Por: Reinaldo Cedeño Pineda (Exclusiva para DeporCuba)

Cuando ella levantaba la mano para comenzar su ejecución, cualquier cosa podía pasar. No tenía nervios. Su nombre marcó la historia de la gimnasia cubana en Cuba y América. En todas las citas regionales y continentales que van desde los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín 1978 hasta los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987, en todas y cada una, siempre estuvo en el podio.

Elsa Lidia Chivás Cleger (”Cosy”, como muchos le llaman) fue una gimnasta muy completa. Una de las líderes de los equipos cubanos de gimnasia en el sector femenino, cuyo nivel les alcanzaba para competir en los Campeonatos del Mundo. En uno de ellos, en Montreal 1985, por su puntuación en obligatorios y opcionales, recibió la Distinción de Atleta de Clase Mundial.
Jueza de categoría internacional de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG), vive, trabaja y sueña hace un cuarto de siglo en Perú. Desde suelo incaico, accedió a recorrer parte de su historia. Todo comenzó cuando….

Desde el inicio

“Me inicié en la Gimnasia por invitación de unas amiguitas de la escuela (Bertha y Mireya) que me habían inscrito en la Academia Antonio Maceo en Santiago de Cuba. Mi mamá en un principio no quería, porque era muy lejos el gimnasio; pero finalmente aceptó y en compañía de mi hermana y mis amigas, pude comenzar con los entrenamientos.

“Me recibe la profesora Clara Duany, encargada de mis primeros pasos en la base. Meses más tarde, ingresé en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva) y estuve a cargo del profesor Rolando (“El Ruso”) que me llevó a mi primera competencia en Manzanillo, donde gané en la competencia de máximo acumulador: esa fue mi primera medalla. Así pude clasificar para los Juegos Escolares Nacionales (1975).

“Fui seleccionada para ingresar en la Escuela Nacional en el curso 1976-1977. Me recibió la profesora Susette Blanco, quien asume la responsabilidad de la continuación de mi preparación en este hermoso deporte. Logró que en una competencia llamada Todos Estrellas, me ubicara en tercer lugar en máximo acumulador y esto permitió mi ingreso a la Preselección Nacional en el curso (1977-78), pasando a ser dirigida por el profesor Carlos García, encargado de prepararme y clasificarme para los Juegos Centroamericanos de Medellín 1978 y los Panamericanos 1979. Finalmente continúo con el profesor Jorge Rodríguez durante tres ciclos olímpicos, desde 1979 hasta mi retiro en agosto de 1989”.

Medallas continentales / Lo que debió ser…

Veinte medallas en juegos múltiples a nivel centro y panamericano hablan de una excelencia mantenida, de una competitividad a toda prueba. ¿Qué anécdotas valdría la pena rescatar? Hay una sobre todo, hay una… pero primero un pase a la memoria del paso de Elsa Lidia Chivás en esta parte del mundo:

  • Juegos Centroamericanos y del Caribe, Medellín 1978: 3 medallas de oro, por equipos, en viga de equilibrio y manos libres. Bronce en all around.
  • Juegos Panamericanos, San Juan 1979: Plata por equipos y bronces en viga de equilibrio y en caballo de salto.
  • Juegos Centroamericanos y del Caribe La Habana 1982: 2 medallas de oro en manos libres y por equipo. Plata como máxima acumuladora.
  • Juegos Panamericanos Caracas 1983: Oro en viga de equilibrio y plata por equipos.
  • Juegos Centroamericanos y del Caribe Santiago de los Caballeros 1986: 3 medallas de oro, por equipos, máxima acumuladora y viga. Plata en caballo de salto, barras asimétricas y manos libres.
  • Juegos Panamericanos Indianápolis 1987: Plata por equipos y bronce en viga de equilibrio

    Ya es hora de contar lo que poco se ha dicho, aquel cuarto lugar del all around de Caracas 1983. Todavía recuerdo la enorme discusión que envolvió a norteamericanas y cubanas, que incluso complicó la transmisión…

    “Durante esos Juegos Panamericanos tuve una lesión muy dolorosa en los talones y tuvieron que infiltrarme los dos primeros días de competencia. Aun así logré mi medalla de oro en viga. Lo injusto y triste es que yo debí ser la campeona absoluta, pero a veces son manipuladas las notas y favorecen a la atleta equivocada. Es un recuerdo no muy grato para mí… Hasta el tercer aparato iba ganando con una gran diferencia, y justo en manos libres, mi mejor aparato, me dieron una nota muy baja, una nota inmerecida de menos de nueve puntos, y eso me lanzó finalmente al cuarto lugar”.

Equilibro en la viga

Cuando revisamos la trayectoria de Elsa Lidia, se revela un reinado nada menos que en la viga de equilibrio, el más difícil de los aparatos, el hándicap de muchas grandes gimnastas, el que suele decidir. ¿Cuál fue el secreto de su domino en el delgado listón? ¿Dónde guardaba los nervios?

“Hoy por hoy, cuando he visto mis videos, me doy cuenta que, aparentemente no tenía nervios. En realidad si sentía mi tensión, pero mi carácter quizás ayudaba a mostrar esa serenidad y de alguna manera sentía mucha confianza en mi preparación ante la competencia.

“Las medallas en la viga de equilibrio, creo que fueron logradas porque siempre me han gustado los retos y las cosas difíciles. Desde un principio, me enamoré de este aparato por lo arriesgado que es; pero también descubrí que al dominarlo, ya se tiene la competencia ganada”.

