Dicen por ahí que Valarie Allman es una intrusa. Y si, desde cierto punto de vista lo es, sobre todo después de haber ganado la Liga de Diamantes para convertirse en la primera no cubana o croata en lograrlo. Si, porque desde que se instauró este circuito solo las cubanas Yarelis Barrios y Yaimé Pérez y la croata Perkovic habían ganado la gema en el lanzamiento del disco para firmar un inusitado reinado que ha llegado a su fin. O mejor dicho, al que Allman le ha puesto pausa.

La estadounidense ha modificado todos los patrones de hegemonía durante el año en curso, apoyada en siete de los 10 mejores disparos del 2021. Hasta hoy no tenía el mejor, pero en Berlín se ha cerciorado de adjudicárselo, mandando el disco hasta los 71.16 metros para relegar los 70.22 con que se apareció la neerlandesa Jorinde VAN KLINKEN un día de mayo, aunque finalmente no pudo ni siquiera estar entre las mejores 12 en Tokio y luego se fue a vacacionar.

La marca hecha por Allman en el Estadio Olímpico de Berlín es nuevo récord de Área Norte, Centroamérica y el Caribe (NCAAC), récord nacional de los Estados Unidos, marca mundial del año y récord del mitin ISTAF Berlín. El disparo supera la marca de Hilda Elisa Ramos, 70.88m que había estado vigente para nuestra área desde 1992.

Lo de esta chica nacida en Newark, Delaware en 1995 es sublime. Además del citado disparo que la sitúa en la cima del ranking de temporada hizo, por su orden, 70.01 para clasificar y 69.92 metros para ganar en los Trials de Estados Unidos, 69.20 para llevarse la Liga de Diamantes y luego un 68.98 metros para ganar el título olímpico. Currículum que en determinados puntos nos recuerda los mejores años de Perkovic aunque le atañe el plus de heroicidad por haberlo fabricado ante la mismísima reina.

Y es que la estadounidense hizo la tarea con nota sobresaliente. Resolvió a su favor cada puzle, logrando las mejores marcas en los buenos momentos para llevárselo todo a casa y dejar el sutil mensaje de que no le vale el calificativo de intrusa, sino que se erige como la rival a derrotar.

En el concierto de las buenas y grandes discóbolas de este tiempo, donde habitan las cubanas Yaimé Pérez y Denia Caballero, la incombustible Perkovic, y alguna que otra alemana como manda la tradición hay que reconocer que esta muchacha es la que mejor lo ha hecho. Ofreciendo un masterclass que nos reafirma por qué tantas veces nos repetimos en la ‘manida’ frase de que la temporada no miente.

Allman, que es la recordista nacional de Estados Unidos con 71.16m (antes tenía 70.15), es mucho mejor martillera (63.65) que balista (10.68), quizás por eso sus resultados se cifran sobre una trabajada técnica que calza con depurada rapidez sobre el círculo de lanzamientos. Movimientos que termina con el suigéneris estilo heredado de su pasado como bailarina.

Sus entrenos incluyen dinámicas elitistas de potencia y suma tantos kilogramos de la mano Zebulon Sion que sus rutinas en el gimnasio asustan. No se cuántas libras ha llegado a mover, pero la estrategia la ha llevado a agregar casi seis metros a su marca personal desde 2018 hasta nuestros días.

En Chula Vista trabaja día tras día, apenas descansa y a ratos sonríe. Así, en tanto asimila todo lo hecho, ha dejado claro que va por más.

Allman ha sido la mejor lanzadora de disco del año, sus rivales lo han hecho bien, pero ella ha obrado de forma perfecta. Personalmente he estado hablando mucho de sus actuaciones y cualidades, advertí sobre su presencia en cada programa en el que me personé y creo que, salvo desastre, en lo adelante estaremos siendo reiterativos sobre su existencia.

Tiene 26 años y bien cómoda desde la cima del ranking del orbe de su prueba irá a descansar con la mente puesta en un 2022 dónde buscará el título mundial (lo que le falta) con el aliciente de convertirse en profeta en su tierra.

Tomado de cubahora

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