Por: Noel David Suárez

Una de las lesiones más comunes que sufren los jugadores de béisbol, en especial los lanzadores, es la lesión del ligamento colateral medial del codo, la cual lleva tratamiento quirúrgico y un largo proceso de recuperación entre 12 y 18 meses.

Varias bibliografías refieren que el síntoma que aparece con más frecuencia es el dolor en la cara medial del codo. Puede manifestarse de manera súbita cuando el atleta hace un lanzamiento, y siente una especie de chasquido, un dolor intenso en esta zona y se puede asociar a la presencia de un hematoma e inflamación. Esta lesión en el ligamento colateral medial del codo, que es su principal estabilizador, tiene entre sus principales causas la reiteración de lanzamientos. Lo que sucede es que en la medida que pasa el tiempo, el ligamento va sufriendo cambios, sufriendo micro lesiones hasta que finalmente se rompe.

La lesión es más frecuente entre los lanzadores, pero se puede ver en los jardineros o antesalistas, así como en los atletas de lanzamiento de jabalina y disco.

La operación, que consiste en utilizar un injerto autólogo para corregir la rotura del ligamento colateral medial, fue realizada por primera vez por el Dr. Frank Jobe, el 25 de septiembre de 1974 jefe del equipo médico de Los Dodgers de Los Ángeles y tuvo como paciente al conocido lanzador de Grandes Ligas Thomas E. John, de ahí el nombre mediático de este proceder quirúrgico.

La cirugía en sí es compleja, tanto en el procedimiento como en la rehabilitación, pero ofrece una oportunidad única de seguir en juego ante la insuficiencia del descanso, las fisioterapias y otras técnicas de recuperación.

Tal y como sucedió con Tommy John que, tras aquella exitosa primera vez, logró continuar su carrera con Los Dogers de Los Ángeles, sumando catorce temporadas más a su hoja de servicios. El suceso marcó un antes y un después tanto en la medicina como en el béisbol, y desde entonces más de mil lanzadores profesionales han sido operados para reconstruirles el ligamento ulnar colateral o colateral medial. Dicha cirugía les ha permitido a muchos serpentineros lograr grandes hazañas en el terreno de juego.

Algunos ejemplos que demuestran lo anterior son:

  1. Jacob deGrom. Fecha de la cirugía: 10 de octubre de 2010. Regreso: 7 de mayo de 2012.
  2. Stephen Strasburg. Fecha de la cirugía: 3 de septiembre de 2010. Regreso: 6 de septiembre de 2011.
  3. Jonny Venters. Fecha de las cirugías: 2005,2013 y 2014. Regreso: 25 de abril de 2018.
  4. Adam Wainwright. Fecha de la cirugía: 28 de febrero de 2011. Regreso: 7 de abril de 2012
  5. Rich Hill. Fecha de la cirugía: 9 de junio de 2011. Regreso: 29 de abril de 2012.
  6. Seunghwan Oh. Fecha de la cirugía: 2001. Regreso: 2003
  7. John Smoltz. Fecha de la cirugía: 23 de marzo del 2000. Regreso: 17 de mayo de 2001.
  8. Eric Gagne. Fecha de la cirugía: 1997. Regreso: 1998.
  9. David Wells. Fecha de la cirugía: 10 de abril de 1985. Regreso: 1986
  10. Tommy John. Fecha de la cirugía: 25 de septiembre de 1974. Regreso: 16 de abril de 1976.

Destacar aquí el caso de Jacob deGrom, el lanzador de los Mets de Nueva York es el único abridor que se adjudicadó el Premio Cy Young luego de someterse a una cirugía Tommy John, en 2018 y, por si fuera poco, lo revalidó en 2019. Fue operado en 2010 cuando militaba en una liga de novatos, en aquel entonces ni se imaginaba que llegaría a estar al frente de la rotación de los Mets. A finales de esta última década se había convertido en uno de los ases élite de Grandes Ligas un ícono para su equipo. Además de los premios ya mencionados deGrom fue reconocido como el novato del año en la Liga Nacional en el 2014 y fue pieza clave para que los Mets conquistaran el banderín del Viejo Circuito en el 2015.

No podemos pasar por alto al pionero de la cirugía, el mismísimo Tommy, que en el lejano 1974 se quejaba constantemente de dolor en el codo, el cual no cedía con fomentos ni con fisioterapia y era de carácter progresivo. El doctor Jobe le dijo a John que la probabilidad de que volviera a lanzar después de la operación era de 100 a 1, pero este cargado de optimismo aceptó ir al quirófano. No solo volvió a lanzar, sino que lo hizo por más de una década. Ganó 164 juegos en 14 temporadas en la Gran Carpa después de la cirugía que llevaría su nombre. Eso fue más de la mitad de su carrera, que se extendió por 26 campañas y más de la mitad de sus triunfos que fueron 288 en total. Lanzó hasta los 46 años, y lo más importante, pasó a la historia por ser quien abriera el camino para todos los peloteros que se han sometido a la famosa cirugía desde entonces, y han podido regresar al terreno. Su legado va mucho más allá de sus números en el diamante.

Cuba no está exenta de este tipo de procedimiento quirúrgico, sobre su comportamiento en nuestro pías nos habló el Doctor Liván Peña Marrero, jefe del Grupo Nacional de Ortopedia y Traumatología.

“En Cuba tenemos un número considerable de atletas a los que se le ha realizado la cirugía, como son Frederich Cepeda, Danny Aguilera, Yander Guevara, Jorge Luís Barcelán, Yoel Suárez y Alberto Biset entre otros”.

“Un caso en particular es el de Alberto Biset, que fue un atleta que operamos hace ya más de diez años con una lesión muy grave en el codo, con limitación de los movimientos, un alto grado de deterioro de todos los ligamentos del codo, de la musculatura, con varios cuerpos libres articulares y con daño en la superficie articular del cartílago. Luego de esa cirugía tan grande que se le hizo aún hoy lo vemos lanzando con su equipo Santiago de Cuba y teniendo buenos resultados. Biset es un atleta extremadamente voluntarioso y muy disciplinado”.

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