Mundiales / Una generación de gimnastas

Elsa Lidia participó en tres Campeonatos del Mundo: Moscú 1981, Budapest 1983 y Montreal 1985. El mejor resultado entre damas para Cuba fue el décimo cuarto puesto en colectivo (1981), que no puede tomarse tan a la ligera como parece. El masculino, recordemos, llegó al séptimo en 1985, un equipo muy integral compuesto por Casimiro Suárez, Israel Sánchez, Mario Castro, Jesús Rivera, Lázaro Amador y Raúl Menéndez. La gimnasia cubana luego ha tenido individualidades de categoría mundial, pero nunca equipos tan integrales como aquellos.

“Recuerdo a mis compañeras con mucho cariño, nuestra convivencia fue como hermanas. Respeto y admiro a todas las que fuimos privilegiadas de compartir en esa época tan maravillosos momentos. Aunque en competencias todas nos esforzamos por obtener un buen resultado de manera individual, siempre nos mostrábamos solidarias y unidas como equipo. Fue una época muy linda, y la recuerdo con nostalgia y emoción.

“Recuerdo a Vicenta Cruzará (EPD), Ivón Fonseca, Estrella Valdés, Vivian García, Alicia Sánchez, Xiomara Martínez. Ellas estuvieron una década antes, pero algunas todavía estaban en el equipo cuando yo ingresé. El resto es parte de mi época: Orisel Martinez, que ya venía con las del grupo anterior, y Tania González, Carmen Luisa Durán, Naylet Suárez, Zulma Rodríguez, Luisa Prieto, Anet Rubido, Isabel Cruzata, Lisset Caro, Ileana Pérez. Esas fuimos de los ochenta y las que continúan son las que integraron el equipo en los años 86 y 87, Laura Rodríguez, Tania Guía, Ordelinda Padrón, Judith Villa, Ibis Naredo.

“Todas las gimnastas de los años ochenta, eramos contantes y responsables con nuestro trabajo en equipo y nuestro país en cada representación. Nunca volverá una generación como la nuestra”.

Los ochenta. Sin participación olímpica

Los ochenta fueron una década de dos sabores para la gimnasia cubana: Campeonatos del Mundo, Universiadas, aquellos Torneos Moncada tan recordados. En 1982, los titulares de prensa desbordaron la figura de Elsa Lidia Chivás que obtuvo notorios resultados incluido ganar torneos en Europa ―la meca casi absoluta de la gimnasia entonces― como la Copa Coca Cola en Londres. Por suerte, las redes conservan en video su ejercicio a manos libres en este evento. Disfrutémosla:

En Juegos Mundiales Universitarios, la Chivás demostró su calibre midiéndose con grandes luminarias y quedando bien cerca de las preseas: séptimo puesto ente las máximas acumuladoras en Edmonton 1983 (cuarta en viga y sexta en manos libres) y dos años después en Kobe ―donde el deporte cubano exhibió una página brillante―, se ubicó octava en el all around, quinta en viga y séptima en manos libres.

Sin embargo, en las grandes citas, los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y Seúl 1988, Cuba decidió no asistir. No se pudo medir. ¿Qué sabor le dejaron esas ausencias? ¿Qué sensación causa clasificarse para la competencia con que sueñan tantos atletas y no haber podido participar?

“Para ambas citas fui clasificada, y por decisiones políticas no se participó. Eso deja una huella muy profunda en cualquier atleta que sueña con estar en el evento más importante para el deporte. Es difícil de superar. No tuvieron en cuenta los esfuerzos realizados para cumplir esa meta. Es de ahí mi decisión de retirarme de la gimnasia a los 26 años y colgar mis zapatillas para siempre”.

Las calificaciones…

Los deportes de apreciación: siempre hermosos, siempre exigentes, a veces veleidosos. Atleta y jueza. Unos puntos por aquí y otros por allá. ¿Cuánto pesa realmente un nombre y la pertenencia a un país determinado a la hora de evaluar una presentación? ¿Alguna vez sintió en su desempeño como gimnasta, lo que algunos llamaron en su momento “el monopolio de Europa del Este” que tendía a favorecer a las atletas procedentes de esa región y a calificar con mayor severidad al resto?

“En estos momentos, cuando observo mis videos, surge una sensación extraña y a la vez una gran emoción en ver cómo realizaba mis ejercicios. El nombre pesa, pero cuando demuestras la calidad de tu trabajo, los jueces no tienen opción: solo deben reconocer la buena ejecución y poner la nota que se merece esa atleta. Es de esa manera que vas obteniendo un nombre y a la vez, respeto. Realmente tuve la oportunidad de demostrar la calidad en mis ejercicios y eso permitió el reconocimiento de los jueces y los buenos resultados obtenidos en muchos eventos internacionales.

“Lamentablemente, recibí evaluaciones injustas en los eventos nacionales, debido a intereses personales; pero nunca llegaron en realidad a afectarme, ya que siempre podía demostrar la calidad de mi trabajo. Un ejemplo es la Copa América de 1985: me dieron el segundo lugar como máxima acumuladora, pero fui a finales en los cuatro aparatos y demostré que era la campeona, ganando las cuatro medallas de oro”.

Elsa Lidia Chivás y sus hijos, Naomi y Román / Foto: Cortesía de la entrevistada

Perú

“Hace 25 años vivo en Perú. País que considero mi segunda patria, ya que tengo dos hermosos hijos peruanos: Naomi Catashunga Chivás y el varón, Román Catashunga Chivás. Hasta la actualidad me desempeño como coreógrafa de gimnasia y en estos momentos presto mi servicio a la selección del Club Regatas Lima.

“He tenido la posibilidad en este hermoso país de preparar a muchas gimnastas de selección nacional, así como participar como jueza en diferentes eventos internacionales como Juegos Bolivarianos, Campeonatos Suramericanos, Campeonatos Panamericanos, entre otros. Y me dedicaré a la gimnasia hasta que dios me lo permita. Esa es mi pasión por siempre”.

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