Una imagen que conmueve por todo lo que ella entraña. En ella el gran Eliud Kipchoge está agradeciendo a su entrenador Patrick Sang en un gesto hermoso y humilde. El campeón no olvida quien ha sido el arquitecto de su vida deportiva, y quién siempre confío en él desde muy pequeño,ya que llevan trabajando juntos hace más de 20 años. Nunca se rindieron, y siempre Eliud creyó en los consejos de su » segundo padre».

Madrugadas de esfuerzo extremo, trabajos muy agotadores, dificultades por doquier,pero todo ha tenido el desenlace soñado: Eliud es considerado el mejor maratonista de la historia. Cuando existe una confianza mutua y tan excelentes relaciones no podía ser de otra manera,el sacrificio es la antesala del triunfo. El binomio entrenador-atleta navega por obstáculos a diario, pero les toca a ambos destrozar todo aquello que se interponga en su travesía hacia el éxito. Gracias Eliud Kipchoge por visibilizar esta fenomenal lección : «nunca olvides a quién siempre estuvo a tu lado».

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