Cuba ganó 3 preseas en el Estadio Olímpico de Tokio. La actuación supera lo hecho en Río 2016 donde se consiguió una única medalla, el bronce de Denia Caballero en el lanzamiento del disco, y situó a seis finalistas con una delegación de 43 atletas.

Ahora con 18 integrantes, de los cuales solo compitieron 16 (considerando que Yorgelis Rodríguez se presentó oficialmente), se ganaron tres medallas: 1 plata y 2 de bronce, con siete finalistas.

La historia, sin embargo, tiene matices para reflexionar, más allá de la superioridad cuantitativa manifiesta. El más trascendente de ellos es, quizás, la ausencia de títulos que ahora se extenderá a 16 años, pues desde Dairon Robles y Yipsi Moreno en Beijing 2008 ningún cubano o cubana se sube a lo más alto del podio, pero vayamos por partes.


¿DOS TÍTULOS? REPONGAMOS LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES

Temprano trascendió que el atletismo cubano asumía un pronóstico de dos títulos de cara a esta cita. Un vaticinio con matices triunfalistas, si nos remontamos al análisis certero de la temporada en cuestión.

Y es que tanto Yaimé Pérez como Juan Miguel Echevarría no se habían tornado dominantes. La discóbola mostraba estabilidad, pero con marcas en el orden de unos 65 metros que a todas luces eran insuficientes para conseguir un oro que finalmente se ganó con 68.98 metros.

En la temporada de Yaimé Pérez solo figura un resultado superior a este, 68.99m, logrado bien temprano en el año; después de esto rozó los 68 metros en Castellón, pero sin poder establecerse. Su resultado, ese bronce, está a tono con lo que realmente se podía esperar.

Juan Miguel compitió lo justo como para dejarnos con la duda de hasta dónde podría llegar en Tokio. Su clasificación desató la ilusión, pero la tabla en el primer intento de la final nos volvió a situar en contexto. Los 8.09 metros con que inició su presentación devinieron en pobre intento, y el siguiente 8.41m tampoco resultó resolutivo, dando vida a los rivales. Los saltos “recortados” tomaron toda su connotación tras una tercera ronda de brincos de la que salió lesionado. Encomendado a la suerte, al igual que su compañero Maikel Massó que había ido hasta los 8.21m, la vida los premió con el final más injusto: ser espectadores en el show de Tentoglou, que saltó cada vez con más solvencia hasta igualar a Juan Miguel y dejarlo para la plata. El resultado es, sin embargo, positivo. Dos puestos en el podio del salto de longitud es un hecho inédito para Cuba en su andadura olímpica, aunque ello no ha podido evitar el hacernos navegar entre dos aguas: la alegría por la sorpresa de Massó y la sempiterna sensación de creer que JM puede dar más. De cualquier forma, a sus 23 ya puede presumir de tener medallas en todos los torneos del más alto nivel. Un elegido.

En definitiva, 43 naciones alcanzaron al menos una presea y atletas de 23 países alcanzaron la cima del podio. Estados Unidos dominó el atletismo olímpico con 7 títulos y 26 preseas en el global. Increíblemente presionado por un equipo italiano que se acreditó cinco de oro para protagonizar la mejor actuación de toda su historia olímpica en el Deporte Rey.

CUALITATIVAMENTE HABLANDO

Quince cubanos registraron marcas en Tokio; dos de esas actuaciones fueron marcas personales y otras tres resultaron ser mejores marcas de la temporada.

Las autoras del mejor desempeño en torno a la progresión personal fueron Zurian Hechavarría con 54.99 segundos (anterior: 55.00) para avanzar a las semifinales de los 400 metros con vallas, y Roxana Gómez, quien resultó una de las agradables sorpresas igualando su marca personal de 50.76 en preliminares y destrozándola al día siguiente con un tiempo de 49.71 segundos que la puso en la final y en la órbita histórica de esta prueba en Cuba. Y es que su performance es el tercero de todos los tiempos, solo superado por el récord nacional de 49.61 y otra marca de 49.62 salidas de las piernas de la legendaria Ana Fidelia Quirot.

Del resto, Juan Miguel Echevarría hizo sus dos mejores saltos de temporada (8.50 y 8.41), Maikel Massó (8.21) logró su mejor actuación internacional del año, Liadagmis Povea (14.70) repitió dos veces su tercera mejor marca de la temporada, en tanto las muchachas del relevo firmaron las dos mejores postas de la contienda con destaque para el 3:24.04 con la que avanzaron a una instancia final que no se alcanzaba desde Beijing 2008.

En el caso de Cristian Nápoles, consiguió clasificarse a la final con su mejor brinco del año, 17.08m, pero su desempeño allí quedó alejado de la imagen que solía dar el saltador de 22 años.

Las mayores deudas afloran de actuaciones como la de Luis Zayas, solo 2.17m en el salto de altura; Denia Caballero, cuyos 57.96 metros resultan ser lo más discreto que le hemos visto lanzar en toda su historia en la alta competición; y Rose Mary Almanza, armada de tiempos por debajo de los 1:57 minutos que prometían un curso hasta la final y quedó a las puertas de la misma y sin acercarse a sus registros. Aunque es justo reconocer que su crono de 1:59.65 es el mejor de toda su extensa carrera en la alta competición, esa que incluye tres juegos olímpicos, cuatro campeonatos mundiales y tres juegos panamericanos.

