¿Recuerdan las marcas de la IV Prueba de Confrontación en el Estadio Panamericano, donde se firmaron resultados como los 18.70 m de Dianelis Delís en la impulsión de la bala, el 17.23 m de Andy Hechavarría en el triple salto o los 81.10 m de Edel Borundarena son??

Pues no se les han oficializado….

En el atletismo moderno hay una capa menos visible que pesa tanto como lo deportivo: la gestión del tiempo y la planificación de la información.

Les explico: Para que una marca entre en el sistema oficial de World Athletics, no basta con que ocurra en una competencia oficial. El evento debe estar planificado y registrado con antelación en el calendario internacional, con todos los detalles técnicos definidos antes de que se realice: fecha, nivel de la prueba, oficiales, condiciones de medición y sistema de validación.

A partir de ahí, entra otro factor clave: el manejo oportuno de los resultados. Las federaciones nacionales y organizadores deben enviar la información en tiempo y forma a los sistemas de registro. Ese flujo de datos es lo que permite que una marca “exista” también en rankings, listas de clasificación o registros históricos, y , por ende, le valga a los chicos para su historial deportivo.

Cuando ese encadenamiento de planificación + ejecución + reporte no está completamente alineado en tiempo, el resultado puede ser real en lo deportivo, pero se invisibilza ante los ojos del mundo.

Esto no invalida la actuación del atleta. Pero si refleja cómo el atletismo actual es también un sistema altamente estructurado, donde la logística, el management y la comunicación son parte del rendimiento global del proceso.

En otras palabras: hoy una marca no solo se construye en la pista, también se sostiene en la precisión con que se organiza, se registra y se comunica.

Conversando sobre el tema con Alfredo Sánchez Barrios —a quien debemos prácticamente todo lo que se sabe de la estadística del atletismo cubano que se hace aquí— me corroboró que la competencia no fue inscrita en tiempo dentro del calendario oficial.

También es válida la aclaración -que me hacìa Alfredo- de que dicha prueba de confrontación no estaba prevista inicialmente dentro del calendario nacional del año y que, posterior al Memorial Jesús Molina, por decisiones técnicas se decidió incorporarla. Eso influyó directamente en que no pudiera inscribirse a tiempo dentro del calendario oficial de World Athletics.

No es algo exclusivo de Cuba. Pasó recientemente con Greisys Roble en España, cuando una marca de 8.02 segundos no fue validada por World Athletics porque el evento no estaba inscrito en el calendario oficial, aun cuando el rendimiento tenía nivel internacional y le clasificaba directamente al Mundial Indoor de Torun.

Son detalles que muchas veces el público no ve, pero que hoy forman parte del alto rendimiento. Porque en el atletismo actual, la marca también se organiza.

Y ahí, la planificación deja de ser un detalle administrativo para convertirse en parte del resultado.