Por Mi/Cubahora

Tengo pendiente finalizar este escrito, y pienso en él mientras transgredo los imaginarios muros de mi confinamiento voluntario.

Hará, …que se yo, unas tres semanas en las que -como mucho- he bajado los cinco pisos del edificio donde resido. Hoy debo transitar un poco más; asunto de fuerza mayor.

Mientras avanzo, reflexiono sobre cuánto trabajo me cuesta presentar a Yarisley Silva. “La negra” ha hecho tanto, desde una especialidad tan “ajena” a Cuba como es el salto con pértiga, que cualquier detalle que omita será injusto.

Fue allá por el 2011 cuando la descubrimos casi todos. Saltó 4.70 en Daegu, fue quinta en el Mundial de Atletismo y disparó todos los sensores de atención. Al cierre del año patentó su autoridad, al vencer en los Juegos Panamericanos de Guadalajara a Fabiana Murer, flamante campeona mundial con nueva marca personal de 4.75m.

Desde ese minuto, entiendo, todo su accionar fue más publicitado. Fuimos cómplices de cómo esculpió una carrera que hasta ahora se corona con una cota personal de 4.91m, dos títulos mundiales (Sopot 2014, Beijing 2015) y el subtítulo olímpico de Londres 2012.

De camino al policlínico, mi destino, repaso la conversación que, en plan periodístico, hemos tenido, Yarisley Silva y yo. Conversamos de todo, con énfasis en sus metas en este nuevo contexto al que nos enfrentamos todos.

Sueños intactos

– «Yarisley sigue con su mismo sueño: ser campeona olímpica. Ahora es el año que viene, pues a luchar el año que viene. Ha sucedido esto, y hay que enfrentarlo con la valentía que nos caracteriza. Todo en la vida pasa por algo, hay que dar la cara con todas nuestras fuerzas, la primera batalla que tenemos es esta»…

Con la meta de mantener la forma física, Yarisley Silva entrena en casa con el acompañamiento de Yoandy Lescay, nuestro próximo entrevistado.
Con la meta de mantener la forma física, Yarisley Silva entrena en casa con el acompañamiento de Yoandy Lescay, nuestro próximo entrevistado.

Ilusión en ristre

– «La verdad es que empecé bien el año. Me fue muy bien en Europa, tanto en la preparación como en las competencias…hacía unas cuantas temporadas que no empezaba tan arriba, pero eso se acabó. La mente ahora enfocada en salir de esta pandemia y en Tokio».

Yarisley Silva hizo una estancia preparatoria durante los primeros meses del año en Europa. Compitió en Francia un par de veces con registros de 4.73 y 4.74m. Según lo registrado en la web de la World Athletics el inicio de temporada más sólido de toda su carrera. 

Orgullosa de ser hija de esta tierra

– «Hoy más que siempre doy gracias a Dios por vivir en mi país. Porque esta situación solo nos puede llevar a encumbrar más a nuestra tierra, a entender lo bendecidos que somos al vivir en Cuba. Es duro mirar la situación que atraviesa el planeta, y en medio de todo eso es un honor ver como mi país se manifiesta, toma la delantera y está dispuesto a ayudar a otros. Solo puedo dar las gracias a los médicos, a nuestros médicos que son verdaderos héroes».

Un mesaje a los hermanos

– «Ahora es momento de poner a un lado las diferencias, y estar unidos. Aliento a todos los cubanos a permanecer unidos, a ser obedientes y hacer caso de lo orientado para poder terminar con esta pesadilla. Reitero el agradecimiento a los médicos que están arriesgando sus vidas. A todos los médicos del mundo. Que Dios nos bendiga, dejo todas mis fuerzas a favor de mi pueblo, con la confianza en que vamos a salir de esto».

Enfocada en lo inmediato, no mira al final

– «Te voy a decir que me gustaría llegar al Mundial de Eugene 2022, pero ahora mismo no puedo afirmarlo. Depende de cómo me vaya el año que viene. Si estoy en buena forma y cumplo mi objetivo en la olimpiada, y estoy en condiciones para seguir, …sigo. Pero ahora mismo no puedo garantizar nada, sencillamente porque no sabemos lo que hay por delante en la vida. ¿Quién iba a decir que iba a pasar esto en el mundo en el 2020?»

Una y otra vez me repito lo surrealista que me parece esta situación. Porque nunca imaginamos este contexto, donde algunos llegamos a desconfiar hasta del aire que respiramos. Si bien el pánico no ayuda, el exceso de confianza mata. Solo cumplir con rigor nuestros deberes como ciudadanos nos hará vencer.

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