En el municipio de Jesús Menéndez, al norte de la provincia de Las Tunas, la localidad de Chaparra volvió a ser escenario de una jornada donde el deporte, la tradición y la comunidad se dieron la mano.
Allí se desarrolló la tercera edición de la Copa Fraternidad de béisbol, un torneo dedicado a niños de la categoría 10-12 años y auspiciado por las logias Chaparra y Los Perseverantes.
La antigua zona azucarera de Chaparra, reconocida históricamente por su vínculo con la industria del azúcar y por la identidad trabajadora de sus habitantes, vivió una verdadera fiesta deportiva. Familias, vecinos y aficionados acompañaron a los pequeños peloteros en un ambiente marcado por la alegría y el sentido de pertenencia.

“Eso fue una belleza… un pueblo viendo aquello y todo súper”, describieron participantes de la actividad, que convirtió el terreno de juego en un espacio de encuentro comunitario.
La iniciativa formó parte de una semana intensa para la Masonería Cubana Simbólica y Filosófica dentro de la Isla, con acciones enfocadas en la fraternidad, la filantropía y el acompañamiento social.
Dentro de la agenda también se incluyeron homenajes a figuras esenciales de la historia cubana como Carlos Manuel de Céspedes y José Martí, referentes del pensamiento nacional y vinculados a una tradición de valores humanistas que forman parte del legado masónico en Cuba.

Los organizadores resaltaron la importancia de continuar impulsando acciones en favor de la infancia y la comunidad, promoviendo espacios donde valores como la fraternidad, la ayuda al prójimo y el compromiso social puedan expresarse en hechos concretos.
Como parte de la iniciativa, también se realizaron donaciones de implementos deportivos destinados a los niños participantes y al desarrollo de la práctica del béisbol en la comunidad. Bates, pelotas, guantes, arreos de receptor, bases para el terreno, uniformes, pizarras y otros recursos fueron entregados para fortalecer las condiciones de entrenamiento y competencia. Un aporte recibido con especial entusiasmo por los pequeños atletas, quienes demostraron además el cuidado y sentido de pertenencia hacia cada uno de los medios puestos a su disposición.
La celebración en Chaparra tuvo además un significado especial para sus protagonistas, quienes destacaron el trabajo de los hermanos masones y su labor en favor de la infancia y la comunidad.
Más allá del resultado deportivo, la tercera Copa Fraternidad dejó una imagen que resume su esencia: niños jugando béisbol, un pueblo reunido y una tradición que busca transmitir valores de solidaridad, respeto y servicio.
En Chaparra, una comunidad del oriente cubano, la pelota volvió a ser un puente entre generaciones.
















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