Por: Angélica Arce Montero, Reno Massola / Cubadebate

Como ya es casi habitual cuando concluye un evento deportivo donde el atletismo cubano tiene participación, la comisionada nacional Yipsi Moreno ofrece sus consideraciones a Cubadebate, “con los pies sobre la tierra, sin pelos en la lengua y con lujo de detalles”.

Esta vez, para comentar sobre los Juegos Olímpicos de Tokio, las lesiones de algunos atletas, las últimas bajas en el deporte, los resultados en el mundial juvenil y las proyecciones para los primeros Juegos Panamericanos Junior y los certámenes de 2022.

“Somos unos eternos inconformes. Yo no evaluaría de excelente la actuación del atletismo cubano en Tokio, no porque no lo haya sido, sino porque cuando se quiere seguir trabajando, y aunque cojas el oro, debes pensar que se podía hacer mejor.

“Por eso decimos que estamos satisfechos. Cuando empezamos con esta responsabilidad y asumió la nueva dirección, veníamos del 2016, cuando hubo varios finalistas y se obtuvo una medalla de bronce.

“A esa cita, Cuba asistió con una delegación más numerosa y con atletas experimentados, por lo que había potencialidad para hacer un mejor trabajo.

“Entonces, al entrar nosotros, le dimos seguimiento a la estrategia de la dirección anterior, que estaba muy bien conformada.

“Llegamos a 2021, en medio de la pandemia, con una delegación completamente joven y solo 17 atletas, quienes lograron estar en forma deportiva en Tokio 2020, gracias al esfuerzo del país y de todas las personas que tenemos que ver con este deporte.

“A pesar de la COVID-19, de las dificultades, el atletismo se entregó, respondiendo a una estrategia a corto, mediano y largo plazo, pues alcanzamos tres medallas con apenas 17 atletas.

“Puede que no haya un título, pero cuando usted piensa en cómo fue la plata, y en los dos bronces, en distintas especialidades, se siente satisfecho.

“Si vamos a las carreras, que son más complicadas y constituyen una tarea pendiente, no desde hace ocho años, sino de un poquito más atrás, tenemos a Roxana Gómez.

“Esa muchacha fue capaz de mejorar su marca personal en cada presentación, lo que le permitió acceder a la final de los 400 m, algo que no ocurría desde Yeya Pentón.

“Hablamos de calidad. No hubo una presea, pero cuando se analiza un proyecto a corto, mediano y largo plazo, usted está dando pasos.

“Zurian Echevarría llegó hasta semifinales en 400 con vallas, evento al que no asistíamos desde Daimí Pernía. Eso es un avance, cuando el objetivo es poder rescatar deportistas, pese a las dificultades y la poca masividad.

“Es verdad que corrió dos veces por debajo de la marca de la temporada, no pasó a la final, pero en la comisión técnica consideramos que es un buen trabajo hacia 2024.

Cuba’s Juan Miguel Echevarria (L) is comforted by Cuba’s Maykel Masso after he failed to jump in the men’s long jump final during the Tokyo 2020 Olympic Games at the Olympic Stadium in Tokyo on August 2, 2021. (Photo by Javier SORIANO / AFP) (Photo by JAVIER SORIANO/AFP via Getty Images)

“En el salto largo tenemos a Juan Miguel Echevarría. Todos queremos el oro, pero, ¿hay alguien más dolido que él por no coger ese título? Imposible. Un atleta que hizo 8.50 m en la clasificación, su mejor marca del año.

“Eso demuestra que llegó en forma deportiva, algo que hace rato se estaba pidiendo. Cuando nos entregaron el atletismo, una de las tareas pendientes era que en la competencia fundamental no se hacían los mejores registros.

“Maykel Massó se lesiona, pero logra 8.21 m. ¿Qué hubiese pasado de no lesionarse? Deberíamos darles a estos atletas la confianza que necesitan para que, quizás en 2024, sean mejores.

“En el caso de Yaimé, tuvimos un propósito de oro cuando terminó la primera estructura de la Copa Cuba. Este objetivo se dio en marzo, según el ranking, que ella encabezaba. Después, no se compartió o no se socializó un nuevo proyecto.

