Por Eddy Luis Nápoles Cardoso

Luego de varios días de concluidos los Juegos Olímpicos, Tokio 2020, pudiéramos reflexionar en torno a los ganadores del título en cada una de las pruebas del atletismo (47), pues, quizás, algunos de estos triunfadores en Tokio, lo hicieron de manera sorpresiva.

Comenzaré exponiendo que, 14 ganadores del oro olímpicos en Tokio, lideraban sus respectivas pruebas, por lo tanto, su triunfo no constituyó una sorpresa, fue la reafirmación del liderazgo que ejercían durante la temporada atlética. Aquí se citan, el noruego Karsten Warholm (46.70, Oslo, 1 de julio); el sueco Armand Duplantis (6.10, Hengelo, 6 de junio); el griego Miltiadis Tentoglou (8.60, Atenas, 26 de mayo); el portugués Pedro Pablo Pichardo (17.92, Székesfehérvár, 06 de julio); el estadounidense Ryan Crouser (23.37, Eugene, 18 de junio); el sueco Daniel Stahl (71.40, Bottnaryd, 10 de julio); el canadiense Damian Warner (8995, Götzis, 30 de mayo).

Entre las mujeres, lo hicieron, la estadounidense Athing Mu (1:56.07, Eugene, 27 de junio); la kenyana Faith Kipyegon (3:51.07, Mónaco, 09 de julio); la boricua Jasmine Camacho-Quinn (12.32, Gainesville, 17 de abril); las estadounidenses Sydney McLaughlin (51.90, Eugene, 27 de junio); Katie Nageotte (4.95, Eugene, 26 de junio); la venezolana Yulimar Rojas (15.43, Andújar, 22 de mayo) y la china Lijiao Gong (20.39, Chongqing, 27 de junio).

Tampoco constituyen sorpresas los triunfos, del canadiense André de Grasse (200 metros); el bahamés Steven Gardiner (400 metros); el kenyano Emmanuel Kipkurui Korir (800 metros); el noruego Jakob Ingebrigtsen (1500 metros); el ugandés Joshua Cheptegei (5000 metros); el etíope Selemon Barega (10000 metros); el kenyano Eliud Kipchoge (maratón); el marroquí Soufiane El Bakkali (3000 c/o).

Eran esperados los triunfos del qatarí Mutaz Essa Barshim, en salto de altura, aunque, quizás, no tanto, el italiano Gianmarco Tamberi; lo propio sucedió con el polaco Wojciech Nowicki (martillo), con la jamaicana Elaine Thompson-Herah (100 y 200) y que expresar de la holandesa Sifan Hassan (5000 y 10000) o de la estadounidense Valarie Allman (disco).

Otras dominadoras en las últimas temporadas, que también lo hicieron en Tokio fueron, la rusa Mariya Lasitkene (altura), la alemana Malaika Mihambo (longitud); la polaca Anita Wlodarczyk (martillo) y la belga Nafisatou Thiam (heptathlon).

Veamos ahora, a los atletas, cuyos triunfos eran menos esperados en Tokio. Entre estos, se ubica el italiano Lamont Marcell Jacobs, ganador de los 100 metros planos; otros eran los candidatos, los estadounidenses Trayvon Bromell, Ronnie Baker y Fred Kerley o el sudafricano Akani Simbine. Marcell Jacobs no había destacado antes de arribar a Tokio, su mayor éxito al máximo nivel, eran las semifinales del mundial de Doha, pero en la capital japonesa, mientras los otros candidatos se mostraron inestables, Jacobs (9.95) mostró una excelente progresión, con 9.94, en la ronda uno; 9.84, en semifinal y 9.80, en la final, que lo llevaron al título olímpico.

En los 110 con vallas, pocos dudaron de las opciones del estadounidense Grant Holloway (12.81), quien había asediado en los Triales de Estados Unidos, los 12.80 de su paisano Aries Merritt, patrón del mundo, pero en Tokio la prueba se vio mermada, de inicio, el jamaicano Omar McLeod, titular en Río, no clasificó; el ruso Sergey Shubenkov se ausentó, mientras el español Orlando Ortega, plata en Río, se apeó a última hora. El comienzo de Holloway parecía prometer grandes marcas, al realizar 13.02 en la ronda uno, luego dominó a Hansle Parchment (13.23) en semifinal, con 13.13, pero Parchment, con experiencia olímpica y mundial, bronce en Londres 2012, plata en Beijing 2015; realizó la tercera mejor carrera de su vida (12.94, Lausana, 5 de julio de 2014 y 13.03, Beijing, 28 de agosto de 2015), con 13.04, para colgarse al cuello el título olímpico.

El triunfo del indio Neeraj Chopra pudiera considerarse sorpresivo, en el lanzamiento de la jabalina, prueba en la que debió abandonar por lesión (final) el favorito alemán Johannes Vetter (96.29), pero antes, habían quedado fuera, el polaco Marcin Krukowski (89.55) y el trinitario Keshorn Walcott (89.12), este último, titular en Londres y bronce en Río, quienes antecedían a Chopra (88.07) en el listado de la temporada. Entonces, el indio Neeraj Chopra, siendo consecuente con su ubicación, se coronó campeón olímpico, con envío de 87.58 metros. Echas estas aclaraciones, su triunfo pasa de la sorpresa, a la confirmación.

