El atletismo cubano cerró 2025 reconociendo a sus principales exponentes en una ceremonia que resumió un año de resultados relevantes y señales de continuidad. La información fue ofrecida por George Romero, jefe técnico del atletismo cubano, quien precisó los criterios que sustentaron las distinciones otorgadas durante la temporada.

Los máximos galardones individuales recayeron en Leyanis Pérez Hernández y Lázaro Martínez, ambos especialistas del salto triple, elegidos como los atletas más sobresalientes del año en el sector femenino y masculino. Pérez se proclamó campeona mundial, reafirmando su condición de referente internacional de la prueba, mientras Martínez alcanzó la medalla de bronce a ese nivel, confirmando la vigencia de Cuba en una de sus disciplinas más emblemáticas. Los resultados incluyeron el reconocimiento a sus entrenadores, Ricardo Ponce y Yoelbi Quesada, protagonistas directos de los procesos de preparación que sostuvieron esos logros.

La premiación también destacó actuaciones que marcaron la temporada. Entre ellas sobresalió la de Roxana Gómez, quien firmó uno de los momentos más relevantes del año al imponer récord nacional de 49.48 segundos en los 400 metros planos, resultado que la llevó a ubicarse entre las finalistas en el escenario mundial y que fue considerado como uno de los acontecimientos deportivos del calendario atlético cubano en 2025.

El balance anual incluyó además el reconocimiento a varios atletas por su desempeño sostenido en competiciones internacionales. Nombres como Silinda Morales y Mario Díaz, en el lanzamiento del disco; Juan Carley Vázquez, en la impulsión de la bala; Greisys Roble, en los 100 metros con vallas; Liadagmis Povea y Andy Hechevarría, en el salto triple; Daily Cooper, en el mediofondo, y Anisleidis Ochoa, en las pruebas de fondo, formaron parte de un grupo que aportó estabilidad y presencia competitiva al atletismo cubano durante la temporada.

Entre las nuevas figuras, Jorge Hodelín fue distinguido como Novato del Año tras una campaña en la que logró récord nacional, resultado que lo proyecta como una de las principales apuestas del campo y pista cubano a corto y mediano plazo, según valoraciones técnicas.

La ceremonia también reconoció el aporte del relevo generacional evidenciado en los Juegos Panamericanos Júnior de Asunción, donde el atletismo cubano sumó 13 medallistas, incluido el relevo mixto, como parte de un grupo que comienza a asumir protagonismo en la escena regional.

El enfoque inclusivo del movimiento atlético tuvo espacio con la distinción a figuras del paratletismo y el deporte para sordos. En ese apartado fue reconocido Robiel Yankiel Sol Cervantes por sus resultados en el paratletismo, así como Suslaidy Girat Rivero, protagonista en los Juegos Sordolímpicos, junto a otros atletas que sostuvieron la presencia cubana en eventos internacionales.

El acto contó con la presencia del recordista mundial del salto de altura, Javier Sotomayor, símbolo de una tradición que sigue marcando al atletismo cubano. Más allá de los premios, la ceremonia dejó un mensaje claro: el campo y pista en la Isla continúa apostando por resultados de impacto, por la proyección de nuevos talentos y por una visión integral que combina alto rendimiento, inclusión y continuidad deportiva.