por: Lilian Cid Escalona / Cubahora

Durante el 2021, el campo y pista se las ha agenciado para regalar emociones desde los cuatro confines del universo. Hemos vivido una temporada de excelencia en resultados, altamente marcada por el elevado nivel competitivo.

El atletismo en Cuba ha transitado por un trayecto convulso, entre luces, señalamientos e inobjetables alegrías. Hechos, medallas, marcas, actuaciones, nombres, hombres, mujeres y jóvenes han sido protagonistas de una temporada rara e interesante.

Hoy presentamos una selección de seis acontecimientos que marcaron lo más relevantes de este deporte en el año que se nos escapa.


OMARA DURAND, EMPERATRIZ DEL OLIMPO

Las etiquetas no siempre nos benefician, y siempre que se trate de Omara Durand las obviaré porque puede ser atleta no convencional, pero a mí, particularmente me convence en cada una de sus careras y con cada una de sus actuaciones.

En Tokio disertó nuevamente, ganando el título en las tres pruebas que pretendía y ya suma 8 preseas de oro en citas paralímpicas. Coronando su performance con una carrera de oro en los 200m T12 que gana con récord mundial incluido de 23.02 segundos.

Recuerdo como si fuera hoy cuando ganó aquella carrera de 200m en la Copa Cuba de 2016. No hubo atleta convencional que le siguiera los pasos, y me dolió que la descalificaran por invadir el carril pues iba con Yuniol y solo tenían una línea para hacer su ruta. Aun así, la prueba de su clase quedó ante nuestros ojos y su performance de hoy (y de todos estos tiempos) cobra absoluta relevancia porque más allá de su condición va escribiendo una historia legendaria.

Hoy día, ni ella, ni su fiel escudero Yuniol Kindelán tienen rivales. Compiten contra sí mismos, y marcan una pauta, un hito que no solo pertenece a su categoría sino para el deporte de nuestra isla. Algún día deberíamos llenarnos de valor, eliminar las barreras mentales y otorgarle el título absoluto de mejor atleta del año. Su desprendimiento profundo de córnea no la hace diferente, al contrario, la realza.

Y creo que debemos estar agradecidos por haberla visto correr, superarse, y que sea mujer, y cubana. Mis respetos para su equipo y para esa maestra que es Miriam Ferrer. La mujer detrás de la hija del viento (Yunidis) y de esta reina de las pistas; emperatriz del olimpo.


EL DOBLETE INÉDITO-HISTÓRICO DEL SALTO DE LONGITUD

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 tampoco atestiguaron el regreso del atletismo cubano a la senda dorada, pero se las agenciaron para producir acontecimientos históricos como fue el caso del doblete protagonizado por Juan Miguel Echevarría (8.41) y Maykel Massó (8.21) cuando ganaron medalla de plata y bronce en el salto de longitud.

Fue una competencia ríspida, con un cierre melodramático en la que se impuso el griego Miltiadis Tentoglou amparado por un mejor segundo salto de 8.15 metros, tras alcanzar los 8.41 metros en su último intento, idéntico resultado que el cubano Echevarría.

Juan Miguel, lesionado tras su tercer intento, no pudo responder al brinco del griego y vio escapar así, la posibilidad de coronarse. Y Massó, también lastimado, ganaba bronce.

Por primera vez en la historia del salto de longitud, dos cubanos suben al podio olímpico en una misma edición. Asimismo, el doblete es apenas el tercero que logra Cuba en toda su trayectoria en Juegos Olímpicos. Antes, Rodolfo Falcón y Neisser Bent en la natación durante la edición de Atlanta 1996, y Yipsi Moreno y Yunaika Crawford en el lanzamiento del martillo de Atenas 2004.


ROXANA GÓMEZ Y SU HISTÓRICA CARRERA

Roxana Gómez Calderón hizo historia en Tokio. Su acceso a la final olímpica de los 400 metros planos es uno de los sucesos relevantes del año, por lo que necesitó hacer para llegar hasta ahí, y también, por lo que representa su actuación para nuestra isla.

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Su crono de 49.71 segundos en la carrera semifinal es histórico. Es la tercera mejor marca hecha por mujeres cubanas en la historia de esta especialidad. Por delante, solo Ana Fidelia Quirot con el récord nacional de 49.61 (La Habana, 1991) y otra marca de 49.62 (México, 1998).

Roxana, que rebajó en + de 1 segundo su cota persona de 50.76, se convirtió, por derecho, en la segunda mujer en el listado histórico de los 400 metros en Cuba, superando a Aurelia “Yeya” Pentón que escoltaba a Ana Fidelia con los 50.56 segundos que registrara en Medellín en 1978.

Lo de Roxana Gómez, a sus 22 años, es para aplaudir. De esta cienfueguera, de paso firme y zancada elegante, hemos de hablar largo y tendido, pero de momento, valga el dato de que su presencia en la final es apenas la segunda vez en toda la historia en que Cuba sitúa a una corredora en la final de esta prueba. Desde Yeya Pentón (quinta en Mexico’ 68) no había una cubana en esta instancia.


ROSE MARY, EL RELEVO Y LOS PASOS DADOS CON ALMANZA

Todos creíamos que era el año de Rose Mary Almanza, y lo fue, aunque nos hayamos quedado con el agridulce sabor de siempre, viéndola sucumbir en el intento de llegar a la primera final olímpica individual de su carrera. Igual el 2021 fue un año importante, rebajando sus cronos a 1:56.42 y luego a 1:56.28 minutos y enlistándose entre las primeras del mundo de su especialidad.

