*Escribir es un placer que me permito; contar historias es mi pasión. Hoy les presento a Rafael «La Pantera» Infante cuya semblanza es el primero de los relatos extraordinarios que traeré por deporte a esta web.

Rafael no es famoso, aunque si reconocido, con decenas de reconocimientos, por su labor profesional.

Rafael no es célebre, aunque ha ayudado a tantos que se siente querido por cientos de cubanos a lo largo y ancho de nuestra isla.

Rafael no es letrado, pero se sabe todos los trucos de la electricidad. Curtido por casi dos décadas de servicio en la Unión Eléctrica, dice que la “corriente” debería temerle a él. Y no es para menos, porque la 13 mil ya le dio duro una vez, y aunque alcanzó a herirle el corazón y a calcinarle una rodilla, no pudo llevárselo de este mundo.

Rafael es liniero por vocación. Por eso no asombra que haya dejado atrás un hogar devastado por la fuerza de los vientos para personarse en su puesto de trabajo, fiel al llamado del deber.

Este liniero convencional, de firmes convicciones, perdió un testículo por el esfuerzo realizado tras el paso del Huracán Ike (2008) y por su destreza, también perdió el nombre, porque todos le conocen como El Pantera, dadas sus inusitadas habilidades en el arte de desandar las líneas de alta tensión

Rafael es un hombre común, que se hace acompañar de una historia extraordinaria. Son los avatares de la vida de un hombre cuya familia, toda, ha seguido su ejemplo vinculándose de una forma u otra a la Empresa Eléctrica del municipio Puerto Padre, al norte de Las Tunas. Y aunque ahora Pantera trabaje con menos tensión al frente de una brigada de reparadores en la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), es consciente de que se va ir de este mundo amando –como la primera vez- esas peligrosas alturas que asegura le hicieron crecer como profesional y como ser humano. Se va ir como ha vivido, con la convicción de haber nacido para ello.

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Rafael Toribio Infantes Ramos nació en el poblado de Santa María 15, que pertenece hoy al municipio Jesús Menéndez (Chaparra) pero desde los siete años vive en la llamada Villa Azul.

Su infancia fue compleja. Es el mayor de tres hermanos y desde los tres años se enfrentó a la ausencia de una figura paterna. Su padre se marchó de la casa, dejando los niños (él de tres años, otro varón de dos y la hembra aun por nacer) al cuidado de su madre.

Santa María 15 es un paraje lejano. Un sitio donde –en aquel entonces- “no había ni dónde amarrar la chiva”. Es por ello que su familia decide acercarse a la ciudad y Puerto Padre es la elección.

“Lo vendimos todo. –rememora – ….la casa, la mía y la de mis abuelos y los animales y vinimos para acá”…

“Nos instalamos en el número 32 de la calle José López…..”

Quien escribe ni siquiera tenía idea de la existencia de una arteria con tal nombre en la ciudad que, curiosamente, también me acogió desde los siete años y por ello indago sobre la localización de esta dirección…

“Es por la zona de Los Caballitos. Allí vivía el viejo Amador y muchos de los Moros”, son personajes ilustres de un barrio que se ubica cerca de las calles Juanito Mora y Camilo Cienfuegos, en la parte Este de la urbe más bella de la provincia de Las Tunas.

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“Mi papá no se ocupó mucho de nosotros. Cuando se acordaba, nos daba 40 pesos para los tres”

“Mi mamá era padre y madre. A los 14 años empecé a trabajar y estudiaba por las noches en la Facultad (Facultad Obrero Campesina, FOC)”

A los catorce años eres, ante los ojos de la ley, un niño y en Cuba, los niños no pueden trabajar….

“Empecé como ayudante de albañil en el Hospital Guillermo Domínguez. Yo no sé bien cómo logramos que me autorizaran a hacerlo, sé que verificaron mil cosas y al final se aplicaron algo que creo se llamaba bienestar social o algo así, pero el caso es que empecé a trabajar allí y por las cosas de la vida, mi sueldo, de 127 pesos, era mayor que el de mi mamá, quien ganaba 100 pesos, como auxiliar de limpieza en el actual Hospital Pediátrico que antes era el Hospital general…”.

