Por Noel David Suárez
Este domingo 22 de marzo concluyó el Campeonato Mundial de Atletismo Bajo Techo, que tuvo como sede a la Kujawsko-Pomorska Arena, en la ciudad polaca de Torún. Cuba, que asistió con seis atletas a la lid, terminó en el puesto 15 del medallero con una presea de oro y tres cuartos lugares, además de una marca personal de la única representante en la pista, la vallista Greisy Roble que, pese a no pasar de ronda en las eliminatorias de los 60m con vallas, detuvo los relojes en 8.05s, lo mejor de su aún joven carrera en esta distancia.
Vamos a comenzar este análisis por la actuación más discreta, la del triplista Andy Hecheverría, quien se ganó por derecho propio su clasificación al mundial gracias al 17.34m que estampó en una de las confrontaciones efectuadas en el Estadio Panamericano de La Habana. Vale resaltar que el joven de 24 años natural de la provincia de Holguín, llegó a la sede del evento un día antes de la final del triple, y si a esto le sumamos que sus competencias previas han sido solo las confrontaciones y el Memorial Jesús Molina, sus posibilidades de alcanzar un ponderable resultado van disminuyendo. Sin ánimos de justificar nada, su rendimiento mostrado en la cita del orbe, en la que concluyó con un pobre 16.42m, es en gran medida producto de una preparación 100% en suelo cubano, y los atletas necesitan entrenar y competir en escenarios internacionales para chocar con adversarios, pistas e implementos de élite, pues sin menospreciar al Estadio Panamericano, cuna de disímiles campeones del Deporte Rey Cubano, se hace muy difícil subir el nivel compitiendo y entrenando solamente ahí, más aún en la compleja situación que atraviesa el país. Para Andy todo el apoyo y el éxito del mundo, aún es joven y tiene futuro por delante, pero necesita del apoyo de los federativos y decisores de cara a su crecimiento como atleta, y estamos seguros que tiene la capacidad para llegar a la élite, pues por sobre todas las cosas forma parte de la Escuela Cubana de Triple Salto, la mejor del mundo.
Precisamente de ahí salió el campeón en ambos sexos, pues en el masculino Andy Díaz, quien compite por Italia, retuvo el título logrado un año atrás y se coronó con marca de 17.47. Nuestro otro representante en dicha final fue el siempre competitivo Lázaro Martínez, quien no había conocido los 17m esta temporada, pero como siempre, los dejó para la cita más importante hasta la fecha. El carismático guantanamero concluyó cuarto con 17.14, pero una vez más mostró actitudes de campeones, la misma que demostró su compañera y amiga en lo personal Liadagmis Povea, en su caso, también ocupó el cuarto lugar dejando lo mejor del año para Torún 2026 al clavar sus pinchos en 14.41m. Ambos atletas son entrenados por el medallista olímpico y campeón mundial en dicha disciplina Yoelmis Quesada, quien ha hecho de ellos dos guerreros. Lázaro y Liadagmis sí han tenido la oportunidad de competir fuera, al igual que Greisy, mencionada al inicio, casos en los que el denominador común ha sido el roce internacional, que ha traído por consiguiente buenos resultados.
Dejamos para el final la actuación dorada, por parte de una atleta que se consolida como la mejor del mundo en el Triple Salto, la pinareña Leyanis Pérez Hernández, quien llegó a este mundial como la vigente campeona, pero con la presencia de la estelar venezolana Yulimar Rojas, que además llegaba como la líder de la temporada con un salto de 14.95m, se avizoraba una final de altos quilates, y así fue. Leyanis hizo valer su condición de monarca al aire libre y bajo techo y dominó la competencia desde el inicio, cuando registró 14.88, suficiente para colgarse al cuello la medalla de oro, pero la mejoró con la marca del año para ella, 14.95, para no dejar dudas de su dominio en la especialidad. Leyanis viene siendo la indiscutible líder de una disciplina en la que dos años atrás se dudaba que existiera otra diferente a Yulimar Rojas, pero su lesión en el tendón de Aquiles le dejó un margen a la nuestra y lo aprovechó, borrando los fantasmas de París 2024. No obstante, la cubana y la venezolana hacen presagiar una férrea batalla de cara al mundial de 2027 y en los Juegos Olímpicos de 2028.
Lejos de ser una actuación histórica, lo hecho por nuestros representantes se puede considerar como positivo, tal y como sucedió en el Mundial de Tokio 2025. El atletismo cubano entre viento y marea está sacando resultados, por lo que requiere del apoyo y la mayor atención de todos los implicados, y lo que es más importante, roce internacional. Este es un año de Juegos Centroamericanos, y el Deporte Rey siempre aporta un número importante de medallas, son varios nombres los que saltan a la palestra pública como candidatos al podio, pero no puede ser desde el Estadio Panamericano solamente, hay que competir en circuitos internacionales y los resultados llegarán, pues los nuestros tienen calidad para ello.
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