“De manera general, mantuvimos un pronóstico para la delegación de entre cuatro y tres medallas, sin color. ¿Por qué? ¿Quién estaba liderando el salto largo?, el griego que ganó. ¿Quién estaba al frente del disco?, la estadounidense que obtuvo el oro.

“Yaimé estuvo en el entorno el año entero, porque en el primer macrociclo tiró 68 m, pero en todas sus ligas y competencias estuvo en los 66 m, y eso lo hizo en los Juegos.

“Podría ser mejor, pero estamos hablando de una competencia en la que la Perkovic se quedó fuera. Es importante entender que es un año atípico, y que aun así fuimos capaces de mantenernos en el podio y sostener una estrategia.

“Si vamos a analizar en el corto plazo, no tengo un oro, pero sí tres preseas, y en la competencia fundamental estoy en el entorno de mi mejor resultado. Entonces, consideramos que es muy buena la actuación”.

¿Y cuál sería el análisis en el caso de Denia Caballero, Luis Enrique Zayas y otras figuras que quedaron por debajo de sus resultados habituales?

–Denia es una atleta en la que hay que seguir confiando. ¿Qué pasó? Altos y bajos del alto rendimiento, del deporte.

“Nadie logra ocho años estables sin tener una curva, por muchas razones. Denia y su entrenador hicieron una sola macroestructura, y para eso debía transitar con la menor interrupción posible.

“Esto no pudo ser, porque en el primer macro tuvo una ruptura en el hombro y después, más adelante, otra lesión pequeña, que fue interfiriendo en su preparación.

“Llegó con parámetros adecuados, en buena forma, pero no tuvo el tiempo para transferir todo lo que logró estabilizar para después ponerlo en práctica en la competencia, por eso se mantuvo entre 62 y 63 m.

“¿A qué aspirábamos con Denia? Solo a que clasificara, porque, objetivamente, usted no puede inventarse lo que no tiene, simplemente tiene que confiar.

“Denia lloró mucho, se sintió triste, apenada, al igual que su entrenador, porque no lograron siquiera pasar a la final.

“Si lo hacían, teníamos que contar con ella. Además, la clasificación no la apoyó. Fue una competencia en la que llovió; estuvo parada, luego se reanudó…

“Y, sin embargo, campeonas y de mejores resultados quedaron peor ubicadas. Con Denia creímos que había clasificado, pero lamentablemente se quedó mirando el disco, eso la sacó. No pudo ser.

Entonces… Luis Enrique. Las personas no se dieron cuenta, pero llegó con problemas en la carrera. En una entrevista que le hicieron, él también lo dijo. Hizo un cambio que generó un problema en la estructura de su recorrido.

“Cuando se modifica algo en el entrenamiento deportivo, a veces tiendes a retroceder un poco, porque tienes que adaptarte a una estructura nueva que estás gestando; por tanto, tienes problema en la carrera, porque no llegas bien estabilizado sobre esa acción.

“Pero lo de Luis Enrique no fue eso, porque él podía haberse arriesgado. Lo que iba a pasar en la final, no lo sabíamos.

“Nosotros lo dimos como finalista. Pero en el tercer salto resbaló, se jorobó el tobillo, la pierna; no pudo saltar más y se quedó fuera.

“En esa disciplina, si te lastimas el tobillo, ¿qué puedes hacer? Son cosas que están implícitas en la competencia.

“Todo esto indica que, para analizar el resultado de un deporte en los Juegos Olímpicos, no lo puedes hacer de forma global, tienes que ir por partes. Así podrás valorar, hacer una comparación y ver que cumplimos al 63% de efectividad”.

Con relación a las lesiones de varios atletas en Tokio, ¿qué tiene que decir la Comisión Nacional de Atletismo?

–La información es rica y muy poderosa, porque permite dar la connotación que se quiera a un determinado suceso.

“Pero, desgraciadamente, no ha existido, quizás, una comunicación adecuada para que se entienda. Por eso agradezco a los espacios que nos permiten explicar bien públicamente.