“Yo le daba todo el dinero a mi mamá para la casa. Yo tenía que ayudarla porque muchísimas veces los 40 pesos no los veíamos…”

Rafael nunca dejó de estudiar. Estudió Técnico Medio en Mecanización Industrial, aunque no llegó a graduarse y luego emprendió un viaje de superación por infinitos oficios: la mecánica, el más trascendente de ellos…

Como obrero de la Base Municipal de Ómnibus de la Empresa de Transporte cursó estudios que lo avalaron como Mecánico “C” y “B”. Por méritos propios fue elegido terminar sus estudios y en la escuela de capacitación del sector a nivel nacional se graduó, allá por el año 1973 o 74, como Técnico Medio en Transportación.

También se hizo chofer y tras un quinquenio en Transporte llega a la Empresa Eléctrica, como mecánico.

“Fueron tiempos duros porque no había taller, todo lo hacíamos en la calle, como se pudiera. Y así pasaron unos años hasta que terminaron la empresa”

“En esos años fui vinculándome con los linieros y la cosa me gustaba”. Yo era un fresco, para que te voy a decir otra cosa, y me subí algunas veces a hacer lo que no tenía que hacer y a pesar de los regaños, eso sirvió para vieran en mi a un posible buen electricista”

Así le llegó la oportunidad de entregarse a su nueva pasión, con un curso de seis meses que le habilitaba como Liniero “C”.

“Como mecánico yo cobraba como 240 pesos, y como Liniero C empecé a ganar 178 pesos. La gente me decía que yo era bobo, pero tuve una visión larga en esta cuestión. Ser liniero me gustaba y sabía que me iba a superar, como mecánico, no…”

La vida fue testigo de su ascenso. De Liniero C pasó a B y por sus buenos servicios se ganó el derecho a titularse como Liniero Convencional, que es la categoría principal del oficio. Profesionales capacitados para todo tipo de situaciones, para trabajar en frío (línea muerta) y en caliente (línea conectada).

Lo de Pantera data de esos inicios en el oficio de su vida. Cuentan que gateaba los postes, que no precisaba de escalera o de las peculiares espuelas que suelen utilizar para afianzarse en las alturas. Cuenta, él mismo, que había jornadas en las que no bajaba a tierra hasta cumplimentar su misión. Que se transportaba por el tendido, por el de alta tensión, utilizando cualquier cosa como rondana atado de su faja. Es una infracción, una locura que pudo haberle costado la vida…

Su reputación como buen trabajador, hombre integrado a la sociedad y revolucionario cabal le precede. Fue, también, reconocido por su capacidad de dirección y al frente de una brigada de linieros ganó reconocimientos a todos los niveles.

“Mi brigada, la de los Panteras, fue tres años consecutivos Vanguardia Nacional y obtuvimos la Bandera de Proeza Laboral otras tantas. También perdí la cuenta de las veces que fuimos los más destacados aquí y en la provincia.”

“Por toda Cuba dejamos nuestra huella con el tema de los ciclones. Desde la Isla hasta Santiago de Cuba y Guantánamo, pasando por La Habana, Matanzas o Villa Clara”.

“De Villa Clara guardo un buen recuerdo, porque cuando trabajamos allá, al llegar Las Tunas, el Director de la Empresa empezó a preguntar por La Pantera. El hombre iba buscando entre los compañeros más altos y más fuertes que se encontraba hasta que llega a mi hijo –Yosvany- y cuando le pregunta este le responde…

Usted debe tener cuidado porque Pantera le puede morder…este –y me señala- es Pantera.

El hombre no se fiaba de mi aspecto físico, porque el buscaba un tipo alto y fuerte, y no sé si por probar me dice que tiene un trabajo para La Pantera que nadie había podido solucionar.

