Por: Harold Iglesias/Cubasi

Felinas sobre el taraflex. Una tromba color chocolate temida por rusas, brasileñas, chinas, estadounidenses… y todo elenco de voleibol femenino que las tuviese de contraria en el organigrama de un torneo determinado.

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Silencio sepulcral en mi casa frente al televisor. Se discutían los puntos decisivos en las finales olímpicas de Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sídney 2000. Factor común: el elenco cubano, aquel que desde la década del 70 del siglo XX el colega y amigo René Navarro bautizara atinadamente como las Morenas del Caribe.

Entonces, lanzaban la clarinada al mundo de lo que sería uno de los reinados más fabulosos de un deporte colectivo, al imponerse en el mundial de 1978. Antes ya habían enseñado las garras a nivel Panamericano.

Mercedes Pomares, Imilsis Téllez, “Mamita” Pérez y compañía eran el deleite de quiénes se inclinaban a profesar afición por el voleibol.

Marzo 8 del 2020, restaurante La Fela, enclavado en las inmediaciones del hospital materno-infantil Hijas de Galicia de la Calzada de Luyanó, por esos dejavú de la vida muy cerca de donde el inigualable Eugenio George popularizó la práctica de la disciplina y comenzó a esculpir lo que luego sería un equipo temible en el Combinado Deportivo Pepe Barrientos.

Día Internacional de la mujer y poco después de las cinco de la tarde comenzó a desfilar una constelación de estrellas hacia La Fela.

 Era como si en cada una de sus esbeltas figuras, sus glamorosos portes y sus sonrisas de deportista y mujer cubana 360 grados, volviera a rememorar los ensordecedores: ¡Chiquitica por el medio! ¡Balón que sube Marlenis Costa, Rayza O´Farrill o Libertad González, balón que baja Yumilka Ruiz, Regla Torres, Norca Latamblet! ¡Torre a cuatro manos! ¡Arriba Cuba!

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Las Morenas del Caribe coincidieron en que el trabajo de conjunto y la entrega fueron determinantes en sus éxitos, más allá de cualquier diferencia personal. Foto: Lilian Cid.

Sucede que cual coliseo de la Ciudad Deportiva abarrotado se dieron cita para ser homenajeadas  en el Día Internacional de la Mujer una decena de Espectaculares Morenas del Caribe.

Sí, espectaculares, porque su legado para el voleibol, el movimiento deportivo cubano y el mundial, es imperecedero.

Porque fueron y continúan siendo Espectaculares en toda su dimensión, desde los entrenamientos, las pistas incontables corridas como consecuencia de errores o indisciplinas cometidas, por su entrega y hermandad dentro y fuera de la cancha, por amar a Cuba y demostrarlo en cada remate, saque, bloqueo, defensa de campo. Por postergar en ocasiones la maternidad para poner en primer orden el prestigio de nuestro voleibol, el amor a la camiseta.

Lágrimas y sonrisas mediante, se rememoraron anécdotas que todo atleta debería escuchar. Disciplina, entrega, responsabilidad y compromiso hasta el silbatazo final en primer orden.

La necesidad de ser consecuentes y predicar con el ejemplo que en todo momento Eugenio, Antonio “Ñico”Perdomo, Luis Felipe Calderón, Jorge Garbey, y otros tantos que de una forma u otra tuvieron que ver con semejante estela de títulos, preseas, trofeos, pero por sobre todas las cosas, tanto amor, profesionalidad y compromiso con el juego de los “súper reflejos”.

Se habló de la rivalidad a muerte con las brasileñas, de los rocosos partidos ante las rusas, de lo difícil que resultaba neutralizar la velocidad y juego casi perfecto de las chinas. De aquellos duelos rocosos con estadounidenses y peruanas en los albores…

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La alegría de volver a estar reunidas se vivió como uno de los triunfos más importantes en sus tiempos en activo. Foto: Del autor.

Salió a relucir la necesidad de impregnar de ese espíritu y maestría a la nueva hornada de voleibolistas, superiores en talla, talento natural y condiciones hoy día, pero carentes de muchas otras cuestiones, como mentalidad en un objetivo, ganas y el crucial team work.

No se puede tapar el sol con un dedo, el voly femenino cubano en la actualidad está urgido de Mireyas, Reglas, Zoilas, Raizas, Mercedes, de su talento, pasión, temple.

De situaciones como las que se sucedieron en las finales de Atlanta 1996, Sidney 2000, o incluso Atenas 2004. Sí, porque muy poco recuerdan ese bronce que hacía presagiar un nuevo relevo generacional imbatible, con Daimí Ramírez, Nancy Carrillo, Rosir Calderón, Yanelis Santos… unidas a la sapiencia y kilometraje al fragor de disímiles batallas de Yumilka, Zoila, Marta…

Se habló de rescatar un noble proyecto que emprendieron las Morenas para captar talento y llevar el interés y amor por el voleibol a las regiones de más difícil acceso de nuestro país como girón y el plan montañoso, además de ir y trabajar allí donde solían emanar voleibolistas a granel, como Camagüey.

Una tarde de firmamento iluminado, un ocho de marzo memorable, con narraciones, récords como el de imponerse en la Copa mundial de 1994 en Brasil sin perder un set, o el propio éxito insospechado sobre las auriverdes en ese Maracanazinho devenido manicomio en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007.

El voly en Cuba y en el mundo debe, tiene y merece recordar siempre a estas mujeres, bellas en toda su dimensión, dentro y fuera de la cancha, al calor de remates y batallas de carácter, o con la imagen perenne de madres preocupadas, de cubanas triunfadoras y empoderadas.

La Fela fue el hábitat de confluencia. Los profesores René Navarro y Luis Izquierdo, coach y narradores de primera. Hanói, Lilian, Reynier Batista, Joel García… y el resto del equipo, 12 legionarios listos para “morir” en cancha de ser preciso.

Para ellas, para toda Morena en Cuba, el Caribe y el mundo… Sencillamente para toda fémina espectacular y merecedora de amor este pequeño agasajo fraguado al calor del reencuentro:


La peña deportiva «En Caliente» se ha convertido en un espacio de intercambio y aprendizaje para los amantes del deporte. Las Morenas del Caribe, invitadas de lujo en el Día Internacional de la Mujer. Del autor.

Apología a las Morenas del Caribe

Hay de mujer y morena
Y torres a cuatro manos,
Chocolate hecho a mano
Glamour y pura potencia.

El firmamento la esencia
De morenas del Caribe,
El voly, un credo que sigue,
Alimentando corazones.

Añoranza por montones,
Coliseo abarrotado,
Yo, periodista prendado
Con tamaña calidad,
Desde pequeño soñé
Con semejante reencuentro,
Pues siempre será buen momento,
Para las estrellas bajar,
Y si de eso se trata…
Espectaculares morenas del Caribe
¡De Cuba, para el mundo, y hasta la eternidad!

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