“Cuando decimos ‘cantidad de lesiones’, estamos agravando el término. ¿Qué son tres lesiones en el alto rendimiento, en las competencias…? ¿Solo los cubanos sufrieron lesiones allí? No ¿Fue solo el atletismo? Tampoco. ¿A cuántos atletas vimos correr con parches? Se supone que estaban lastimados.

“Vamos a la historia. Nunca ha existido alto rendimiento sin lesiones. Juantorena cuenta que metía el pie en hielo y después corría; Driulis, con una costilla rota, subía al tatami… Si le preguntamos a Azcuy, a Sotomayor, cuántas hernias discales padecieron. En fin…

“Es normal, y más aún en un año atípico como este, en el que estuvimos tiempo parados, en el cual los entrenadores tuvieron que hacer un gran trabajo.

“Juan Miguel se lastimó. Cuando fuimos adonde lo iban a estudiar, comprobamos que era grave, en un tendón, casi de operación.

“Una lesión, sí, pero con plata. Esa misma lesión no le permitió rebatir el salto del atleta que ganó oro.

“Massó estaba bien, dando el ciento por ciento y más en cada competencia. En Tokio se lesionó, alcanzó bronce. Todo el mundo sale con dolor, cuando se entrega al máximo.

“La lesión puede darse por muchas razones. Tendríamos que analizarlo con especialistas, aunque puedo asegurar que los métodos de entrenamiento están correctos.

“Hay que ver la parte del oficio, la labor de los médicos. Todo eso ha funcionado, pero les tocó correr o saltar, y lastimarse.

“Veo un enfoque en la información que ha opacado el verdadero resultado y éxito del atletismo. No se ha reconocido a unos atletas que han hecho historia.

“Más que ver las lesiones, hay que ver hazañas como la del entrenador Daniel Osorio que, con dos atletas, aportó dos medallas para un país en una misma disciplina.

“Eso pesa más que la lesión, es una historia construida al calor de los Juegos. Las lesiones están implícitas, son parte de proceso.

“Roxana lo dio todo. A diferencia de Juan Miguel, tuvo una distensión. Sería un error apretarle el pie a Roxana y ponerla a correr en el relevo de 4×400 m.

“Cuando tuvo que hacerlo en Barranquilla 2018, lo hizo, pero si ahora tenía posibilidad de ser finalista, no octava, acercarse más a las medallas, ¿por qué la íbamos a privar en los 400 m?.

“Como era una distensión, dijimos: ‘Vamos a dejarla tranquilita, que ya somos finalistas en el relevo’. Así la preservamos para que pueda llegar hasta 2024.

“Todos vieron que cerramos octavos en la posta de 4×400 m y también hicimos historia en los 400 m, porque desde Yeya Pentón, hace más de 50 años, no llegábamos hasta ahí en unos Juegos Olímpicos.

“Pero a eso, con este enfoque de que hablaba, no le damos importancia, sino a la lesión. Lo que toca ahora es ver qué estrategias nos trazaremos en la comisión para que esa niña perdure y pueda seguir dando triunfos, al menos en otro cuatrienio.

“Lo de Yorgelis fue indisciplina. No se respetó lo que acordaron la comisión técnica y todos los médicos y especialistas. Yorgelis salió lastimada de Cuba. Recordemos que, buscando su marca para clasificar a los Juegos Olímpicos, terminó lesionada en su rodilla.

“Finalmente, clasificó para la Olimpiada. Quizás estaría yo sentada hoy respondiendo por qué, si una atleta se gana un boleto, no se lo doy.

“Simplemente todos, la dirección, los que estamos involucrados, evaluamos: ‘¿Cómo recuperamos a esta campeona?. Hay que darle confianza, demostrarle que en ella se cree’.

“’Aunque sea psicológicamente, vamos a recuperarla para ella’, dijimos. Así empezó su rehabilitación. Estuvo en España, pero como tenía los meniscos dañados no pudo hacer técnica de vallas, no pudo entrenar bien y la orientación fue: ‘Vaya a pasear’, literalmente.

“’Te sientes bien y quieres participar y ser la última, tienes el respaldo de nosotros’. Ante la prensa vamos a defender por qué estás aquí. Estás aquí más para que te recuperes psicológicamente que por otra razón’.