Yo te voy a soltar en un monte donde ya han ido tres brigadas y ninguna ha podido dar con la solución de la línea. Hay un repetidor (radial) allí que hay que echar a andar…Acomódense en el Hotel para entonces decirles el trabajo….

Y yo le dije, enséñeme el lugar dónde hay que echar esa línea, para ver cómo es la cosa…

Llegamos allá como a las 10 de la mañana y lo único que le pedí fue una flotilla de hombres con motosierras para que abrieran paso. Los hoyos los abrimos a mano, los postes de madera los subimos al hombro y en dos horas la línea y el repetidor estaban funcionando…”

SE TEME ALGUNA VEZ

“Yo nunca le tuve miedo a la corriente, ni a las alturas. Creo que por guajiro me venía en la sangre. Desde pequeño subí matas de coco y como me gustaba, y estaba acostumbrado a hacerlo no recuerdo que me haya impresionado. Pero si he sentido miedo, …, por mis hijos, y mucho más cuando yo salí de la eléctrica y ellos se quedaron”

Yosvany y Yordan Infantes son los dos hijos mayores de Rafael, que tiene tres frutos de su unión de más de 40 años con Magda González.

Los dos se hicieron linieros convencionales, por pasión propia, aunque Rafael entiende que, sobre el mayor, sobre Yosvany, pudo haber sido una influencia determinante.

“Yosvany se iba conmigo desde chiquitico para la empresa. Allí aprendió a mecaniquear, a manejar y a hacer de todo viéndome. A los 17 años me lo hicieron plantilla.”

Después que yo me fui, yo rezaba por ellos cada día, porque los linieros se juegan la vida cada día.

Yo siempre cuidé a mi gente, y nunca pudieron señalarme en ese sentido. Yo hice locuras, cometí infracciones, pero ese era yo, a mi gente nunca se lo permití…”

TAMBIÉN LE TOCÓ VIVIR UN HURACAN DE CERCA

Cuando pasó Ike yo me quedé en la casa. Nos quedamos mi hijo Yordan, el cuñado mío y yo, pero cuando la cosa se puso fea tuvimos que irnos.

A mí me cogió los nervios, me entraron unos temblores y hasta diarreas tuve. El viento rugía como nunca. Una cosa así yo nunca había visto.

A eso de las tres de la mañana tuvimos que irnos porque nos llevó el techo. Tratamos de salir por una ventana, pero Yordan, que está gordito, no cabía así que fuimos para salir por la puerta para casa del otro vecino. Pero pasó que mi cuñado dejóla puerta abierta y el aire la estaba arrancando de los portazos y regresé para cerrarla, cuando me fui a ir de nuevo, me advierten de un zinc (pedazos de cubierta de techo) que venía volando.

Salí corriendo y logré meterme detrás de la columna del portal, y nací, para que lo sepas, porque el pedazo aquel se enroscó en la columna y eso me salvó. Me salvé en tablitas, pero amarré la puerta….

Por la mañana llegué a mi casa y te juro que tenía temblores. No entré porque la situación en que estaba me daba deseos de vomitar. Dejé todo como estaba y me fui para mi puesto de trabajo porque sabía qué hacía falta allí.

Fuimos siete compañeros y así mismo, con el Secretario del Partido empezamos a recuperar los cables que estaban en el piso.

Ese ciclón me dejó una huella. Del esfuerzo tan grande que hice me hernié y perdí un testículo, pero no dejé de trabajar…

EL ACCIDENTE

En un lugar de la geografía tunera conocido como Vedado 9. Un paraje recóndito, al que solo la zafra azucarera hace protagonista, se accidentó Rafael.

“Yo había pedido mi vía libre por la 33 (mil voltios), que alimentaba un banco transformador de 13 (mil)…..”

Nos traduces, ¿por favor?

(Ríe)….”si, mira, era una línea de 33 mil voltios que alimentaba el banco de transformadores que a su vez le daban corriente al barrio y a un Centro de Acopio (caña) que había allí..”

Un tractor había chocado el poste y lo había tirado al piso, se había reventado una de las tres fases y había que reparar aquello porque la zafra no se puede parar.

