Manuel Alejandro Ávila Martínez es, sin dudas, una de las agradables sorpresas para los Leñadores de Las Tunas en la contienda beisbolera que está por finalizar. Pese a haber debutado en el 2017, durante la 56 Serie Nacional, el jugador de cuadro llegó a esta serie con apenas 22 veces al bate y unos pocos lances de acumulado.

Este año, la lesión de Denis Peña y la inestabilidad defensiva del conjunto tunero le abrió las puertas a la titularidad y el jugador no desaprovechó la oportunidad convirtiéndose en pieza clave de la fórmula regular de Pablo Civil, al punto de exhibir los números ofensivos más destacados de la cuadrilla durante la postemporada.

“El béisbol se lo debo a mi padre a su padre” – remarca el nacido el 4 de abril de 1996, nomás iniciamos el diálogo. Y es que su familia le recuerda que con dos años ya andaba aprendiendo a tomar el madero y/o lanzar. A los 7 años se integra con más conciencia a la práctica del béisbol. Representaba a su escuela primaria y comenzó a destacar entre todos los niños que concursaban tras el sueño de llegar a ser parte de los Leñadores.

Manuel Ávila fue parte de los equipos de la provincia en todas las categorías. Desde las pioneriles hasta la juvenil, con accionar destacado en la Serie Nacional para menores de 23 años. De esa formación escalonada y de su perseverancia brotan los resultados que hoy atestiguamos.

Llegar hasta este punto no fue fácil porque Ávila es otro de los tantos “descartes” que trae consigo la fidelidad para con ciertos estereotipos: por pequeño no lo aceptaron en la EIDE de primera instancia, y por no ser el de constitución física “más favorable” causó baja técnica en el último año pese a haber sido regular en todos los torneos que disputó durante su estancia en la institución de formación deportiva.

Tampoco tuvo suerte en Las Tunas, su municipio natal. Perdió la “pelea” con otros jugadores y así recaló en Jobabo, donde recibió la oportunidad de disputar el torneo provincial juvenil que le abrió las puertas a la primera categoría.

La sexagésima Serie Nacional marca de muchas maneras un hito en su vida deportiva. ¿Qué sensaciones te deja esta campaña?

Tengo sensaciones super buenas de esta Serie Nacional. Tanto en el plano colectivo como a nivel personal. Acabamos de alcanzar un gran resultado, es un tercer lugar y la posibilidad de mantenernos en el podio del béisbol cubano por cuarto año consecutivo. Personalmente celebro porque he sido parte de este resultado y creo que es lo más grande que he tenido como atleta en el nivel más alto más de la pelota en Cuba. Jugar la Serie Nacional, representando a tu provincia y ser partícipe de sus logros es mi mayor premio.

¿Satisfecho?

Pues sí, ahora mismo me siento el hombre más feliz de este mundo.

Fotos: Cortesía István Ojeda

Sus números defensivos le sitúan sobre la media con .976 de promedio (.975 durante el playoff). Luce bien alrededor del segundo cojín y se desplaza con habilidades que hacen pensar en un futuro cercano promisorio. Ávila es bateador – como se dice popularmente-, y ha mostrado la serenidad que tanto reclamamos de los bateadores a la hora de consumir su oportunidad en el cajón de bateo.

“Creo que una de mis claves en la paciencia. Es algo que me ha caracterizado desde que empecé en el béisbol. El haber sido siempre de los primeros bates me ayuda, porque desde pequeños nos enseñan a batear con un strike; a meternos en conteo.
Me gusta esperar mi bola, observar los lanzamientos y decidir lo mejor posible. Durante esta temporada me he descubierto cómodo bateando con dos strikes. Siento que me ayuda a cerrar la zona y hacer una mejor selección del lanzamiento”
.

Con average de .353, producto de 36 hits en 102 veces al bate durante la temporada, Ávila aprovechó la postemporada para apuntalar su valía al conectar de 17-9; el mejor de la tanda tunera.

Jobabo, cuna de campeones
De Jobabo han salido muchos de los grandes peloteros de Las Tunas: Los Urrutia, Los hermanos Alarcón, José Luis Moreno, son muchos atletas. De cuna les viene la estirpe de guerreros y es lo que se respira. Hay mucho respeto por la historia.

¿El béisbol?
Lo más grande. Mi sueño hecho realidad.

¿Los Leñadores?
Familia. Somos una familia.

¿Ídolos?
Tengo muchos referentes, crecí mirando y admirando a Eduardo Paret, Héctor Olivera, Michel Enriquez, Danel Castro, Amauri Suárez o Yulieski Gurriel. Pero mi influencia más cercana y a quien considero como un ídolo en este momento es Yosvani Alarcón, gran atleta y gran persona.

¿Cómo valoras la posibilidad de obtener un contrato profesional en el exterior?
Es muy positivo y necesario. Tanto para el desarrollo profesional como para el crecimiento personal.

¿Sueños?
Quiero mantenerme en el equipo, ser titular y parte de los logros de nuestra provincia. Pienso, obviamente, en integrar el equipo nacional. Llegar al Equipo Cuba es el sueño de todo atleta. Empezamos por representar el barrio, luego el municipio, después la provincia y lo más grande es poder defender los colores de nuestro país.

Manuel es una de las agradables sorpresas que nos deja esta serie. Otro acierto del cuerpo de dirección del equipo tunero que, con Civil a la cabeza, ha desarrollado la “extraña” manía de otorgar responsabilidades al jugador correcto en el momento preciso. Así, con lo visto y por lo hecho, puede que -como vaticina Dubler Vázquez Colomé – Manuel Ávila haya llegado para quedarse.

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