“Dentro del colectivo técnico pensábamos: ‘¿Cómo le quitamos de la mente, la imagen con que ella se quedó de Lima? Es nuestra campeona, se merece ese tratamiento’.

“Entonces, nos tocó decirle: ‘Confiamos en ti’. Si usted viene para decirnos: ‘Profe no puedo. Voy a darle ánimo a la lucha’. Pues vaya. Si es: ‘Profe, voy a ver desde las gradas para hacer mi estrategia como atleta y estudiar a mis contrarios’. Está bien, vaya.

“Según nos han enseñado la historia del deporte y nuestros directivos, a los campeones hay que darles lo que se merecen. Y eso es lo que se quiso hacer.

“Yorgelis no tuvo que operarse, fue solo tratamiento. Si llegaba allí y se sentía fuerte para, aunque sea pasar siendo la última, podría disfrutar sus Juegos, pero si se sentía mal, el dictamen era que no compitiera.

“Por eso digo que eso no es una lesión, es una estrategia. No me la pueden contar como lesión.

“Andy Díaz se lastimó en la primera competencia que salió al extranjero. Si el médico, el entrenador, el propio atleta dicen que se va a recuperar, que puede llegar, que confiemos en él, yo no puedo decirle que no compita. No le voy a quitar el boleto a alguien que lo ganó. ¿Usted puede? ¡Vaya!

“Cuando iba para la Olimpiada, se le hizo un ultrasonido. No estaba listo, pero me lo pidió: ‘Profe, no diga que no voy a competir, yo quiero intentarlo’. Esa es la actitud. ¡Adelante!

“El día antes calentó, hizo lo que tenía que hacer, vino adonde estaban los médicos, la dirección del deporte, y dijo: ‘No puedo’. Se le preguntó ‘¿no puedes?’. Y él: ‘No puedo’.

“Entonces, no fue una lesión en los Juegos Olímpicos. Cuando lo miras así, no puedes darle connotación a tres lesiones entre 17 atletas, en el contexto del deporte de alto rendimiento y una Olimpiada donde no solo los cubanos salieron lesionados.

“Esa es la visión y es lo que la comisión técnica y el equipo que dirige el atletismo queríamos explicar. ¿Por qué se hicieron conjeturas y nunca hubo una pregunta a la dirección del atletismo, ni a su jefe técnico, ni a su comisionada?

“Sencillamente, confundimos. La mente es rica y los debates también, porque te hacen superarte y crecer. Puede haber grupos en contra o a favor, pero lo importante es el intercambio. Y eso nunca pasó, no se nos escuchó.

“Además, cuando venden al pueblo ‘muchas lesiones’, no se está hablando solo de la comisión nacional, de la persona que dirige el proceso; se incluye a la triada médica, a la planificación con los entrenadores…

“Yo dirijo el proceso, pero no planifico, no rehabilito; simplemente guío y oriento con mi equipo de trabajo.

“Considero que vamos bien. ¿Que hay que mejorar?, sí. ¿Que tenemos que seguir superándonos?, sí. ¿Que tiene que mejorar la competencia laboral?, sí. ¿Que tenemos que sostener lo que se ha construido?, sí”.

¿Cómo fue la lesión de Leyanis Pérez?

–El día antes de salir para los Juegos Olímpicos, el doctor Frías hizo un estudio, que se lo pasamos a los médicos y directivos, sobre las condiciones en que iba el atletismo cubano a Tokio.

“En ese análisis se reportó a Leyanis con una contractura. Los que saben del tema, conocen que la contractura no es nada relevante, que con tres o cuatro días que descanses, te pones bien. Pensamos entonces que iría en óptimas condiciones a la Olimpiada.

“Cuando llegamos a Tokio, había que estar alrededor de cuatro días sin salir de la villa; nadie podía correr, ni nada; todo era trotar y quitarte de encima el viaje.

“Esperábamos que, con ese descanso obligatorio, debía quitársele la contractura. Cuando llega el día, que se puede salir de la villa y hacer sus carreras, a la niña le duele mucho el pie y no puede entrenar.

