Por: Lilian Cid Escalona

A @jokin4318 lo sigo desde hace muchísimo tiempo. He sido twittera, para nada famosa, pero twittera y, con mi interés por el atletismo, él se volvió también mi referente. Intercambiamos datos muchísimas veces, me advertía de actuaciones de los cubanos en Europa y hasta difundió información de atletismo con fuente Deporcuba.

La noticia de que era una persona sin hogar, que vivía en las calles de Madrid, me sacó el aliento. Siempre me pareció un tanto sombrío, pero los apasionados por algo, como él por el atletismo, siempre somos un tanto raros, así que no le presté demasiada atención.

Sin embargo, la historia de Joaquín “Jokin” Carmona nos ha cautivado a todos. Las alarmas saltaron debido a su ausencia de más de tres meses de las redes sociales. Los primeros instintos fueron el pensar que había sido víctima del coronavirus. Y en cierto modo lo fue, porque al decretarse el Estado de Alarma en España no pudo conectarse a la wifi de lugares públicos como bares o bibliotecas, ni cargar su ordenador por lo que no había podido tuitear.

Tras su largo silencio en los meses de la pandemia, Alfredo Varona —cronista del atletismo en LBDC— decidió investigar qué había pasado con Joaquín Carmona. La sorpresa llegó para muchos cuando dieron con un madrileño, actualmente residente en Italia, que lo conocía, y comentó que dormía en la calle.

Así le ubicaron y se supo todo lo que escondía su alma. El nacido en Zamudio perdió su quiosco de helados y con ello el rumbo. Vivió en la calle durante 12 años, sin poder encontrar otro trabajo, pues según contó a Jugones de la cadena televisiva La Sexta: “La presencia cuenta mucho, cómo vas vestido, si vas con una mochila pierdes puntos”.

“Cuando tienes algo de dinero te preguntas: ‘qué hago, compro el ordenador o cojo un alquiler de un mes’. Después de un mes vuelves a la calle”, explica Joaquín, siempre pegado a su ordenador.

”Es mi válvula de escape. Cuando estoy con el ordenador me olvido de la situación en la que vivo. Cuando dejo de tuitear y me voy a dormir, me lleno y me siento una persona válida”, revela.

“Quise ser atleta pero no encajaba: tenía que pagar 60 pesetas para entrar en las pistas; y no las tenía”.

”He pasado años yendo a las bibliotecas. Leo, rasco historias, me gusta ayudar. Siempre hay algo que contar. Cuando hablo con los educadores sociales, todos me dicen que tengo un nivel de investigador. Vamos a ver qué sale de todo esto. Sé que ahora están intentando ayudarme, que alguien se plantea la posibilidad de ofrecerme algo relacionado con el atletismo. Yo debo tener cabeza para gestionar este boom”.

Su cuenta ha crecido en más de 15 000 seguidores desde que se conoció su identidad. Las iniciativas de ayuda para su persona han recogido ya cerca de 20 000 euros. Todas las cadenas y medios quieren contar su historia. Por una vez, la vida parece ser buena.

@jokin4318 seguirá activo desde su cuenta de Twitter y, afortunadamente, lejos de la calle.

Especial para Cubahora

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