El nombre de Rey Vicente Anglada está grabado en la historia del béisbol cubano. Como jugador brilló con Industriales, y como mánager llevó a la gloria a equipos de La Habana y al propio Cuba. En conversación con Pidiendo Pista, Anglada repasó sus vivencias más duras, su filosofía de dirección y su visión sobre el presente y futuro del deporte nacional.

¿cómo recuerda sus inicios en el béisbol y ese sentimiento industrialista que lo acompaña hasta hoy?
Anglada: En las pequeñas categorías pasé por todas las posiciones, pero me quedé en el cuadro. Siempre soñé con un huaco industrial y por suerte ese sueño se me dio. Hoy sigo siendo industrial, donde quiera que esté.

Muchos jóvenes hoy aspiran a jugar en Grandes Ligas. ¿Cómo ve esa realidad frente al pasado, cuando el sueño era Industriales y el equipo Cuba?
Anglada: Uno tiene que adaptarse al mundo en que vive. Yo nunca estuve de acuerdo con que ser profesional fuera malo. Si el médico es profesional, ¿por qué el atleta no puede serlo? La vida ha demostrado que ser profesional no es malo.

Usted ha dicho que la Serie Nacional ha involucionado. ¿Qué hace falta para salvar el béisbol cubano?
Anglada: Lo primero es abrirse al mundo y permitir patrocinadores. Si no nos insertamos en ese mundo, vamos a seguir retrocediendo. El talento está, pero necesitamos academias, incentivos y oportunidades reales.

—El año 1982 marcó su vida. ¿Cómo recuerda aquel episodio de sanción y prisión?
Anglada: Todo el mundo sabe que fue injusto, que fuimos a prisión sin haber cometido delito alguno. La vida a veces es cruel, pero también me dio revancha: esa experiencia terminó llevándome a dirigir, algo que nunca soñé.

¿Cómo fue asumir la dirección de equipos sin haberlo planeado?
Anglada: Nunca soñé con ser director, pero cuando me tocó, lo principal para mí fue que los jugadores se sintieran cómodos conmigo. Ellos son los que tienen que brillar; uno trabaja para que los atletas brillen.

Se dice que el director del equipo Cuba no dirige. ¿Es real ese mito?
Anglada: El director del equipo Cuba dirige. A mí nadie me ha dirigido. Las decisiones que tomamos fueron nuestras: si salía bien, bien; si salía mal, también, pero eran nuestras.

¿Qué lugar ocupa la familia en su vida?
Anglada: Para mí no hay nada más grande que la familia. Está por encima de ideologías, de religión y de todo lo demás. Sin el apoyo de mi esposa e hijos no hubiera logrado lo que logré como director.

Sobre Freddy Cepeda, ¿cree que aún puede estar en un Clásico Mundial?
Anglada: Yo no creo que Cepeda esté ya para ese béisbol, pero sí creo que merece un reconocimiento. Debe estar presente en el equipo como homenaje, como invitado o como entrenador.

Si pudiera darle un consejo a un pelotero joven, ¿cuál sería?
Anglada: Respeto al público, trabajo y mucha dedicación. Ese es el camino.

¿Cómo le gustaría ser recordado?
Anglada: Más que como jugador o mánager, me gustaría que me recordaran como una buena persona, un buen padre, un buen hijo y un buen esposo.

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