Por Eddy Luis Nápoles Cardoso

Los cintillos noticiosos durante el sexto día del atletismo olímpico en Tokio 2020, fueron para la estadounidense Sydney McLaughlin, quien estableció récord mundial en los 400 con vallas. La noticia dicha así, pareciera normal, pero lo trascendente está en la marca lograda por McLaughlin, quien ha logrado un impresionante 51.46, rebajando en 44 centésimas su anterior tope mundial, que ya parecía extraordinario. El mérito no puede ser solo para McLaughlin, su paisana Dalilah Muhammad se gastó la carrera de su vida, con un 51.58, que también dejaba atrás los 51.90, “empujando” a McLaughlin al logro de esa fabulosa marca. La medallista de bronce, la holandesa Femke Bol complementó un podio de ensueño, con 52.03, colocándose como la tercera vallista en la historia de la prueba, con la cuarta mejor marca de todos los tiempos. La jamaicana, con 53.08 (marca personal), se ubicó cuarta; las ucranianas Anna Ryzhykova (53.48) y Viktoriya Tkachuk, con 53.79 (marca personal), fueron quinta y sexta, mientras que la panameña Gianna Woodruff (55.84), octava, completó la fenomenal carrera.

En los 200 metros, el canadiense André de Grasse se coronó con 19.62, convirtiéndose con ese tiempo en el octavo corredor en la historia de la prueba; de Grasse había impresionado en las semifinales, con 19.73 y parecía el único capaz de vulnerar la triada estadounidense, como realmente sucedió. Kenneth Bednarek (19.68), lideró a los norteños que se ubicaron a continuación, con Noah Lyles (19.74), tercero y el jovencito Erriyon Knighton (19.93), cuarto. El título conquistado por de Grasse, es el tercero para Canadá en esta prueba, con anterioridad lo ganaron, Robert Kerr (Londres 1908) y Percy Williams (Ámsterdam 1928).

La ugandesa Peruth Chemutai, con 9:01.45 (récord nacional) se hizo con el título en los 3000 con obstáculos, pasando sobre algunas con más favoritismo que ella, como las estadounidenses Courtney Frerichs, ocupante del segundo puesto (9:04.79) y Emma Coburn (descalificada) o las kenyanas Hyvin Kiyeng (9:05.39), tercera y Beatrice Chepkoech (9:16.33), séptima. El título de Chemutai, es el tercero en la historia olímpico del atletismo ugandés, los anteriores fueron ganados por John Akii-Bua (400c/v) en Münich 1972 y Stephen Kiprotich (maratón) en Londres 2012.

En el lanzamiento del martillo, el polaco Wojciech Nowicki materializó el dominio de su país en esta especialidad, antes habían ganado oro y bronce en el femenino (Anita Wlodarczyk y Malwina Kopron), Nowicki (82.52) se mostró superior al resto, incluido su coterráneo Pawel Fajdek (81.53), tercero, quien se vio superado por el noruego Eivind Henriksen, con 81.58, cuota nacional. El título de Nowicki es el segundo para Polinia en esta prueba, antes lo conquistó Szymon Ziolkowski, en Sydney 2000.

El kenyano Emmanuel Kipkurui Korir supo manejar los tiempos en la final de los 800 metros; en una carrera lenta, Korir (1:45.06) se impuso en la sprinteada final a su compatriota Ferguson Cheruiyot Rotich (1:45.23), mientras el polaco Patryk Dobek (1:45.39) se ubicó tercero. El estadounidense Clayton Murphy (1:43.17) y botsuano Nijel Amos (1:42.91), líder de la temporada, no pudieron resistir el ritmo final de la carrera y terminaron octavo y noveno, respectivamente.

En las semifinales de los 400 metros, entre las mujeres, la cubana Roxana Gómez realizó una excelente carrera, ubicándose tercera en la serie uno, con marca personal de 49.71, avanzando a la final, como uno de los mejores tiempos (2). Roxana, que había igualado su marca personal en la ronda uno (50.76), enfrentará la carrera final con opciones de seguir mejorando esa marca, que la ubica segunda en la lista cubana de todos los tiempos, antecedida por Ana Fidelia Quirot (49.61), siendo, además, la segunda criolla que logra ser finalista olímpica en esta prueba, antes los fue Aurelia Pentón, quinta en México 1968.

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