por: Lilian Cid / Cubahora

Pavel Hernández Bruces es avileño. Llegó al béisbol por las captaciones que regularmente se suceden en las escuelas y, aunque creció observando cómo se gestaba el éxito de los Tigres, siempre tuvo claro que su sueño era jugar para el llamado equipo insignia de la pelota cubana: Industriales.

La vida empezó a confabularse a su favor en el momento en que su familia se muda a La Habana, pero hacer el grado para el equipo de la capital nunca ha sido tarea fácil, así que al espigado muchacho le tocó trabajar fuerte y mantenerse enfocado en potenciar y desarrollar su talento.

A sus 25 años podríamos decir que vive su sueño; es protagonista del bullpen de los Industriales de La Habana. Su trabajo continuado, su afán de superación y las vueltas de la vida lo han convertido en uno de los líderes del pitcheo capitalino de cara a la venidera 62 Serie Nacional de Béisbol.

De sus aspiraciones y retos conversamos durante una de sus sesiones de trabajo en las inmediaciones de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo (UCCFD), centro educacional donde también le da los últimos toques al trabajo de diploma con el que optará, en los próximos días, por el título de Licenciado en Cultura Física.

—¿Soñaste con esto? Me refiero a verte convertido en uno de los líderes en el staff del Industriales.

—Yo lo soñé, pero no ha sido fácil. Siendo sincero yo nunca fui, ni en Ciego de Ávila ni aquí, de los mejores atletas de mi clase. Tuvimos resultados importantes en categorías inferiores, pero yo no era de los de adelante, sin embargo, he ido trabajando fuerte, enfocándome en mis metas y el trabajo ha ido dando los frutos.

—Atleta de cinco series nacionales, pero centrémonos en la anterior (temporada 2020-2021) donde hay un cambio cualitativo evidente en tu desempeño. ¿Qué cambió?

—El primer paso está en mí, a lo interno, en el cambio de mentalidad y en el enfoque. Hicimos un trabajo intenso, apoyándome en elementos científicos gracias a la ayuda del Centro de Investigaciones del Deporte. Ajustamos muchos elementos del sistema de entrenamientos y de eso ha salido este resultado.

Según los números que compila Yirsandi Rodríguez, Pavel Hernández lanza en sus cinco temporadas para 4.96, resultado de 143 hits en 501 veces al bate. Sus estadísticas de la pasada contienda reflejan una efectividad de 4.72 y un whip de 1.67, aportó seis victorias con dos juegos completos. Números que quizás no son todo lo ilustrativos de su desempeño, donde fue evidente el salto de calidad en aspectos esenciales como el control.

De hecho, entre los 39 lanzadores calificados con al menos 75 innings lanzados durante la temporada regular de la pasada campaña, Hernández encabezó la lista con la mayor tasa de ponches (8.5 K/9) por cada nueve entradas.

Buena parte de esa frecuencia para aniquilar a sus rivales por la vía de los strikes fue impulsada por sus ocho aperturas con al menos cinco strikeouts, y la combinación de una bola rápida que llegó a rozar entre 90 y 93 millas, sentencia el propio Yirsandi en una valoración exhaustiva del número 26 de los azules.

—Las transformaciones en tu rendimiento han sido posibles, en buena medida, gracias al papel que ha jugado la ciencia puesta en función del deporte…

—Yo creo y confío en esos sistemas de trabajo. Me gusta mucho la ciencia y todo lo que se puede hacer con ella para mejorar el rendimiento y el béisbol en general. Me apoyo mucho en Yirsandi y nos gusta ir más allá de lo que se ve, porque no siempre detrás de una victoria hay una buena salida estadísticamente hablando. Los análisis sabermétricos de cada partido son el punto de partida para el trabajo del día siguiente.

—Si repasas tu historial, ¿cuál es esa presentación que recuerdas con mayor cariño?

—El último partido del play off contra Granma. Lamentablemente no ganamos, pero es significativo para mí haberme enfrentado al equipo que después fue campeón, donde hay jugadores como Alfredo Despaigne, que es el mayor slugger aquí.

—A propósito del tema, ¿cuál es el bateador que se te hace más difícil de enfrentar?

—Andy Cosme y Danel Castro.

—¿Presiona encaramarse en el box, vestido de azul, en el Latinoamericano?

—Sí, la presión siempre ha estado y seguirá estando, pero cada vez que me subo al box pienso que es mi sueño, que estoy haciendo lo que siempre quise hacer y saco adelante el momento. Me siento orgulloso, y bendecido por cada oportunidad.

—Muchas han sido las reacciones tras la decisión de varios peloteros de abandonar el equipo cubano que finalizó en el cuarto puesto en el Campeonato Mundial sub 23. Se habla de un béisbol cubano que agoniza, de incertidumbres, y falta de futuro. En tu caso personal, ¿te sientes perdido?

—Para nada, yo mantengo mi foco. Mi meta fundamental es dar lo mejor de mí, y estar a tono con los mejores. No importa donde lance, siempre trabajaré para ser mejor y eso me garantiza mantenerme motivado.

—Proyecciones para la venidera temporada…

—Estoy haciendo una buena preparación, he empezado pronto a trabajar sobre mis deficiencias de la temporada anterior para cuando iniciemos la preparación con el equipo ya tener un terreno cubierto en ese sentido. Mi trabajo ha sido bien pensado, estructurado conjuntamente con tareas físicas y el análisis de especialistas del Centro de Investigaciones del Deporte Cubano (CIDC), y hasta ahora todo va saliendo de acuerdo a lo que queremos. Personalmente me siento bien, me siento fuerte y, cuando me incorpore con el equipo, limar los detalles del día a día y hacer una buena temporada.

—¿Cómo te visualizas en el futuro inmediato?

—Quiero estar en el equipo Cuba y hacer mis mejores aportes al equipo Industriales, clasificar para los Play Off; ganar el campeonato.

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