por: Fabio Quintero

Un hombre recorrió 2734 km para besarle los pies a una mujer. Mearg Mekonen fue de Texas a Oregon, a ver la final de los 5000 metros femeninos, y no resistió en su butaca el triunfo de la etíope Gudat Tsegay en el sprint. Antes de que la atleta asimilara su primer título mundial, se lanzó a la pista del Hayward Field envuelto en una bandera roja y amarilla con una estrella inclinada. Levantó en peso a la recordista mundial de la distancia Letesembet Gidey (5ta en la carrera) y abrazó a Tsegay, las besó y fue detenido por la seguridad del estadio.

La enseña que llevaba Mekonen amarrada al cuello es la de Tigray, una región del norte de Etiopía, fronteriza con Eritrea, que lleva dos años en guerra con el gobierno de Addis Abeba. El conflicto bélico ha provocado un número grande de víctimas y dos millones de desplazados. De Tigray son las campeonas de Oregón: Tsegay y Gidey quienes llevan más de 20 meses sin poder comunicarse con sus familiares.

Etiopía se compone por 80 etnias distintas, con la Oromo y la Amhara como las más predominantes. De estos grupos poblacionales, ubicados en las principales provincias del país, surgieron los grandes campeones mundiales y olímpicos etíopes. Desde la reina de Barcelona 92 Derartu Tulu hasta los históricos Abebe Bikila, Haile Gebreselassie, Kenenisa Bekele, Tirunesh Dibaba o Fatuma Roba.

Pero ahora los tigrayes— hijos de granjeros en su mayoría—que componen el 6.2% de los habitantes de esa nación africana, son los que aportan las mejores atletas femeninas. En Oregón tres de los cuatros títulos etíopes son de fondistas de esa región. En los carriles del Hayward Field y las calles de Eugene, se han sentido como en las sierras de Adigrat o el macizo de Arebay. Toda la geografía que tuvieron que devorar para ir primero a un club de atletismo local, luego pasar pruebas provinciales, regionales y nacionales para llegar a un centro de entrenamiento en Addis Abbeba. Desde el fondo salir del fondo. Y así representar a todo un país en medio de una guerra étnica atroz que los divide.

Letensebet Gidey obtuvo en 10000 metros su primer título mundial luego de dos medallas anteriores (bronce de Londres y plata en Doha) y Tsegay se convirtió en la primera mujer con preseas en 1500m (plata) y 5000m en un mismo campeonato del orbe. En la competencia ambas hablaron el tigriña, que es un idioma que no se conoce en el resto del país, pero corrieron como solo se corre en toda Etiopía. En Tigray las personas tienen rasgos físicos diferentes y ahora también tienen campeonas distintas a las de siempre. Mujeres por las que un hombre recorrió 2734 km para besarles los pies. Para besarle los pies a todo un pueblo.

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