Los muchachos estaban cansados porque ya habíamos empatado la línea y levantado el poste, entonces yo subí…puse mi equipo Tierra, cuya función es mandar la corriente a tierra, y estaba trabajando mi línea, pero los guajiros me pusieron la corriente por la línea de 13 mil, que pasaba por debajo y esa fue la que me dio el chuchazo…

De abajo yo escuchaba que mi hijo decía “mi papá está pega´o, mi papá está pega´o”, …

Dicen que parecía una sábana. Que me balanceaba igualito que una sábana cuando se está secando….

Oí, entonces, que Yosvany iba a subir a despegarme y busqué la manera de tocar el poste para hacer tierra y que me botara.

Me reventó por las manos, y me lanzó del poste. Mi hijo me recibió y me tuvo que dar boca a boca porque me quedé sin oxígeno…

Así mismo terminamos el trabajo, y cuando por la noche llegamos a Puerto Padre, el primo mío me cae con la lucha de que llegara a ver el médico para que me revisaran y eso, porque yo no iba a ir. Yo me sentía un poco de falta de aire, pero nada más….

Yo sentía un alivio porque ese trabajo lo tenía que hacer mi hijo Yosvany….

El corrientazo le dejó una herida de aproximadamente dos milímetros en el corazón, y esa fisura era la causa de la falta de aire que percibía. Al mes, su corazón estaba entero. El médico -dice- no podía dar crédito por la rapidez con que había desaparecido.

Seis meses después, las consecuencias más graves afloraron.

“Yo seguí trabajando con normalidad, tenía las quemaduras en las manos, pero no me impedían hacer mi función de jefe de brigada, hasta un día en que, cuando le estábamos poniendo la luz a una Panadería en San Roque, se me disloca la rodilla.

La cosa fue que se me desprendió, estaba suelta y me dio un dolor terrible. En casa de unos guajiros me dieron una pastilla para el dolor y me di una fricción con una grasa ahí que me dieron. Con ayuda de una niña de 10 o 11 años, porque nadie más se atrevía, yo mismo me enderecé el pie….

Llegado acá, el diagnóstico fue fatal. Había perdido un músculo, el menisco. El médico me dijo que tenía el músculo quemado, cortado, algo así…ahí entendimos que eso era consecuencia del accidente aquel, y la solución que había era amputarme la pierna….

Yo me paré de la silla y le dije a Magda, mi mujer, que la esperaba en la parada de la guagua…Me fui de la consulta, vine para mi casa y así, seguí trabajando….

Los meniscos son fibrocartílagos en forma de semiluna que rellenan los espacios comprendidos entre superficies articulares del cuerpo, y poseen la función de estabilizar la articulación y servir de “tope” para los movimientos exagerados de la misma; además absorben el impacto de choque entre las superficies articulares, aumentando la superficie de contacto.

Por suerte no cedió ante el primer dictamen, porque de haberlo hecho hoy no tendría sus dos piernas.

La lesión desapareció completamente gracias al concurso del Doctor Orestes, un avezado cirujano ortopédico del Hospital Militar de Santiago de Cuba, donde llegó por recomendación expresa del Teniente Coronel que rectoraba el Regimiento de Estudio del Ejército Oriental sito en Puerto Padre

“Con la Empresa habíamos hecho el compromiso de electrificar los polígonos de la Unidad Militar 1060 en horario extra a la jornada laboral, de manera voluntaria, y en esa faena conocimos al Teniente Coronel Delio, que al verme trabajando así me dijo que yo era más guapo que Maceo por las condiciones que yo tenía, que andaba con la pierna a rastras. Fue cuando me dijo que me iba a ayudar ….”.

Una noche se apareció aquí en mi casa y me dijo, vaya mañana para Santiago de Cuba y llegue al Hospital Militar con esta recomendación. Él médico me vio y me puso fecha para la operación”.

