Por Yoel García León

Como ese examen que cuesta trabajo aprobar aunque sepamos las preguntas de antemano y nos preparemos con suficiente tiempo puede compararse la derrota de Cuba ante Canadá (3-0) en el debut del Premier 12, con pitcheo de Phillippe Aumont, quien se dio el lujo de imitar casi exacto la prueba que nos hizo hace cinco meses en la Liga Can-Am y en la que también habíamos suspendidos.

El primer tercio del desafío transcurrió en poco más de 40 minutos y el duelo de pitcheo entre Aumont y el tunero Carlos Juan Viera cubría las expectativas de ceros en la pizarra, a pesar de un primer inning algo descontrolado para el nuestro y el cual un arriesgado corrido de las bases (Dalton Pompey fue puesto out en intento de robo de tercera) evitó males mayores.

Llegaría entonces el cuarto episodio con un doble al derecho de Eric Wood y cañonazo seguido de Michael Saunders al izquierdo, suficientes para abrir el marcador con los primeros hits de los norteños, quienes no hicieron más en esa entrada por certero tiro de Roel Santos a tercera para enfriar a Tristan Pompey.

Tal y como había expuesto, al mentor Miguel Borroto no le tembló la mano para sacar a Viera al menor parpadeo (tras otorgar el cuarto boleto en la apertura del sexto) y trajo a un Yariel Rodríguez que lo hizo de maravillas con cuatro estrucados y solo un sencillo permitido.

Y mientras corría la excelencia en el box del derecho Aumont, tal y como había pasado en junio pasado durante el enfrentamiento entre Otawa Champions y el equipo Cuba que se preparaba para los Juegos Panamericanos de Lima, la preocupación se apoderó de todos tras lo sucedido en la parte de arriba del octavo episodio.

El zurdo Liván Moinello, con experiencia inigualable en los cierres de cotejos, tal y como lo hace en la Liga Profesional de Japón, se complicó en exceso con pelotazo a Wesley Darvill, infield hit por el campo corto de Wood y tres boletos (uno de ellos intencional a Charles LeBlanc), que dejó un saldo de par de anotaciones de cemento para Canadá, imposibles de derrumbar por los antillanos. Andy Rodríguez se encargó de dominar la entrada.

La historia conclusiva 3-0 contra los rojiblancos obliga a Cuba a un par de éxitos contra Australia (este miércoles) y Corea (viernes), par de idilios del deporte, pues los bates congelados no apuntan a calentarse en extremo en las dos salidas restantes.

Moralejas del partido

– El pitcheo de Phillippe Aumont en el estadio Gocheok Sky Dome, de Seúl, volvió a ser de ensueño, incluso con una entrada más que no le tocaba (en total lanzó ocho). Su arma fundamental para recetar nueve ponches fue el control y también, para ser justo, cierto desespero de los nuestros en el cajón de bateo, que una y otra vez no se cansaron de tirarle al primero y segundo envío.

– Carlos Juan Viera y Yariel Rodríguez estuvieron muy bien al punto de estrucar entre ambos a 10 norteños. ¿Está bien traído Moinello en el octavo? Sí, con la filosofía de mantener el marcador pegado había que jugársela con el mejor cerrador de nuestro staff. Falló ahora, cuando más dolores de cabeza sembraron esas dos rayitas permitidas por su descontrol, pero como estrategia está bien hecho.

– La alineación cubana mostró fisuras y necesitará cambios porque en torneos tan cortos no hay mucho tiempo para reaccionar. Arrubarruena no debe ser segundo en el orden por razones incluso de tacto y rapidez. Cepeda tuvo una de esas tardes que no querrá recordar nunca, pues solo bebió ponches (4), al igual que Gracial (2) y Despaigne (2).

– Excelentes a la defensa Roel Santos y Yosvani Alarcón. El primero muy inteligente en el cuarto inning con tiro preciso a tercera y no a home para evitar males mayores; así como otro disparo exacto al home en el octavo para mantener cerrada la pizarra y facturar el único doble play del partido. Por su parte el máscara tunero paró todo lo que tiraron contra el piso los cinco serpentineros usados y estuvo excelente en el tiro de Roel.

– ¿Era Raúl González el emergente indicado en el octavo o mejor Pavel Quesada o el propio Saavedra en busca de un batazo de más larga consecuencia? ¿Es tan bueno el pitcheo canadiense (incluido su cerrador Scott Mathieson) como para propinar 11 de los 12 ponches al corazón de la batería cubana, del segundo al quinto hombre, o primó cierto desespero y falta de concentración en la caja de bateo?

– Dos jugadas llamaron poderosamente la atención por parte del mentor canadiense Ernie Whitt, quien nos conoce muy bien desde los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999. Mandar a robar la tercera almohadilla en el capítulo de apertura con el cuarto hombre de su tanda empuñando y solo un out; y el toque de bola de sacrificio en el octavo con el propio Saunders. Una le salió mal, la otra bien. Ese es el béisbol moderno: correr riesgo constantemente.

– Contra Australia es muy probable que Ayala vaya al campo corto y entre Pavel Quesada en la antesala. Gracial se mueva al izquierdo y Yoelkis Guibert custodie el derecho. Se necesita reaccionar con ofensiva, pues los lanzadores, a pesar de los nueve boletos y dos pelotazos, trabajaron aceptablemente, con excepeción de Moinello y Vladimir García. Solo que en el béisbol hay que batear para ganar y eso no lo volvió a hacer Cuba.

(Tomado de Trabajadores)

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