“Al ver su juventud, consideramos que ella llevaba otro tratamiento. Le hicimos un ultrasonido y tenía una ruptura de grado 2, en una zona muy susceptible para el triple salto.

“Entonces, le explicamos que eso no llevaba apretarse el pie y soltarlo, que había momentos y momentos. Por eso, se decidió que no compitiera, aunque ella quería hacerlo.

“Estamos en presencia de un talento, pero no solo físico, sino con todos los ingredientes: corazón y mente también. Hay que cuidarla.

“El mundial juvenil era dentro de casi tres semanas. Una ruptura de esa magnitud, en la región en que estaba, no se curaría en ese tiempo. Podría cicatrizar, pero después llevaba una rehabilitación.

“Claro está, yo estoy dando el frente, pero esa decisión se tomó con su entrenador; el jefe técnico, Daniel Osorio; el doctor Ricardo Anillo; el médico de medicina deportiva y el fisioterapeuta Carlos.

“Para todos fue la decisión más sabia. Por eso, Leyanis participará ahora en los primeros Juegos Panamericanos Junior”.

En el caso de Yarisley Silva, ¿cómo valora su actuación y lo que viene para ella?

–Desde antes de salir de Cuba, a todas las personas que se acercaron a preguntarme sobre Yarisley, fueran directivos o periodistas, les hablé con el concepto que tengo de la historia de los campeones: ‘Lo que haga Yarisley en los Juegos Olímpicos de Tokio, lleva un reconocimiento’.

“La carrera deportiva es por un corto tiempo. Llegas a alcanzar la cúspide y después, por cosas de la vida, te estabilizas un poquito hasta que un día terminas.

“Para los atletas, nunca finaliza, porque se vuelven tan fuertes psicológicamente que siempre piensan que pueden más.

“Eso lo debemos tener presente los directivos. Lleva un tratamiento. Fue eso lo que hicimos con Yarita, darle la confianza.

“Ella tenía como marca personal 4.60 m. Este año presentó problemas con la carrera y el agarre. La covid le afectó los vuelos, el traslado de sus pértigas…

“Hasta donde llegó en la competencia, tuvo la oportunidad de demostrar su estirpe y de ser finalista una vez más.

“Ya en esta etapa de su carrera hay que valorar a un finalista olímpico. Mejor dicho, hay que valorarlo siempre, porque un finalista olímpico es un finalista olímpico.

“Los atletas, cuando han tenido resultados relevantes, a veces no valoran ni un bronce. Por eso, al pueblo y a los que estamos del lado acá, nos toca valorar a un finalista olímpico a la altura que merece.

“No lo veamos en cuanto a marcas, pero sí hay que tener en cuenta que se coló. Es la grandeza de un atleta, cuando su calidad le permite estar por delante de otros que, en la temporada, tuvieron más posibilidades.

“Además, estando en Tokio, Yarisley tuvo algunas molestias. No sé si vieron que tenía una venda, y así fue finalista. Su esfuerzo vale más todavía.

“A Yarita lo que le toca ahora es esperar. Hay que darle la confianza, y que comience el nuevo ciclo.

“Hay que ver cómo se siente, si logra resultados. Por lo menos este año, el objetivo de la comisión no es mostrarnos como que pensamos en su retiro. No es nuestra intención.

“Hace mucho tiempo nos hemos damos cuenta de que estas figuras saben cómo entrenar y los jóvenes necesitan una guía, al menos por uno o dos años, según lo disponga ella como atleta y en la medida en que sus resultados y salud le permitan.

“Así, cuando se vaya, habrá podido dejar al menos un líder; todo dentro de la disciplina, y de lo que tenemos estipulado”.

¿Cuál es la posición de la Comisión Nacional de Atletismo sobre las últimas bajas producidas?

–Estamos hablando solamente de tres bajas. Si cuando se corta un ciclo se tiende a dar hasta 30 bajas, no entiendo por qué a tres bajas se les está dando tanta connotación.

“Se trata del alto rendimiento, ahora con la responsabilidad histórica de construir. Hoy estamos armando.