Aquí empezaron los conflictos con la Empresa porque no me ayudaban a trasladarme alegando que mi situación no era producto de un accidente de trabajo, en fin, que yo tuve que correr con todos los gastos de ir y venir de Santiago, ya que solo una vez me prestaron un carro y me lo dieron sin combustible…

Pero para que tu veas como es la vida, en Santiago me encontré con el Comandante Juan Almeida Bosques, con Ramiro Valdés, con Osmany Cienfuegos y con Juan Contino Aslán, que era jefe de los CDR en esa época, y supieron de mi situación ..

Contino, sabiendo que yo era donante, bromeando me dijo que me iba a mandar un tanque de sangre el día de la operación y me aseguraron que mi caso se iba a revisar…porque siendo un accidente de trabajo la Empresa tiene que asumir…

En fin, eso se quedó ahí, yo me operé y gracias a Dios y al Doctor Orestes, quedé perfecto. Quedé tan perfecto, que yo seguí subiendo postes y desandando las alturas…

Fue la operación de innovación número 93 que hizo este médico, cuyos apellidos Rafael no recuerda, que le adaptó nuevos meniscos y le arregló la rótula, desgastada por el rozamiento.

“Con 20 días de operado, estaba almorzando ahí en la casa, cuando se apareció la gente de la empresa a indagar sobre todos los implicados en el accidente y los detalles de lo que había pasado.

A la semana, regresaron para pagarme todo lo que me debían de los meses que llevaba fuera. A fin de cuentas, se demostró que era el accidente de trabajo lo que me había provocado la lesión. Fue un dinero que me cayó del cielo porque yo debía mucho de los viajes a Santiago”

Rafael

PATRIARCA DE UNA FAMILIA NUMEROSA

En la calle Salvador Cisneros #99A, e/ Flor Crombet y Simón Bolívar usted tiene su casa. Es un sitio modesto, sin lujo alguno y también, sin espacios vacíos.

Tres hijos y nueve nietos, la mujer, la suegra, el hermano de la mujer, el hermano de una nuera y cuanto ser humano necesite un techo puede parar en su casa, porque allí no se le dice que No a nadie, por ello han llegado a ser 21 viviendo bajo el techo de un inmueble que, como mucho, alcanza los 50 metros cuadrados.

Nosotros hemos vivido toda la vida juntos. La casa la hicimos y la reconstruimos nosotros. Ha sido duro porque ha habido que agregarle y agregarle pedazos mientras la familia crecía.

En los años 90, en el periodo especial pasamos trabajo. Yo hice muchas cosas para que mis hijos no se quedaran sin comer. Hice colas en los restaurantes y hasta me quedé sin comer, había veces que nos acostábamos con un jarro de agua de azúcar, pero los niños no.

Una vez compré dos botellas “hueso de tigre” y me con mi hijo Yordan para el Microyet, a hablar con los guardias y resolver plátanos. Yo tenía que traer comida para la casa, estaba dispuesto hasta a robarme los plátanos, así que le dije al guardia que podría dispararme pero que la burra me la llevaba. El hombre me rastrilló el arma y todo, pero al final me dio otro racimo de plátanos, que era más grande que yo.

Pero para que tu veas lo que es la vida, cuando vamos subiendo la loma (en la entrada de la ciudad) me para la policía para quitármelo porque decían que eran robados.

Les expliqué, pero nada, ni atrás ni adelante entendieron aquello, así que me escoltaron hasta la casa para que dejara al niño y los acompañara. Así lo hice, pero se dieron cuenta de que no era un ladrón de plátanos y a última hora me dejaron tranquilo. Casi duermo esa noche en el calabozo, pero habría dormido tranquilo porque los niños tenían qué comer.

Otro día recuerdo haberme tomado 32 sopas en una cafetería en Maniabón. No era que tuviera tanta hambre, sino que lo hice para traer bastantes panes para la casa, ya que por cada sopa que uno compraba, le daban dos “pancitos”.

En la casa hemos llegado a ser 21 personas, con algún que otro conflicto, pero jamás nos hemos fajado.