Rose Mary puso sus piernas en función del relevo cubano de 4x400m y junto a Roxana Gómez, Lisneidys Veitía, Zuriam Hechevarría y Sahily Diago consiguieron el título en el Campeonato Mundial de Relevos y se colaron en la final olímpica.

El tiempo hecho por las cubanas para avanzar a la final en Tokio también nos convoca a repasar la historia. Ese 3:24.04 minutos es el segundo mejor tiempo hecho por relevos cubanos en toda la historia. Solo superado por el récord nacional de 3:23.21 que les dio el cuarto lugar en Beijing 2008.

Y su presencia en la final olímpica es la cuarta que logran las mujeres de nuestra isla. Antes, sexto lugar en Atlanta 1996, octavas en Sídney 2000 y cuartas en Beijing 2009.

De Rose Mary también rescatamos el hecho que ha protagonizado al ser la primera atleta cubana (junto a Sahily Diago) que en mucho tiempo tiene la oportunidad de entrenar fuera del país siendo parte del equipo nacional. Una experiencia inédita que repetirá este año bajo las órdenes de Nelson Gutiérrez en Ecuador.


LEYANIS PÉREZ, LA EXHIBICIÓN DEL TALENTO

Su nombre empezó a dar vueltas en el mundillo atlético desde bien temprano en la temporada y conforme avanzó la misma se fue fortaleciendo hasta alcanzar un pico de 14.53 metros en junio durante la gira europea pre olímpica.

Leyanis Pérez se clasificó a Tokio, pero se perdió los Juegos Olímpicos y también el Campeonato Mundial para menores de 20 años por causa de una lesión sufrida antes de la cita olímpica. Su temporada, sin embargo, ha sido consagratoria, logrando irse por encima de los 14 metros en 10 de las 12 competencias oficiales que enfrentó y consiguiendo varias marcas personales y el destrozando el récord nacional juvenil que era de 14.36 metros y estaba en poder de Dailenis Alcántara desde 2009.

La triplista oriunda de Pinar del Río tuvo su oportunidad de exhibirse durante los I Juegos Panamericanos Junior y lo aprovechó a cabalidad sin dejar margen a dudas. Dominó la competencia desde un primer intento que saldó con marca de 14.22 metros y luego nos regaló una secuencia que incluyó saltos de 14.23, 14.39, 14.34 y 14.12 metros para ratificar su calidad.

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Leyanis es parte del presente de esta especialidad, donde comparte roles protagónicos con Liadagmis Povea y Davileydis Velazco y va escribiendo una trayectoria que sugiere un futuro promisorio. Tiene un talento descomunal y ya ha empezado a mostrarlo.


LOS JÓVENES, ENTRE NAIROBI A CALI-VALLE

La juventud que constituye el sustento inmediato del atletismo cubano dejó agradables sensaciones en sus presentaciones internacionales.

Lo hicieron en el Mundial Juvenil que acogió Nairobi y luego en los I Juegos Panamericanos Junior de Cali-Valle.

Al 18vo Campeonato Mundial Juvenil de Atletismo Cuba llegó con solo cinco atletas, y con ellos tuvo presencia en cinco finales con tres preseas.

La actuación más destacada, por rango, fue la de Juan Carley Vázquez, ganador de la prueba de impulsión de la bala. Aunque hay que significar con asteriscos el paso de Shainer Reginfo por la pista keniata. Y es que la pequeña delegación mostró el valor de la eficiencia y logró ilusionar a un país, produciendo titulares desde pruebas vetustas en los últimos tiempos como la citada bala, jabalina y los resultados en la pista.

En Cali, al margen de actuar en un entorno marcado por las ausencias de equipos notables como el de Estados Unidos, Canadá y Jamaica, los resultados que sustentan esas 18 medallas ganadas por los 34 representantes de nuestra tierra adquieren relevancia por lo que representan por sí mismas.

Buena parte de los medallistas cubanos se auxiliaron de sus mejores actuaciones de por vida para subir al podio, y ello indudablemente ofrece agradables sensaciones para cerrar un año donde este deporte fue cuestionado por la afición en más de una oportunidad.

En Colombia vimos encumbrarse a figuras noveles, muchas de ellas sin experiencia internacional. Muchachos y muchachas que se pusieron a prueba, descubriendo sus posibilidades y proyectando sus potencialidades.

Tanto Nairobi, como Cali-Valle 2021 entran en nuestra historia como los referentes más cercanos para comprender las capacidades de una generación que tiene responsabilidades en el presente y futuro del atletismo cubano. Una hornada de atletas que acaba de protagonizar competencias llenas de emociones, compromiso y el desbordante deseo de dar lo mejor de sí, más allá de los obstáculos y la insuficiente preparación. Eventos que han dejado vestigios de esperanza y puesto ante nuestros ojos el talento, la llamada reserva, al tiempo que nos recuerdan que queda mucho; muchísimo por hacer para que, en un tiempo no demasiado lejano, esos chicos y chicas desplieguen sus alas y tomen altura en su vuelo.

Obviamente, es un hecho que cuando repasamos el concierto atlético nacional seguramente encontraremos otras actuaciones, marcas o sucesos que podrían ser citadas, por eso le invitamos a comentar sus impresiones sobre el año que se nos está terminando.

Si algo ha dejado esta temporada atlética han sido lecciones de vital importancia, pues tras cada actuación queda un historial irrefutable de indicios que han de ser tenidos en cuenta para encausar el trabajo desde todas las aristas que tributan a la excelencia que se busca en el deporte del alto rendimiento.

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