Por: Lilian Cid Escalona

Jugador desde los 12 hasta los 18 años. Nada sensacional —significa—, aunque fueron los constantes diagnósticos de hematuria por esfuerzo físico lo que le sacó definitivamente de las canchas. Desde entonces, entrenador y directivo a todos los niveles, desde la EIDE en su natal Holguín hasta el Alto Rendimiento.

Esa es la historia resumida de Franklin Salvador Guevara, Comisionado Nacional de Balonmano desde 2016, dueño por demás de una hoja de vida que desborda la pasión que le profesa a ese deporte donde los goles se anotan con las manos.

Franklin Salvador Guevara no es dado a los flashes, le gusta el bajo perfil, pero no evade someter su gestión al escrutinio público. El balonmano suena, y él no se esconde.

Desde Holguín, donde quedó “atrapado” por la situación epidemiológica, conversamos sobre las nuevas contrataciones, la remodelación de las canchas en el Cerro Pelado y las luces y sombras que se describen en torno a la faena de incorporar a las filas de las selecciones nacionales a atletas que se desempeñan en ligas foráneas.

—Hablemos, a la distancia, del torneo de balonmano de los Juegos Panamericanos. ¿Sus consideraciones sobre la actuación de nuestras selecciones?

—Ante todo, gracias por la posibilidad que nos brindas de dar a conocer el desarrollo del balonmano.

“Para nadie es un secreto que los resultados de los Juegos Panamericanos, pese a no ser malos, no nos dejaron toda la satisfacción prevista.

”Siempre explicamos que el éxito de los equipos estaba en la capacidad que tuviéramos para manejar los detalles. Ya teníamos la experiencia de Barranquilla y sabíamos que el mayor reto era lograr una forma deportiva para dos selecciones que llegaban en situaciones distintas. Una culminaba un torneo clasificatorio y la otra debía engranarse, pues la mayoría de sus integrantes aún estaba culminando el calendario de sus Ligas en Europa.

”Cumplimos parcialmente el objetivo, con el equipo femenino teniendo un mejor desempeño que el masculino, y no lo decimos solo por el resultado, sino por el rendimiento deportivo que mostraron sus integrantes.

”Al equipo femenino se le fueron integrando condiciones que le propiciaron trabajar más tiempo en equipo y buscar una forma deportiva. Recuerda que a principios de junio participaron en el torneo clasificatorio, tuvieron una semana de descanso para luego partir a Brasil a hacer un campo de entrenamiento y de ahí viajaron a Lima. Sin dudas, las condiciones para crear la forma deportiva y hacer team work fueron propicias y así se mostraron en la competencia. Había en cancha un equipo más cohesionado, concentrado y organizado. No exento de errores o debilidades, que son nuestras tareas pendientes. Tanto es así que cinco meses después, ante una exigencia competitiva de mayor nivel, se mostraron más engranadas en su accionar técnico-táctico. Es la lógica del trabajo, se conocen más, a pesar de no haber jugado juntas como equipo desde Lima.

”En el caso del masculino fue un poco más difícil lograr su concentración. Durante esa etapa se participó con algunos integrantes del equipo de Lima en el Mundial de Naciones Emergentes. El resultado de este evento fue de gran impacto y con él se dispararon las ilusiones, pese a que se explicó el nivel y categoría del mismo.

”Para ese entonces muchos de nuestros jugadores aún no habían concluido sus ligas por lo que fue complicado lograr la participación de todos en la misma fecha en el campo de entrenamiento que hicimos en Alemania. Se jugó muy poco, condicionados por las diferencias de manejar un grupo de atletas que están en diferentes clubes con principios y formas de juego diferentes. Se nos dificultó mucho hacer el trabajo de team work, lograr la recuperación adecuada de los jugadores luego de culminadas sus actividades en las ligas y obtener una nueva forma deportiva. Es un gran equipo, pero le faltó cohesión. La competencia también lo mostró.

”¿Responsables? Como siempre dije, fuimos nosotros, pues somos los encargados de velar por los detalles y no fuimos capaces de lograrlo”.

—¿Qué factores son indispensables en el éxito de un grupo bajo estas condiciones que para Cuba son relativamente nuevas?

—Los factores bajo las condiciones actuales están precisamente en lo que te expliqué anteriormente. En lo que no fuimos capaces de organizar, controlar y lograr. Sin dudas buscar la concentración de las selecciones durante el año es vital para el team work, pero eso lleva recursos financieros con los que no siempre contamos y, cuando los tenemos, debemos ser matemáticamente exquisitos en su planificación. Quizá otro país con condiciones económicas favorables puede darse el lujo de viajar por el mundo, jugar, participar en competiciones de preparación, pero nosotros debemos planificar a punta de lápiz cómo, dónde y cuándo ejecutar nuestros modestos presupuestos que se nos otorgan, que, dicho sea de paso, en el 2019 fue el mayor presupuesto de los últimos años.

“Debemos comentar que en ello tuvo mucha incidencia el papel de nuestro patrocinador, que nos ayudó en el pago de gastos, como lo hizo en Alemania, que financió la mitad de los gastos de la concentración o con el equipo femenino, donde asumió todos los gastos del campo de entrenamiento previo al Mundial de Japón.

”Hay otros factores como la superación del personal en el que se viene trabajando a través de la organización de clases teóricas online o el asesoramiento de colaboradores extranjeros a nuestros entrenadores”.

—Han diseñado alguna estrategia para próximos eventos.

—Tenemos previsto buscar las posibilidades de concentración de las selecciones, sobre todo la masculina, para trabajar el team work, el estudio de las estrategias de juego sistemáticamente y la posibilidad de participación en torneos de preparación. Pero, repito, todo depende de los recursos con que contemos.