“Roger Valentín, un atleta que se ha llevado a giras de invierno, de verano, a campeonatos mundiales. Antes de ir para Doha, Catar, en 2019, Rodolfo García me dijo en un programa al que me invitaron, que Mena y Valentín no debían ir a ese mundial, porque, aunque tuvieran marcas, no estaban al nivel.

“Le contesté: ‘Para usted llegar al final y decidir si un atleta no tiene condiciones, le tiene que dar todo lo que le toca, o por lo menos intentarlo’.

“Eso hicimos. Ya es otra cosa que no le saga el resultado, a pesar del esfuerzo que ha hecho el atleta, porque nadie va a consagrarse más que él, que es el protagonista; del trabajo de los entrenadores; de la parte de nosotros, administrativa, con todo lo que hemos podido poner.

“El deporte, insisto, es un ratico, no es la vida. La verdadera vida empieza cuando sales del deporte. Cuando maduras y creces, tú también quieres experimentar.

“Valentín llegó por solicitud propia. Se sentó y muy diáfano dijo: ‘Profe yo quiero irme, pedir la baja’. Conversamos. ‘A ver, mi niño, ¿en qué te podemos ayudar?, ¿tienes algún problema?, ¿qué es lo que quieres?

“Le explicamos, incluso, la estrategia del atletismo, que estamos atemperándolo al mundo, a lo que está viviendo el país; que eso conlleva pensar diferente, abrir la mentalidad.

“Nos sentamos e intercambiamos. Si el problema es que tú quieres experimentar en el club x, o con un entrenador x que tiene resultados, eso está establecido.

“No estamos violando nada. Vamos a ver si el entrenador quiere hacerlo y es una manera de que hagas tu sueño y sigas tributando a tu país.

“Ya hay una estrategia diferente, cambió la mentalidad. Claro, siempre respetando a los profes que tenemos acá, porque tampoco su entrenador es cualquier persona, estamos hablando del campeón olímpico Anier García.

“Él, muy diáfano, con mucha alegría, dijo: ‘Profe, yo no tengo problemas con ustedes, realmente me han apoyado. Cuando he tenido la oportunidad, usted ha hablado conmigo y ha sido transparente. Es simplemente que quiero probar mi vida, de otro modo’.

“¿Qué le puedo decir a un atleta así? ‘Mi niño, ya hablamos, hice la profilaxis. Es tu vida, no hay problema. No tengo objeción, la escuela hace su parte. Ya está’.

“Aunque, aclaro, ha sido un atleta que hemos tratado de preservar, porque no tenemos la masividad en las EIDE, y más ahora con la COVID-19, no tenemos tampoco en las áreas especiales.

“El caso de Reynier Mena fue el mismo: ‘Profe yo no tengo ningún problema, llevo ya varios años, incluso hemos cambiado entrenador, se han hecho estrategias para que tengamos resultados, y no ha sido así. Quiero hacer mi vida y salir de mi zona de confort’.

“Mena es un atleta integral, de los que necesitamos y ya no tenemos. Muy consagrado, sabe lo que quiere, lo ha dado todo, es disciplinado, pero no le ha salido.

“Igualmente, le comunicamos que podemos aplicar la estrategia del país, y que, además, se la merece. ‘¿Lo deseas?’. ‘No profe, le agradezco, siempre me ha apoyado, pero me voy’. ‘No pasa nada, usted es Mena’.

“Cristian vino, solicitó su baja y se va. ¿Un triplista? Sí. ¿Acaso aquí no se le dio baja a Copello con 17 m? ¿Por aquí no pasaron Yoelvis Quesada y Urrutia?

“Estoy hablando de campeones y medallistas olímpicos, mundiales, disciplinados, que lo dieron todo. Algunos pidieron su baja y otros se fueron con grandes resultados.

“Cristian no es diferente. Es un atleta igual, que llegó y que, a pesar de todo lo que ha transitado, no quiere seguir en el equipo nacional.

“Hablamos de un atleta que tiene talento, sí, pero el talento es integral, no es solo físico. Es el día 25, a las cinco de la tarde, como dice Alberto Juantorena, hacer lo que tenemos que hacer, ser consecuentes, disciplinados, integrales.

