Cuando analizábamos la nómina del atletismo cubano, hacíamos énfasis en el grupo de corredoras que llegaba con la misión de escribir historias propias. Y es que, para acompañar su presencia en Tokio con variables de éxito, estaban necesariamente convocadas a desafiar sus tiempos.

Bajo ese fuego cruzado saltaron al Olímpico de Tokio las chicas del 4×400 metros femenino. Pre condicionadas a dar más de sí, tras la justa decisión de que Roxana Gómez tuviera el descanso para librar, en primer lugar, su batalla individual. Una final para la que ganó boleto destruyendo todas sus barreras y lanzando alertas de peligro a lo mejor que se ha hecho en Cuba en la monumental distancia de 400 metros planos.

Para el relevo era todo o nada. Zurian Hechavarría, Rose Mary Almanza, Sahily Diago y Lisneidy Veitía tras el sueño de estar en la final y ser protagonistas de otra de las alegres historias que van dejando estos Juegos Olímpicos para Cuba.

Tengo que decir que por un momento sentí que caíamos, porque se gastaban los metros, y no se rebasaba a las rivales. Pero ellas siguieron sobre su ritmo, y no perdieron la fe, por eso no creo que haya habido algún cubano que estuviera despierto a esas horas tempranas de mañana que no regalara un grito, en su afán de empujarlas a cruzar esa meta entre las tres primeras de su serie y lo hicieron: segundas con 3:24.04. Yo dije palabrotas, unas cuantas, y bastante alto.

La posta cubana del 4×400 metros estará en la final olímpica. Consiguieron su cupo directo al cruzar segundas por la meta, solo superadas por las polacas (3:23.10) y rematando en los últimos metros a belgas, alemanas y francesas.

El tiempo hecho por Cuba también nos convoca a repasar la historia. Ese 3:24.04 minutos es el segundo mejor tiempo hecho por relevos cubanos en toda la historia. Solo superado por el récord nacional de 3:23.21 que les dio el cuarto lugar en Beijing 2008.

Y esta presencia en la final olímpica es la cuarta que logra Cuba. Antes, sexto lugar en Atlanta 1996, octavas en Sydney 2000 y cuartas en Beijing 2009.

Los parciales de las chicas hoy refieren a Zurian HECHAVARRIA corriendo para un tiempo estimado de 51.7, Rose Mary ALMANZA 50.8, Sahily DIAGO MESA 51.34 y Lisneidy VEITIA 50.13.

Para el récord nacional, en el Nido de Pájaros en el 2008, se corrió de la siguiente manera: Roxana Diaz 51.1, Zulia Calatayúd 51.2, Susana Clement 50.47, Indira Terrero 50.46. Ahí lo dejo.

La final se disputará a las 21.30 horas del sábado 7 de agosto. Para nosotros, 13 horas menos, por lo que al filo de las 8.30 de la mañana del propio sábado, debemos estar prestos a utilizar nuestras gargantas en su favor.

Silva & Nápoles, los últimos guerreros de campo

El triplista Cristian Nápoles no encontró su ritmo en la final del triple salto. Solo 16.63 metros registró el saltador capitalino para ubicarse en el décimo lugar de una prueba dominada con solvencia por Pedro Pichardo, autor de un salto de 17.98 metros que sumó el primer oro para Portugal en el torneo de atletismo de estos Juegos Olímpicos.

Cuenta Jit, que al pasar por la zona mixta …“una toalla blanca le ocultaba el rostro y las lágrimas, iba molesto… Este no era el debut olímpico que imaginaba. En medio del “trágico” momento, tuvo la deferencia de detenerse y hablar con la prensa: «No sé aún qué me pasó, la carrera de impulso nunca la encontré», “

Ciertamente, su cómoda clasificación con un solo intento de 17.08m dejaba otras sensaciones. Máxime cuando llegaba precedido de la nota de haber hecho sus mejores presentaciones en el momento oportuno, y avalado de un cuarto lugar mundial en Londres 2017 y quinto en Doha 2019.

Yarisley Silva por su parte, consiguió los 4.50 metros en el segundo intento y esto la dejó octava en la general. Los 4.70 metros siguientes, que eran ya una altura desconocida para ella durante esta temporada, se le resistieron.

Su actuación probablemente pudo ser mejor, y justo así lo ve ella, que siempre ha destacado por exigirse al límite de sus posibilidades. Sin embargo, con una temporada irregular, marcada por situaciones de salud y alto déficit competitivo, no podríamos esperar mucho más. Al margen me encantaría significar que son sus cuartos juegos olímpicos, y esta ha sido su tercera final.

Katie Nageotte se proclamó campeona con 4.90 metros a sus 30 años. Son sus primeros juegos olímpicos y cumplió su sueño a plenitud.

En esta fecha, Nafissatou Thiam, con 6791 puntos, retuvo su título en el heptalón y el jamaicano Hansle Parchment subió a lo alto de los 110m con vallas con 13.04 segundos. El bahamés Steven GARDINER se agenció el metal de oro en los 400 metros con tiempo de 43.85 segundos, seguido del colombiano Anthony Zambrano y el granadino Kirani James. Zambrano, dicho sea de paso, es entrenado por el cubano Nelson Gutiérrez.

También aparecieron los récords olímpicos gracias a actuaciones como la de Damián Warner con 9018 puntos en el decatlón y el estadounidense Ryan Crouser, autor de un “balazo” final de 23.30 metros.

Crouser repitió su medalla de oro olímpica, pues ya había ganado en la impulsión de la bala de los Juegos de Río 2016. Y lo festejó a su imagen y semejanza, con sombrero y melena suelta. Acompañado de un tierno mensaje de “Abuelo, lo hicimos. Campeón Olímpico en Tokio 2020” que aporta el más hermoso contraste a las instantáneas de la coronación del superpesado cowboy.


¿Qué sigue ?

Cuba tendrá a Roxana Gómez en la final de los 400 metros planos. Una batalla campal que parece tener como favorita a la bahamesa Shaunae MILLER-UIBO, aunque todas las finalistas bajaron de los 50 segundos para llegar hasta aquí.

La cubana partirá por el carril 3, con Quanera HAYES y Candice MCLEOD a ambos lados y tendrá en sí misma a la principal rival en su camino a una meta que será histórica.

Especial para Cubahora

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