El triunfo del italiano Massimo Stano, en los 20 kilómetros de caminata, puede considerarse una sorpresa, en una prueba que contó con la presencia de varios medallistas olímpicos y mundiales, como el chino Zelin Cai, plata en Río, el colombiano Eider Arévalo, el brasileño Caio Bonfim, oro y bronce en Londres 2017, el español Miguel Ángel López, oro en Beijing; el guatemalteco Erick Barrondo, plata en Londres 2012, entre otros. Stano lo mejor que exhibía antes de Tokio, era 14° puesto en el mundial de Doha (1:31:36) y el 19° en el mundial de Beijing (1:22:53). Antes de competir en los Juegos Olímpicos, había logrado 1:20:39, en Podebrady (16 de mayo), que lo ubicaban en el puesto 39° del listado anual. Ahora, Stano comenzó a labrar su triunfo al paso por el kilómetros seis, cuando se integró al grupo (25:04) que escoltaban al chino Kaihua Wang y al indio Sandeep Kumar (24:51); sobre el kilómetro 14, Stano lideraba la prueba, en unión del japonés Toshikazu Yamanishi (57:20), posición que mantuvo, hasta llegar triunfal a la meta, con 1:21:05.

Tampoco el polaco Dawid Tomala (50 km) estaba entre los candidatos a ocupar la cima del podio en Tokio, su tiempo de 3:49:23, realizado en Dudince, el 20 de marzo, lo ubicaban en el puesto 24 en el listado anual, hasta ese momento. Tomala tenía experiencia olímpica, había ocupado el puesto 19° (1:21:55) en Londres 2012, así como el 32° en el mundial de Doha, mientras, no finalizó en el mundial de Moscú 2013, siempre en los 20 kilómetros. En Tokio estaban laureados marchitas, como el eslovaco Matej Tóth, el canadiense Evan Dunfee, titular y bronce en Río, respectivamente; el francés Yohann Diniz, titular mundial en Londres, entre otros, pero el triunfo lo conquistó Tomala, con 3:50:08 horas.

La kenyana Peres Jepchirchir no era muy conocida en el ambiente maratoniano, antes de Tokio, es posible que, entre las kenyanas, era la de menores avales, estaban Brigid Kosgei (2:14:04), la recordista mundial y Ruth Chepngetich (2:17:08), cuarta en el listado histórico, pero en 2019, en tierras japonesas (Saitama), Jepchirchir hizo, 2:23:50, mientras que, la pasada temporada corrió la prueba en 2:17:16, en Valencia, el 6 de diciembre, que representa el quinto mejor tiempo en la historia. Argumentos suficientes para avalar el triunfo olímpico (2:27:20).

En los 3000 con obstáculos, la ugandesa Peruth Chemutai (9:22.80) no era de las más beneficiadas en las predicciones previas, allí estaban las kenyanas Hyvin Kiyeng Jepkemoi (9:03.82) y Beatrice Chepkoech (9:04.94); las estadounidenses Emma Coburn (9:08.22) y Courtnet Frerichs (9:11.79), todas con pasajes olímpicos y mundiales, incluida medallas. Chemutai, presentaba menos avales, con 17 años había quedado eliminada (9:31.03) en Río 2016; al año siguiente le sucedió igual en el mundial de Londres (9:43.04), pero en la cita de Doha, se ubicó quinta (9:11.08). En Tokio, Chemutai mejoró 10.08 segundos, en su primera carrera (9:12.72), mientras que en la final tuvo un rendimiento, aun mayor, 11.27 segundos, al realizar 9:01.45, esa fue la clave del éxito.

La marchista italiana Antonella Palmisano no es era una desconocida cuando se presentó en los olímpicos de Tokio, Palmisano archivaba el cuarto puesto en Río de Janeiro 2016, la presea de bronce en el mundial de Londres, mientras en la atípica cita de Doha, se ubicó 13°, idéntica ubicación lograda ocho años antes en Moscú. Su triunfo, aunque no era previsible, no constituye una sorpresa, teniendo presente, que esta temporada realizó, 1:27:42 (Podebrady, 16 de mayo), su tercera mejor marca histórica.

La jabalinista china Shiying Liu, ganadora del título olímpico en Tokio, ya había estado en unos Juegos Olímpicos, momento en el que resultó eliminada en Río, al año siguiente se ubicó octava en el mundial de Londres (62.84), pero en la cita de Doha terminó escoltado a la australiana Kelsey-Lee Barber, precisamente, a una de las que adelantó ahora en Tokio, donde conquistó el título con el tercer mejor envío (66.34) de su carrera atlética.

Cierro con el relevo italiano de 4×100, cuarteta integrada por Lorenzo Patta, Lamont Marcell Jacobs, flamante ganador de los 100 metros, Esoesa Fostine Desalu y Filippo Tortu. Los tradicionales contendientes, Estados Unidos y Jamaica, no se mostraron al nivel acostumbrado, los estadounidenses quedaron eliminados en semifinales, mientras que los caribeños no contaron con corredores capaces de impulsar la posta a los puestos de podio; ante estas bajas, quienes mejor lo hicieran, estarían con opciones al título. Todo indicaba que, entre Gran Bretaña y Canadá estaría el ganador, pero los italianos alentados por Marcell Jacobs y con un fenomenal remate de Filippo Tortu, se colgaron al cuello el título olímpico.

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