encontré entrenadores y compañeros con mentalidad ganadora. Eso marca la diferencia.

PP: ¿Qué recuerdos guardas de la Liga Mundial 2005 y del Mundial 2010?

RS: En 2005 apenas tenía 17 años, jugué poco, pero fue el inicio en el alto nivel. En 2010 vivimos algo especial: le ganamos a Brasil y llegamos a la final. Pero éramos jóvenes, inmaduros. Después de vencer a Serbia en semifinales, nos conformamos con la plata. No supimos mantenernos enfocados para enfrentar a Brasil.

PP: Sigues hablando de un sueño olímpico. ¿Qué significa para ti?

RS: Es mi gran motivación. Nunca he jugado unos Juegos Olímpicos y quiero sentir lo que representa para un atleta y para Cuba. En su momento intenté nacionalizarme en Polonia, Brasil y Canadá, porque Cuba no permitía el regreso de jugadores. Hoy tengo la posibilidad real de vivirlo con mi país.

PP: Muchos critican a la selección, ¿cómo viven eso desde dentro?

RS: La gente no sabe las condiciones en las que trabajamos. Otros equipos concentran en hoteles, con médicos, fisioterapeutas, dietas… Nosotros entrenamos en medio de problemas familiares y logísticos. Viajamos con lo mínimo, sin doctor, con muchas carencias. Por eso no nos preocupan las críticas: sabemos nuestra realidad.

PP: Has mencionado la importancia de los entrenadores en tu carrera.

RS: He tenido la suerte de trabajar con muchos grandes técnicos, cubanos y extranjeros. Todos me dejaron enseñanzas. El colectivo técnico es determinante: debe estar preparado y, sobre todo, imponer respeto. Esa jerarquía es esencial para que los profesionales rindan.

Estos son solo fragmentos de la conversación. La entrevista completa con Robertlandy Simón puede disfrutarse en el episodio número once de Pidiendo Pista.