Por Yoel García León/ Trabajadores

Con una espesa lechada a seis manos, siete carreras bien producidas y muchas incongruencias e insatisfacciones dentro de nuestra selección nacional, Corea cumplió su guión y dio un remate esperado a Cuba en el adiós al Premier 12, torneo del que regresamos con una agónica victoria y par de reveses, pero sobre todo con una certeza dolorosa: estamos lejos de los conceptos del béisbol moderno.

El partido de este 8 de noviembre en el estadio Gocheok Sky Dome, de Seúl, casi se perdió antes del primer out. Sin cambios demandados en la alineación, con un pitcher previsible al descontrol como abridor y con un peso psicológico muy fuerte por el mal momento ofensivo frente al mejor pitcheo del Grupo C —y quizás hasta del certamen—, cuando el árbitro ordenó jugar muchos sabíamos que se encaraba un ascenso a lo imposible.

Cousin salió de una primera entrada casi por arte de magia (error y bases por bolas), pero en la segunda los nervios volvieron a complicarlo con pelotazo y boleto. En su defensa salió de inmediato Yariel Rodríguez, pero tras meterá el inning en dos outs, no pudo evitar el hit de Ha Seong Kim al izquierdo en conteo de 3 y 2 para remolcar dos carreras que hubieran bastado para mandarnos de regreso a casa.

El racimo de cuatro en el quinto fue la sentencia a una hoguera en la que más allá de si debió abrir o no esa entrada Yariel, se combinó la efectiva manera de producir carreras en el béisbol actual, a partir incluso de regalos inconcebibles de nuevo como boleto y pelotazo, a los que le siguieron par de cañonazos, un fly de sacrificio y un tercer imparable.

La última rayita del séptimo fue solo para enseñarnos más tendencias universales que jamás podemos concretar nosotros: hit, robo de base, passball y doble remolcador. Se aprovecha todo y de preservar cada out se encargan los tiradores: uno primero con pitcheo submarino y cinco más con diferentes ángulos de salida y actuando no más de una entrada.

¿Qué respuesta presentamos ante los coreanos? Una inmovilidad de alineación que se pedía a gritos y que se traducía en Gracial en otro puesto que no fuera el tercero, Cepeda un descanso en el banco, Raúl como titular de nuevo y oportunidades para al menos dos peloteros que no viajaron de visita a Seúl, sino para jugar pelota: Pavel Quesada y Yoelkis Guibert.

Nada de eso ocurrió y Gracial falló de nuevo con dos hombres en base en el tercero y terminó el Premier sin hits; Cepeda se tomó su sexto ponche de la justa (algo casi increíble por su sobrado tacto), al tiempo que tardíamente Pavel empuñó de emergente en el noveno y se anotó el último imparable de Cuba en el torneo. Por cierto, en este último cotejo varios jugadores hicieron, por fin, la cruz en cuanto a los indiscutibles: Prieto, Ayala y Arrubarruena; mientras Samón y Roel se ratificaron como los de mayores ajustes ofensivos del equipo.

Así se sentenció una derrota anunciada y que nos sacó fuera de la lid porque al empatar con Canadá y Australia en igual balance de una sonrisa y dos fracasos, la fórmula reglamentada para el desempate es el TQB (carreras anotadas/ Entradas a la ofensiva – carreras pemitidas/ Entradas a la defensa) y en ella Cuba tenía saldo negativo: -146, Canadá 46 y Australia 67. De ahí el avance a la Súper Ronda de los de la Isla-Continente.

Moralejas del partido y del Premier

– La dirección pudo presentar una alineación más movida a partir del pobre rendimiento de los titulares ante Corea, un equipo que se sabía superior al nuestro y al que no le ganamos en eventos oficiales desde el último Campeonato Mundial del 2011.

– La designación de Cousin fue arriesgada, pero sigue siendo discutible si Yariel debió abrir el quinto con 50 envíos ya hacia el plato, incluso si debió dejarlo lanzar ante el cuarto bate coreano, quien le había conectado su primer hit en el certamen en el turno anterior. Esos detalles cuestan carreras y cuestan partidos.

– Alfredo Despaigne abrió seis veces entrada y solo en tres ocasiones llegó al cajón de bateo con hombres en circulación. En este último partido fue primer bate en tres ocasiones. ¿Algo estuvo mal en la alineación cuando tu cuarto bate no puede llegar el mayor por ciento de las veces para empujar carreras?

– Termina otro evento internacional en que llevamos 13 lanzadores, pero al parecer solo confiábamos o reunían la calidad para el torneo siete, con los que nos las jugamos de todas todas. ¿Era entonces este un buen staff de pitcheo, con la especialización por los diferentes roles como se había anunciado?

– El famoso tema del rendimiento de Gracial era previsible desde el primer día, entre otras cosas, porque es un pelotero que ya cubrió más de 100 partidos en una Liga Profesional en la física y técnicamente desbordó sus mayores virtudes. Quizás hubiera sido factible oxigenarlo con un turno de menos responsabilidad. Así sucedió en la última Serie del Caribe que asistió y reaccionó con el madero.

– Aunque siempre dijimos que era un gran resultado para Cuba pasar a la Súper Ronda y que el boleto olímpico sonaba lejano en el Premier, lo más preocupante es que nos vimos alejados de conceptos del béisbol moderno como paciencia en la caja de bateo, más swing de contacto y menos de fuerza, menos bases por bolas de los pítcheres (los nuestros dieron 17 boletos y cuatro pelotazos) y exactitud en los envíos para cada bateador, por solo citar los más visibles.

– La esperanza y el optimismo del cuerpo de dirección resultaron válidas, pero no se cumplió todo lo dicho. Jugadores que nunca fueron a la banca estando mal y teniendo al menos cuatro peloteros que reclamaban ese chance. En una lid tan corta como esta, en que tres juegos son clave, el director Miguel Borroto se notó aferrado a nombres y no a hombres, tal y como reza el viejo adagio.

– Solo Roel Santos (3) y Yordanis Samón (5) batearon acorde a la demanda del evento. Los números colectivos con el madero son anémicos y dan pena: AVERAGE 163, OBP 202, OPS 365, 28 PONCHES, 16 HITS, 3 CARRERAS ANOTADAS. Ahí está la explicación fundamental de lo sucedido en Seúl.

– Es cierto que llegó el momento de renovar nuestra selección nacional con nombres que se lo ganen en nuestras Serie Nacional u otros que se convoquen por su desempeño en Ligas Profesionales en todo el mundo, pero también hay que acabar de perfilar una dirección técnica que trabaje en este banco de problemas, pues certamen tras certamen vemos los mismos errores y cada vez en lugar de avanzar, retrocedemos.

-Se acabó el Premier para Cuba con una crónica anunciada, aunque lamentable la sequía ofensiva. Buscar el boleto olímpico en el preolímpico de las Américas en marzo del 2020 tampoco será fácil y no parece al alcance de la mano si no armamos un conjunto capaz de restañar estas heridas vistas en suelo coreano.

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