Por: Nelson Rodríguez y Lilian Cid (corresponsales@juventudrebelde.cu)/ Fotos: Del autor

Cuentan que, cuando cumplió 65 años (en 2017) y se supieron sus intenciones de jubilarse, hubo hasta lágrimas entre los discípulos. Pero el hombre que ha estado detrás de la promoción, entre 2012 y 2019, de siete atletas a la preselección nacional del salto con pértiga, del campo y pista, rectificó y todavía se mantiene como entrenador en la EIDE holguinera Pedro Díaz Coello.

Hubiera sido muy difícil para Mariano Cabrejas Silot apartarse de su rutina diaria de empezar los entrenamientos a alrededor de las 7:00 am, luego de un matutino en el que actualiza a sus «hijos», como le gusta catalogar a sus 11 alumnos.

Desde que retornó como preparador a la “Pedro Díaz Coello”, en 1998, se las ha ingeniado para mantener a Holguín, anualmente, en los podios de la garrocha en muchas competencias nacionales de adultos, juveniles y escolares. Ahora, cinco de sus aprendices militan en la preselección cubana, entre ellas la recordista juvenil de la Isla, Rosaidi Robles, y la cosecha del equipo que encabeza en tierras nororientales se conformó por dos oros y par de bronces en la última Olimpiada Nacional Juvenil y un título y un subtítulo en los pasados Juegos Escolares Nacionales.

Fue pertiguista, mas reconoce que sus resultados no fueron nada del otro mundo. Sin embargo, lo que aprendió de aquella etapa le ha servido para lograr que su modalidad pueda exhibir resultados estables, en una disciplina que, actualmente, carece en Holguín de brillo, de manera general.

Sus conocimientos, incluso, los ha transmitido en otros lares, como lo demostraron los casi tres años de colaborador en la hermana República Bolivariana de Venezuela. Conversar con un entrenador «todo consagración» fue tomar lecciones de cuánto se puede hacer, si se le echa mano al esfuerzo.
¿Cómo llega a interesarse y, sobre todo, involucrarse con la enseñanza de una especialidad sin tradición en Cuba?

«Soy del municipio de Frank País y siempre me gustó, de entre los deportes, el atletismo. Fui alumno del profesor de Educación Física, Juaris Flores, y me enseñaba todas las modalidades del Deporte Rey. Un día, en la televisión, vi una competencia de pértiga y me gustó. Piqué entonces dos palos del manglar, los clavé en la tierra, y empecé a saltar por arriba de estos. Así empezó mi interés. Con 13 años de edad, me captaron para la EIDE, en el Ateneo de esta ciudad, pero ahí solo estuve dos meses, porque mis padres no querían que me hiciera deportista.

«En 1967, llegó a la secundaria básica de “Frank País” un plan de becas, que incluía algunas en el Fajardo habanero, para estudiar Cultura Física. Me fui hacia la capital a estudiar, pero como me gustaba el atletismo, los profesores de allá me vieron posibilidades como garrochista, me hicieron una prueba y comencé a entrenar este evento de manera organizada. Pasé tres años entrenando en la preselección nacional, en el Cerro Pelado y en el estadio Juan Abrantes. Después me gradué en 1971 y vengo a trabajar a la región holguinera, de la antigua provincia Oriente. Ya en 1976, comienza mi trabajo oficial de entrenador de garrochistas, en la inaugurada EIDE Pedro Díaz Coello, y en ese curso, que se hizo la captación, aporté mi primer alumno a la ESPA Nacional, Máximo Tol, de Sagua de Tánamo». 

¿A qué se enfrenta en su día a día en la EIDE holguinera?

«Son muchos retos, pues, claramente, las condiciones no son todas las que necesitamos. No tenemos muchas garrochas, que es el implemento clave. La calidad de los colchones no es la mejor. Tampoco contamos con un gimnasio propio, que nos permita el desarrollo general del pertiguista. Disponemos de uno, pero carece de aparatos gimnásticos, porque hay que aclarar que el garrochista tiene que prepararse también como acróbata, hay que trabajar muchos elementos gimnásticos, que son los que permiten después dominio y control. Y tenemos que sobreponernos a todo eso diariamente.

