Por: José Ramón Fabelo Corzo / Fotos: Calixto N. Llanes

Culmina la participación cubana en el Campeonato Mundial Sub-20 de Atletismo en Nairobi, Kenia. Una actuación calificable en sentido general como buena. Con sólo cinco atletas se llegó a 5 finales y se alcanzaron 3 medallas, una de oro y dos de bronce, además de un sexto y un séptimo lugar. Faltando una jornada, en la que Cuba no verá acción, la pequeña delegación de nuestro país se ubica en el lugar 13 entre 114 naciones participantes en la tabla de medallas. Por la cantidad de puntos (a la que aportan todos los finalistas), Cuba ocupa el puesto 16 con 25 puntos.

La última incursión cubana estuvo a cargo del velocista Shainer Rengifo Montoya, el más activo y uno de los más destacados atletas cubanos en este evento. Seis veces en cuatro días salió a la pista. Llegó a dos finales, alcanzando una medalla de bronce en 100 metros y un sexto lugar en 200. Mejoró sus marcas personales en los dos eventos en los que participó –único cubano en lograrlo–, rebajando sus tiempos de 10.35 a 10.29 en los 100 metros planos y de 20.91 a 20.58 en los 200.

Rengifo mostró su capacidad de crecerse todo el tiempo. Llegó a este campeonato con las más bajas expectativas entre los integrantes de la delegación cubana. Sus marcas del año no aparecían entre las 20 mejores de los participantes, ni en los 100 ni en los 200. Sin embargo, terminó siendo el tercero y sexto mejor, respectivamente.

Al último evento final, los 200 metros, llegaba con la 6ta marca entre los presentes, precisamente la conseguida por él en semifinales. Corriendo por el muy incómodo primer carril, que obliga a realizar un esfuerzo adicional para romper la inercia en la muy cerrada curva, el cubano ratificó ese sexto lugar que ya en ese momento se le pronosticaba, aunque con un tiempo inferior en calidad (21,01) a los que había realizado en eliminatorias (20.95) y semifinales (20.58). Este inédito doblete finalista en una justa universal juvenil genera los mejores augurios sobre las posibilidades de su carrera como atleta.

Si de actuaciones muy destacadas hemos de hablar, sin dudas la medalla de oro alcanzada en el último envío por Juan Carley Vázquez Gómez es de lo más sobresaliente. El fornido joven es la esperanza cubana actual de la bala masculina. Comparte con Carlos Véliz el record nacional juvenil en el lanzamiento de este implemento de 6 kg, con 20 metros y 32 centímetros. Juan Carley logró igualar esa marca el 7 de marzo de 2020, cuando tenía apenas 18 años recién cumplidos. Y de seguro la hubiera mejorado en 2020 o en este año si no hubiera sido por el parón competitivo al que estuvo obligado por la pandemia desde el propio mes de marzo del año pasado hasta hace poco más de un mes, el 17 de julio pasado, cuando reaparece en una prueba de confrontación (consigo mismo – sin otros contendientes) como parte de su apresurada preparación para el presente campeonato mundial.

Con la bala oficial de competencias (la de 6 kg), apenas había tenido en las dos semanas anteriores al evento 4 pruebas en dos fechas diferentes, dos el 30 de julio y dos el 7 de agosto. Aun con esa escasa preparación, vino al evento de Nairobi con la tercera mejor marca del año entre los participantes (19.84). Juan Carley demostró una vez más ser un atleta que se crece en las competencias importantes. Con 17 años logró por primera vez superar los 20 metros en 2019 en el Campeonato Panamericano de Atletismo realizado en Costa Rica (20.16), primera vea que competía fuera de Cuba. En esta, su segunda incursión internacional, ya de carácter mundialista, logró la mejor marca (19.66) entre todos los participantes en la etapa clasificatoria en su tercer y último intento de esa instancia y también en la final alcanza el mejor registro (19.73), el que le diera la medalla de oro, en la sexta y última incursión al círculo de lanzamientos.

Aun en las posiciones que tal vez podría pronosticárseles por el lugar con que llegaban a sus respectivas pruebas en el ranking anual juvenil, Yiselena Ballar Rojas y Ronald Mencia Zayas quedaron en Nairobi alejados de sus mejores marcas.
La especialista cubana en jabalina, capaz de llevar el dardo hasta los 60 metros y 84 centímetros en una prueba doméstica realizada en el pasado mes de mayo, quedó más de cinco metros por debajo de esa marca en el Mundial, aunque los 55.48 alcanzados les fueron suficientes para lograr el tercer lugar y la medalla de bronce. A la joven cubana se le vio tímida y algo insegura en su primera incursión internacional. Sólo su indiscutible talento le permitió convertirse en medallista.

Ronald, por su parte, quedó todavía más lejos de su marca personal (77.20), alcanzando, con su mejor lanzamiento en la final del martillo, una distancia de apenas 71.60. Ese resultado le proporcionó el 7mo puesto. Al atleta cubano se le notó contrariado y falto de agresividad, luego de dos faltas iniciales que pusieron en peligro su continuidad en la competencia. Hay que decir que esa imagen fue bastante contrastante con la que recibimos de su actuación en el evento clasificatorio dos días antes. Allí fue tercero entre todos los participantes con lanzamiento de 74.98 que lo clasificó por directo en su segundo intento. Incluso el primero de esos intentos, de 73.59, fue por dos metros superior a lo logrado por él en la final. Con cualquiera de esos dos registros su lugar en la final hubiera sido el quinto y no el séptimo.

En todos los casos, estos cuatro atletas, al ser finalistas –Rengifo por partida doble–, le dieron puntos a la delegación cubana. La que sí no pudo aportar en tal sentido fue Daily Cooper Gaspar. Una casi imperceptible infracción pisando la raya interior de su carril en la primera parte de la competencia de 800 metros provocó su descalificación después de haber entrado cómoda como segunda de su hit eliminatorio, lo que le habría permitido estar en la semifinal. No dudamos de que hubiera podido llegar a la final, debido a que, para acceder a ella, era necesario en la semifinal realizar un tiempo inferior al de la octava clasificada (2:07.46), algo accesible para la cubana.

Se trata en todos los casos de atletas muy jóvenes. Juan Carley y Shainer mostraron ser muy competitivos, una virtud indiscutible en un atleta. Con los otros tres hay que trabajar en lo sucesivo no sólo los aspectos técnicos propios de su especialidad, sino también los aspectos psicológicos. Los cinco son prospectos importantes del atletismo cubano y esperamos verlos pronto defendiendo el pabellón cubano en próximas competencias internacionales.

Del resto sólo solo tenemos espacio para destacar el segundo record mundial juvenil del especialista francés en 110 metros con vallas, Sasha Zhoya, un registro de 12.72 de otra galaxia, con el cual superó su propio record de 12.93, establecido en semifinales.

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