Ana Fidelia Quirot no esquiva los temas difíciles. En el primer capítulo de una entrevista exclusiva para Pidiendo Pista, la icónica mediofondista cubana repasa sin filtros los episodios que marcaron su vida y su carrera. Desde la gloria en los campeonatos mundiales hasta el dolor de sus Juegos Olímpicos, pasando por el accidente que la dejó al borde de la muerte, esta entrega es solo el inicio de una conversación intensa y necesaria.

Este episodio marca el comienzo de una serie de tres partes que prometen adentrarse en todas las capas de su historia.

Uno de los momentos más conmovedores llega cuando habla de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. “Tenía que haber salido en los últimos 130 metros… pero me dejé encerrar. Cuando quise poner la quinta, ya era tarde. No podía quedarme sin medalla en mis últimos Juegos Olímpicos. Terminé segunda, pero para mí fue una deuda. Nunca me lo perdoné”, confiesa.

Durante la conversación, Quirot recuerda con detalle el accidente doméstico de 1993 que puso su vida en peligro. Pasó por más de veinte intervenciones quirúrgicas y aun así volvió a competir. Pese al desgaste físico, su voluntad no cedía.

Ana Fidelia también dedica parte del diálogo a reflexionar sobre el presente del deporte en Cuba. Es directa: “Ahora muchos atletas piensan en el premio antes de competir. En mi época, eso no existía. Primero el resultado, después los beneficios”. Y va más allá: “No es solo falta de recursos. También falta sentido de pertenencia. Hay lugares donde viven los atletas que podrían estar en mejores condiciones si todos se implicaran un poco más”.

Tampoco evita hablar de rivalidades. Sobre Maria Mutola, su gran competidora en los 800 metros, afirma: “Mutola me ganó más veces, sí. Pero en los momentos clave, como Mundiales y Copas del Mundo, fui yo la que estuve por delante”. Al describir la exigencia de su especialidad, es tajante: “Los 800 metros no se improvisan. Es una carrera de resistencia, velocidad, inteligencia. Si no sales cuando tienes que salir, aunque estés bien, pierdes”.

La experiencia le enseñó a leer cada carrera como una batalla táctica. “Sabían que yo ganaba. Corrían para encerrarme. Las alemanas, las rusas… Lo hacían porque sabían que si me daban espacio, no me alcanzaban”, relata con la seguridad de quien no necesita demostrar más nada.

Este primer capítulo es apenas la entrada a un testimonio profundo, que en las próximas entregas abordará su vida después del retiro, su vínculo actual con el movimiento deportivo y detalles más íntimos de su trayectoria.

La entrevista completa está disponible en el canal oficial de DeporcubaTV en YouTube. La segunda parte llegará muy pronto.

🎥 Ver ahora la Parte 1:


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