Nos gusta disfrutar, esa es mi naturaleza y la de mi gente. Hoy amanece y tenemos ganas de comernos un puerco, nos multamos y lo cocinamos…

A mi hijo le dieron una casa buenísima, y la permutó para estar aquí cerca.

Yo soy Feliz, me siento querido, por mi familia y por gente de toda Cuba.

Justamente eso es lo que pide a sus hijos: que hagan el bien, que ayuden a quien lo necesite siempre, porque lo más lindo en la vida es ser un ser humano honesto y sentirse querido.

“Y por ese lado estoy tranquilo y complacido porque ellos son mejores que yo”.

INTEGRADO, ENTUSIASTA

Rafael ya no es el presidente del CDR # 8 Frank País de la Zona 6 de Puerto Padre, aunque casi nadie lo sabe. Otra compañera fue electa cuando hace dos años él decidió declinar de su responsabilidad luego de unos 15 años desempeñándose como tal, pero ha seguido con su entusiasmo de siempre.

No hay fecha señalada de nuestra historia, entiéndase 26 de julio, 1ro de enero, 10 de octubre o 13 de agosto que en su casa se pase por alto. A veces es una caldosa, otras un lechón asado o simplemente, música y un trago para compartir con todo el que pase, pero la cuestión es que la celebración nunca se omite.

Asimismo guarda con celo un reconocimiento firmado por Fidel, que tiene una dedicatoria personalizada por sus servicios en la recuperación de Villa Clara tras el paso del Huracán y la medalla Listos para la Defensa que le colocó El Chino, Raúl Castro, quien dice bromeó con él, pues al situársela, lo pinchó y ante la reacción del tunero, el General de Ejército ripostó “que ay de que, si yo estuve en la guerra y casi ni sentía los balazos”…

ETECSA, SALIDA ALTERNATIVA

ETECSA siempre estuvo detrás de mí para que trabajara con ellos, pero mi vida era la eléctrica, por eso me dolió en el alma salir de allí, pero tuve que hacerlo.

Tuve problema con un director nuevo que llegó a la empresa. Me sancionaron y todo. Me votaron de la empresa, aun cuando no pudieron demostrarme que yo había cometido la infracción que se me estaba achacando porque la de Seguridad y Salud del trabajo no tenía los argumentos.

Ese asunto lo llevé al Órgano de Justicia Laboral y perdí. Seguí para los Tribunales y allí gané. Me tuvieron que reinsertar, pero ya no fue lo mismo. Me sacaron de las operaciones y me pusieron a hacer papeles en la Sucursal y a cortar corriente a la gente que no pagaba

Eso no era lo mío, me busqué problemas con los que me mandaban en esa instancia, y decidí renunciar. Después de eso, nos fuimos a las manos…son cosas que pasan…

Coincidió que por esos días fue 1ro de mayo y en el desfile me extrañaron, porque yo siempre era de los primeros que encabezaba los eléctricos. La gente de ETECSA habló con mis hijos y cuando se enteraron que estaba en la casa, al otro día vinieron a buscarme, me hicieron una prueba y volví a ser jefe de brigada…Y ahí estoy, y estaré cumpliendo con todo lo que se pueda hasta que el cuerpo me dé….

Rafael tiene un problema en un pulmón. Seguramente, a consecuencia de su larga ruta como fumador. Afortunadamente dejó ese vicio, pero al trago no le ha sido infiel.

Bebe cada día, y no se esconde. Dice que el alcohol le estimula, que le da fuerzas.

Es lo que siente, aunque en realidad el alcohol es ahora uno de sus mayores enemigos.

“Tengo que aminorar. Mis hijos me lo dicen, y yo lo sé, pero es que me quita el cansancio…Por si acaso, tengo a tres de mis nietos como beneficiarios en mi seguro de vida…”

Al marcharse, me pide una rosa. Llevar una flor para su esposa es casi un ritual en su día a día. Ya son 43 años junto a Magda, pero su convicción de que las flores son iguales a las mujeres, que flores son amores y que las mujeres nacieron para amarlas, permanece intacta….

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