Cuando Mijaín López y Yaimé Pérez entraron al estadio olímpico de Tokio, la bandera cubana ondeaba hermosa sobre ellos. Ambos desfilaron al frente de una pequeña representación de atletas, los únicos permitidos en el Estadio Olímpico para evitar las aglomeraciones y los contagios. Sin embargo, con ellos caminó todo un país que otra vez alzó con una sola mano la enseña de tantas emociones.

Texto: Yunier Sifontes / Fotos: Getty

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