Por Lilian Cid

Roxana lo ha hecho. Va a correr la final mundial de los 400 metros planos en Tokio.  Otra vez una final, otra vez Tokio.

Lo grité y la gente me mira raro. Obvio, he roto el silencio de la sala de estar del Instituto de Hematología donde espero que mi papá termine su sesión de quimioterapia.

Recapitulemos: Hace 4 años hacía historia en los Juegos Olímpicos, metiéndose en la final con 49.71, y convirtiéndose en la segunda cubana en participar en dicha instancia. La primera fue Aurelia “Yeya” Pentón, quinta en México 1968. Entonces, Roxana no pudo correr por una lesión.

Hoy Roxana vuelve a invocar a aquella Roxana. Regresa para revolver su propia historia y la del atletismo cubano. Lo hace con registro de 49.78, la segunda mejor marca de su vida después de aquel 49.71 logrado en esta misma pista hace cuatro años. Un círculo que se cierra y que nos lleva a sonreír bonito. Por ella, por el Team Pérez, por Cuba, y por todos nosotros que seguimos enganchados a las pequeñas luces para seguir adelante.

Ese 49.78 es la cuarta mejor marca cubana de todos los tiempos en esta distancia, solo detrás de las dos joyas de Ana Fidelia Quirot: 49.61 (récord nacional) y 49.62, y el 49.71 de ella misma.  Se reafirma así en la segunda mujer del ranking histórico de nuestro país en los 400 metros. Asegurando su huella y acechando la eternidad.

Lo que ha conseguido hoy no es menor: en Tokio 2025, con las mejores del planeta en su prime, ha puesto a Cuba en la final más feroz que se recuerde. Con Sydney Mclaughlin-Levrone, Paulino, Salwa, Pryce, Bukowiecka… un cartel que reúne a varias de las mejores cuatrocentistas de todos los tiempos.

Martina Weil, con temporada brillante, quedó fuera con 49.88. Una muestra de lo alto que está el listón: y aunque no lo he podido buscar al detalle, pido a los estadísticos que me leen que profundicen en esta tesis: nunca antes se había necesitado correr tan rápido para estar entre las ocho finalistas. ¿Alguna vez se quedó fuera de una final una marca sub 50?

Y Roxana está ahí, por derecho propio.  Y yo tengo que decirlo: lo dije, lo predije, lo creí posible, y hoy lo celebro.

Han pasado muchas cosas en cuatro años, esta victoria es para ella algo más que una marca, mucho más que una posición…

Me apunto este momento entre los más bonitos de lo que va de mundial para nosotros, y obviamente, esta prueba es otra cosa, y la final será un escándalo.

Roxana Gómez, que sé que me lees, cree en tí, porque este es solo el inicio de transitar a empeños mayores.

La gente cree que estoy loca, y quizás sí, un poco… pero no hay locura más hermosa que creer. Estoy feliz, feliz de verdad.

PD. Yaseen Pérez, esto es muy muy tuyo.

Fotos: Alien García/ Deporcuba