—A lo interno hay noticias satisfactorias como la restauración de las canchas en el Cerro Pelado.

—La obra de reparación del Cerro Pelado ha sido muy bien recibida. Antes de irnos a Lima se había puesto a prueba un nuevo piso en una parte del gimnasio. Este trabajo tendrá impacto positivo en la preparación, no solo para el balonmano, sino en todos los deportes de sala.

“Creo que tanto la Escuela, como el INDER y la FCB vienen haciendo un gran esfuerzo para darle a nuestros jugadores, entrenadores y aficionados una instalación con las condiciones mínimas indispensable para su desarrollo. Puedo confirmarte que ya tenemos en Cuba el piso sintético donado por la IHF (Siglas en ingles de la Federación Internacional de Balonmano) que será instalado en el Cerro Pelado, es un piso de última generación”.

—Las contrataciones siguen. ¿Qué papel ha desempeñado su administración en ello?

—Las contrataciones llegaron para quedarse. Son factor fundamental para el desarrollo de los jugadores y nos abren puertas al mundo. La IHF ha recibido con beneplácito el paso que dio nuestro país en este sentido. Como siempre digo, aún es una asignatura de estudio permanente, es un mundo de negocios, de leyes y regulaciones. Tenemos mucho por aprender, aunque lo primero es insertarse para empezar a construir relaciones que faciliten la gestión.

“Tenemos que mostrar resultados. El éxito no solo depende de la gestión de un funcionario o un ejecutivo de la Federación, sino que tiene un componente importante en el rendimiento deportivo de los jugadores cuando tienen la oportunidad.

”A veces se cuenta con el talento, pero en el momento no se demuestra y se pierde el interés por parte del contratante. También es luchar, por así decirlo, en una guerra fría, contra el robo de talentos. Muchas veces van donde nuestros jóvenes y sus familias y les pintan castillos que no siempre son ciertos. No queremos cerrar las puertas a nadie, todo lo contrario, pero solo exigimos respeto a la política de contratación del país y de la Federación Cubana que todos los días hace hasta lo imposible por aprender más de este proceso.

”Hay cosas que son transparentes a la afición, y por ello no se sopesan en los análisis, pero te puedo contar que a veces se tiene todo listo, el jugador gusta, demostró, pero sin embargo el proceso de visado es costoso o complicado para un club y prefiere contratar a un jugador de menor nivel solo para gastar menos. Es un mundo de negocios, donde es prima lo que puede ser más rentable”.

—¿No hay cómo proteger el contrato?… salvarlos, quiero decir.

—Estos temas no dependen de Cuba sino del país que contrata o del club. Suelen decidir lo que les resulta más económico en el momento. Es cuestión de las condiciones financieras del club contratante.

—¿Cuáles son los objetivos (inmediatos) del balonmano cubano?

—Lograr la presencia del equipo masculino en el Campeonato Mundial de Egipto 2021. La pandemia ha complicado todo, hemos exigido la celebración del torneo clasificatorio en nuestra Confederación, pero las posibles sedes hoy tienen un cuadro muy tenso en este sentido y es una incertidumbre la confirmación de la sede en México.

“Por otro lado está el tema del financiamiento para participar, en el 2020 no tenemos presupuesto para ello ya que era el año olímpico, de modo que estamos gestionando una ayuda financiera para garantizar la participación por otras vías. De no darse el torneo clasificatorio, queremos demostrar a la IHF que Cuba reúne las condiciones para representar al área desde su postura como el país de mayores resultados históricos y en el presente ciclo que está por terminar, ya que puede darse el caso que el representante de Norteamérica y el Caribe sea por designación, cosa que no nos gusta.

”Estamos igualmente trabajando en abrir nuevas oportunidades de contratación, sobre todo en nuestro continente. No hay dudas de que Europa es la meca del balonmano profesional y es el principal objetivo, pero buscamos la oportunidad ya conversada de poder insertar jugadores, sobre todo los más jóvenes, en ligas del área”.

—Usted, ¿con qué sueña? Y le pregunto desde su perspectiva como directivo del deporte y también como amante que sé que es de este deporte.

—Soñamos y ya estamos trabajando en cambiar los modelos o los métodos de enseñanza en el balonmano cubano. Siempre escuchas decir que a los jugadores y equipos cubanos le falta táctica. Pero, aun así, vienen a buscar nuestros jugadores.

“La pregunta es ¿por qué le falta?, y es porque seguimos enseñando desde las edades tempranas sin adaptarnos, seguimos enseñando el mismo balonmano de los inicios de este deporte por acá y por cambiar esto trabajamos.

”Soñamos con elevar el nivel técnico-metodológico de nuestros técnicos para que enseñen a jugar balonmano y sobre la base del juego enseñen la técnica.

”Soñamos con volver a tener equipos lo suficientemente competitivos como para poder recuperar los años anteriores en momentos diferentes.

”Soñamos con poder formar jugadores inteligentes, integrados y capaces.

”Soñamos con poder realizar una liga de larga duración que permita no solo un mayor rendimiento de los jugadores sino condiciones para propiciar el mayor conocimiento y estudio de los entrenadores.

”Siempre digo que Cuba no hizo una revolución educacional en vano. Ahí tenemos las escuelas y universidades, tenemos la tecnología que no estaba antes tan a la orden del día como hoy, entonces hay trabajar para superarse porque es lo que hace las diferencias. ¿Qué diferencia a un entrenador extranjero de los nuestros? Las constantes competiciones, la constante obligación de activar y replantearse sus habilidades pedagógicas, metodológicas y técnicas ante diferentes retos.

Si logramos competir y exigimos en la práctica la superación, lo podemos lograr.

Especial para Cubahora

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