COMPORTAMIENTO DEL ATLETISMO CUBANO PRESENTE EN TOKIO

Especialidad

Atleta

Marca Personal/ Año

Marca de temporada

Ultima marca antes de Tokio

Actuación en Tokio

Notas

Salto de longitud

Juan Miguel Echevarría

8.68m (2018)

8.38

8.29

8.50 Q

8.41 Final

PLATA

 

Maikel Massó

8.39 (2021)

8.39

7.95

8.07 Q

8.21 Final

BRONCE

 

Lester Lescay

8.28 (2020)

8.12

7.61

7.69

NO AVANZA

 

Lanzamiento del disco

Yaimé Pérez

69.39 (2019)

68.99

64.76

63.18 Q

65.72 Final

BRONCE

 

Denia Caballero

70.65m (2015)

63.00

62.37

57.96

NO AVANZA

Triple salto

Liadagmis Povea

14.93 (2021)

14.93

14.70

14.50 Q

14.70 final

5to lugar

 

Davileivis Velazco

14.34 (2020)

14.31

13.97

14.14

NO AVANZA

 

Cristian Nápoles

 

17.38 (2019)

17.08

16.63

17.08 Q

16.63 final

10mo

Salto de altura

Luis Enrique Zayas

2.33 (2020)

2.27

2.24

2.17

NO AVANZA

Salto con pértiga

Yarisley Silva

4.91 (2015)

4.60

4.60

4.55 Q

4.50 final

8vo lugar

800m

Rose Mary Almanza

1:56.28 (2021)

1:56.28

1:58.51

2:00.71 Q

1:59.65

NO AVANZA A LA FINAL

400mH

Zurian Hechavarría

55.00 (2019)

54.99

55.33

54.99 Q

55.21 SF

No AVANZA A LA FINAL

400m

Roxana Gómez

50.76 (2021)

49.71

50.91

50.76 Q

49.71 SF

DNF

8vo lugar

 

Relevo

4×400

3:23.21 (2008)

3:27.90

3:27.90

3:24.04 Q

3:26.92 Final

8vo lugar

*La tabla no incluye a Andy Díaz, Leyanis Pérez y Yorgelis Rodríguez porque no tuvieron acción. Rodríguez, aunque se presentó en el heptatlón, no consiguió completar ninguna prueba.

DOLOR, UNA CONSTANTE

Mucho se ha hablado de las lesiones, aunque poco se ha dicho de ellas de manera oficial. Que seis de los nuestros regresen a casa “adoloridos”, incluyendo dos que no llegaron a poner sus pies en el estadio olímpico nipón, lanza un irrefutable llamado de atención.

A pesar de los esfuerzos de la dirección del Atletismo, expresados en la centralización de una preparación que incluyó estancias en Camagüey, La Habana, Portugal y España, la matriz de opinión sobre las posibles causas de esta situación se mueve entre la exigencia de las competencias, y las deudas manifiestas en una preparación que se vio casi totalmente pausada durante los meses de estadía en casa por cuestiones de la pandemia. A falta de conclusiones, en el análisis habrá que considerar todas las variables, hasta el propio clima, cuya incidencia en los resultados de estos Juegos ha sido parte de no pocos estudios.

La batalla por la conquista de Tokio nos deja un saldo no depreciable de heridos. Gente que nos ocupa y preocupa. Máxime cuando todos (Juan Miguel, Maikel, Roxana, Leyanis, Yorgelis y Andy) forman parte de un grupo necesariamente convocado a marcar la avanzada de nuestro atletismo para afrontar otro ciclo atípico de cara a Paris 2024.

Y estaremos al tanto de conocer los motivos y la magnitud de cada una de las molestias. Deseando, en primera instancia, una total y completa recuperación para cada uno de ellos.


¿LOS RETOS?

Entre los desafíos está sanar las heridas, optimizar los métodos, perfeccionar el proceso y potenciar el talento.

La World Athletics ha jerarquizado su ranking y ha apretado la tuerca de las mínimas de clasificación. Nunca antes hemos estado tan encomendados a la inteligencia del mercado; convocados a obrar con absoluta eficacia en el “management” de los atletas.

Si de algo nos ha servido este 2021 es para entender que de ahora en adelante no bastará con competir solo en casa, sino que hay que viajar el mundo para conseguir más cupos a los próximos eventos del orbe, léase los campeonatos mundiales y, por supuesto, Paris.

La administración de Sebastian Coe mantiene su ideología de hacer del atletismo un deporte más comercial. Sus estrategias marchan viento en popa, y las recientes declaraciones del Lord ante el dilema de las zapatillas utilizadas, las marcas y la extrema rapidez de la pista así lo confirman:

“Estoy viendo a atletas realmente talentosos que probablemente corren más rápido en superficies rápidas. Desde que tengo memoria, hemos hablado sobre pistas que son rápidas y pistas que no lo son”.

Y sentenció: “Creo que estamos en un mundo de innovación. No quiero atajar la innovación que los fabricantes de zapatillas están logrando”.

Así las cosas, la pandemia seguirá siendo parte de nuestras vidas, y el esquema de clasificación de la WA no desaparecerá por más que se le critique. Lo que nos queda es trabajar por revertir este tiempo infructuoso que pesa sobre nuestras espaldas, y aplicar métodos revolucionarios e innovadores que permitan elevar el rendimiento de los atletas, optimizar su desempeño y potenciar, también, sus deseos de vencer. Entrenar, como diría Iván Pedroso en reciente entrevista, no solo con la meta de ir a los Juegos sino para pelear allí, hasta el final.

Especial para Cubahora

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