“Sí, Cristian fue campeón mundial juvenil, de los Centroamericanos de Barranquilla 2018, finalista en un mundial de primera categoría. Pero fíjense, todo el mundo dice que ahora no hay triple, pero no hay triple hace ocho años.

“Teníamos a Jordan, que no se logró, que por razones de su vida personal decidió desertar y no estar con nosotros. Muchos pensamos que no fue inteligente, que no debía hacerlo de esa manera, porque Cuba cambió.

“Si usted no quiere estar aquí, no tiene por qué hacer las cosas mal. Es que aún no han entendido que hemos cambiado, para bien.

“Usted simplemente viene, solicita su baja y hace con su vida, decentemente, honradamente, lo que quiera hacer. No de esa manera, que debe estar ahora un buen tiempo sin competir por ningún país.

“Es verdad que teníamos un talento en Jordan. Fue un campeón mundial juvenil, pero lo tenemos hace ocho años.

“No se nos había logrado, decidió irse. Eso no es culpa de nosotros, pero no se fue ni el campeón olímpico ni el mundial.

“La otra baja fue la de Andy Díaz. Se quedó en España. Puedo asegurar que las pérdidas no han sido por falta de trabajo político-ideológico, o porque no entendieron bien el proceso.

“Cada ser piensa a su manera. Yo puedo actuar correctamente, puedo hacerle pensar, pero si esa persona no lo piensa…

“Todas las pérdidas pesaron, pero tampoco es que se acabe el mundo. Tienen que venir otros, porque para eso están las EIDE.

“Andy es un atleta al que se le dio todo. No le faltó una gira, no le faltó lo que tiene que tener, y el resultado nunca llegó.

“Se cansó, no lo hizo de la mejor manera, pero no quiso seguir. Entonces, no debe haber temor por que se fueron tres triplistas.

“En un deporte que normalmente da 30 bajas, qué son tres personas, nada. Hay que construir”.





“No nos quedamos sin bala femenina y masculina, sin martillo y otros eventos. Los estamos construyendo, pero, además, repito, ellos pidieron baja.

“Voy a poner mi ejemplo. Cuando decidí retirarme, acababa de ser campeona centroamericana de Veracruz 2014.

“Como fui la primera en competir, fui la primera en clasificar para el campeonato del mundo de 2015.

“Al llegar a Cuba, dije: ‘No quiero lanzar más’. Nadie pensó que se estaba yendo una primera figura, que no había relevo, y no se formó ningún problema.

“Tampoco se pusieron a decir que yo estaba desertando. Soy cubana, revolucionaria, aquí estoy, y está demostrado. No me fui por nada.

“Es que la vida del deportista que se consagra es muy fuerte. Llega un momento en el que físicamente te saturas de lograr un sueño y decides no continuar.

“Cuando yo lo planteé, mi comisionado me dio la oportunidad, y me mantuve igual, no quise seguir.

“Por eso no dejé de ser cubana, revolucionaria, no hablé mal de mi sistema, no le eché la culpa a nadie, porque a las cosas tristes de la vida algunos quieren involucrarlas con aspectos que hoy está sufriendo nuestra sociedad.

“Mi mensaje sobre las bajas es que no hay susto, problema, todo está bajo control.

“Cada quien es dueño de su vida, y por falta de trabajo, esfuerzo y consagración, no es. Lo más importante es que contamos con el talento”.

“Como dije ahorita, ¿debemos analizar la competencia laboral?, sí; ¿queremos mejorar?, sí, porque un palo no hace el monte y para que esos atletas confíen, tenemos que unirnos. “Además, al abrir el país de la manera en que lo hará, los entrenadores tienen que activarse más”.

¿Cómo valora la actuación en el mundial juvenil?

–Del mundial juvenil te digo lo mismo. Estamos contentos, pero no satisfechos.

“Estoy feliz porque es fruto de un trabajo en equipo, y no nos dejó sin resultados. Pero si queremos seguir creciendo, tenemos que perfeccionar más.