«Los niños que ingresan a la EIDE, sin haber tenido una pértiga en sus manos, se benefician con algunas que he conseguido por gestiones con entrenadores del equipo nacional y otras que traje desde Venezuela. Hemos recuperado garrochas viejas, que todavía son útiles, para la parte de la enseñanza. La técnica ha variado, antes se saltaba “metálica” (sin flexión) y ahora se hace flexionando. Para trabajar con flexión, hay que tener implementos idóneos. A los muchachos les paso videos de la élite mundial, en especial de Yarita (Yarisley Silva)».

¿Cómo puede promover tantas figuras al equipo nacional?

«Trabajando duro. Me gusta mi trabajo, lo que hago. Me esfuerzo al máximo por hacer bien las cosas. A los muchachos que capto les inculco el amor por el salto con pértiga. El objetivo mío es que lleguen, si no puede ser al menos lo intentaron. No todos triunfan, no todos son campeones, mas, si se consagran, tendrán resultados».   

¿Qué tiene Holguín que siempre tributa a la pértiga cubana?

«En Holguín, siempre han habido uno o dos atletas en la preselección nacional. Empezando por el fallecido “Calingo” (Roberto Velázquez), que fue profesor de todos nosotros y garrochista. El exentrenador del equipo nacional, quien fungió como tal por muchos años, Freyre, es holguinero. Cuando surgieron garrochistas femeninas, las pioneras fueron holguineras».  

¿Esperaba que Rosaidi Robles estuviera venciendo estas alturas a su edad?

«Desde que inició en la EIDE, le vi condiciones. Quizás la estatura suya no es la idónea, pero las cosas que ella hacía, cuando empezó a trabajar con nosotros, después de ser captada en Sagua de Tánamo, nos dieron la idea de que podía triunfar. Y lo ha demostrado. Espero que siga avanzando, no solo ella, las otras muchachas de aquí igual, como Lisa María Salomón, que se ha visto afectada por lesiones. Ojalá, de entre estas, surja la sustituta de Yarisley, en un futuro».

¿Tiene retroalimentación con los entrenadores de la selección cubana?

«A diario me comunico con ellos.Además, se han dado tres cursos, impartidos por los profesores Navas (Alexánder) y Palacios, de preparación de entrenadores, y acá se efectuaron dos de ellos. Pensamos seguir incentivando esta prueba en Holguín. Ellos se preocupan porque estemos actualizados sobre lo último de preparación física y técnica. Sus experiencias no dudan en transmitírnoslas».    

¿Cómo ve el futuro de esta prueba en el país?

«Para mí es bueno. Tenemos los atletas. Tenemos hasta varones de calidad, que es verdad que no siempre se pueden insertar en todas las competencias. Si tanto ellos, como las chicas, pudieran tener más roce internacional, que es donde se logra un nivel alto, vendrán más éxitos».

Cuba ha demostrado que, con pocos recursos, se pueden lograr resultados positivos en un evento tan elitista como el salto con pértiga. ¿Cuál es su opinión al respecto?

«Las pértigas y los colchones son muy costosos. Pero hemos sabido en Cuba sobrepasar esto. El atletismo se basa en las condiciones del hombre llevadas a un estado competitivo. Hay que seguir trabajando la técnica y otros factores. Debemos desarrollar las facultades atléticas que poseen los cubanos, como se demuestra en las áreas de saltos y lanzamientos.

«No se puede negar que los recursos se necesitan. Sin embargo, si hay voluntad y ganas, se logran un montón de cosas. Hay muchachos de calidad en todas las provincias. Ya los “hijos” de Mariano no se pasean en las competencias, hay que esforzarse, pues en otros territorios nos están pisando los talones».

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