“En estos juveniles tenemos confianza. Hubo dos atletas que solo en nueve semanas, después de casi un año sin entrenar, llegaron en forma deportiva y lograron sus medallas y marcas personales en la competencia.

“Fueron mejores, incluso, que rivales de países más desarrollados, con mejores condiciones.

“El nivel de efectividad fue muy bueno y nos depara un buen futuro. A estos muchachos tenemos que cuidarlos, lograr que se superen, y trabajar unidos para que se sostengan los resultados”.

¿Qué proyecciones tiene el atletismo cubano para los primeros Juegos Panamericanos Junior (25 de noviembre- 5 de diciembre)?

–Quizás, la próxima edición sea un evento más competitivo para nosotros, al que vayamos con pronósticos y propósitos.

“A estos primeros Juegos iremos en medio de la preparación física general; por tanto, no solo el atletismo, la estrategia que tiene el alto rendimiento es que los atletas vayan a transitar, sin propósitos ni pronósticos. Es simplemente evaluar cómo está nuestra reserva.

“Excepto los atletas que fueron al mundial juvenil, el resto ha estado sin entrenar hasta más de nueve meses.

“Él que corrió un poquito por la tarde, y demás, eso no es entrenamiento deportivo, y de violar el proceso estaríamos corriendo el riesgo de provocar esas lesiones que tanto preocupan.

“Tenemos 35 atletas en la preselección. De ellos, 33 ya tienen la marca, e incluimos otros dos, porque Panam Sport y el equipo que está preparando los Juegos nos mandaron una carta explicando que, como hay COVID-19 y algunos países a lo mejor no van, incorporáramos dos atletas que estuvieran cerquita del entorno, y ellos después decidían si los subían o no.

“En ese caso están Leonardo Padilla, de 400 m y Daniel Emilio, de salto de longitud.

“Ya los 32 atletas empezaron el entrenamiento el día 20, después de que pasaron el aislamiento.

“Con el jefe técnico y la comisión se acordó que, en el plante del salto horizontal, se darán entre siete y nueve pasos, según las características de cada atleta.

“Esto obligará a no excederse en el entrenamiento, para que puedan transitar por cada etapa.

“En el caso de la jabalina, se estableció dar entre cinco y siete pasos para que tampoco se violente la preparación.

“Lo importante es que los atletas compitan y no se lesionen; que terminen la carrera, el salto, el lanzamiento, lo que tengan que hacer, y transiten.

“Incluso en el ciclaje se orientó que la semana baja coincida con la competencia para que tampoco tengan que reajustar, ni programar, como si fuera una competencia de alto nivel.

“Dirigiremos esa preparación física general hasta la Copa Cuba, que es realmente lo que hace el corte y dice cómo terminaron. Es vital hacer una buena base para que la segunda estructura sea posible.

“La Copa Cuba pensamos que sea del 16 al 20 de marzo y que sirva de medidor para los atletas del equipo nacional”.

¿Proyecciones para 2022?

–En 2022 tenemos el mundial bajo techo. La estrategia que nos trazamos es ampliar nuestras potencialidades.

“Pretendemos incursionar o destacar, porque antes se hacía, en los 800 y en los 400 m planos, además de en eventos a los que estamos adaptados como la pértiga, con Yarisley, según cómo se presente cuando empiece, y en el salto largo, con Massó.

“Como estrategia, no va a participar Juan Miguel, porque su lesión fue muy grave. Las orientaciones son más de tres meses sin hacer nada, ni bailar.

“Entonces, lo preservaremos para el mundial de verano, en Eugene, Estados Unidos. Su entrenador trabajará paso a paso con él, para lograr una pronta recuperación.

“Ya están en condiciones Massó, Roxana y Luis Enrique, quienes también aspiramos a que compitan en ese mundial bajo techo.

“En el triple tenemos dos atletas. Si hoy somos objetivos, aunque falte tiempo, no creo que asistamos con una delegación tan grande.

“En 2023 tendríamos, en mayo, los Juegos Centroamericanos, y entre octubre y noviembre los Panamericanos.

“Todo indica que 2022 será la base de lo que realmente podríamos hacer en un cuatrienio. Así recogeremos frutos”.

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