La XVII edición de los Campeonatos Mundiales de Atletismo, se celebrará entre el 28 de septiembre y el 6 de octubre, en Doha, Qatar. Emirato ubicado al oeste de Asía, que limita, por su única frontera terrestre, al sur con Arabia Saudita, mientras que el resto de las costas son bañadas por las aguas del Golfo Pérsigo.

Qatar, también será sede en 2022 de la Copa del Mundo de la FIFA, el segundo evento deportivo en jerarquía, luego de los Juegos Olímpicos. Varios han sido los cuestionamientos, partiendo de las altas temperaturas (más de 40°C) reinantes en los meses de verano (junio a agosto), motivo por el cual, el ente rector del fútbol mundial ha realizado reajustes al calendario para ese evento. Con esos antecedentes, la IAAF, también le concedió a Doha la sede de su venidero Campeonato Mundial.

En lo que al atletismo corresponde, en Doha se celebra desde 1997 el Qatar Atlhetic Super Grand Prix, meeting que en 2009 ganó categoría de Diamond League, constituyendo cada año la parada inicial de esta serie de la IAAF. Se realiza, generalmente, en la primera quincena de mayo, aprovechando las bondades del clima en esa época del año, unos 32° C, cómo promedio. El Campeonato Mundial de Atletismo, se efectuará a finales de septiembre e inicios de octubre, período donde las altas temperaturas, tampoco ofrecen muchas bondades, pues oscilan entre los 33° y los 36°.

Doha, no es una plaza tradicional para la celebración de competencias atléticas, su esplendor surge a partir de 1997, con la realización del meeting antes mencionado y a juzgar por los resultados que en esa ciudad se han producido, las mayores afectaciones, en cuanto al logro de grandes marcas, estarían en las pruebas de fondo (5000, 10000 metros y maratón), así como en las de caminata.

La sede para las competencias de campo y pista es el Khalifa Stadium, al que han tenido que colocarle aires acondicionados, para tratar de mitigar las altas temperaturas que se puedan producir durante el evento atlético, pero estas bondades no las disfrutarán los participantes en las pruebas de ruta, la maratón y las caminatas. Estas especialidades correrían el riesgo de ser suspendidas, sí cumpliendo un protocolo existente, el día de la competición se supera un determinado rango de temperatura (35°) y humedad (80%), previendo la pérdida de conocimiento y fallos neurológicos en los atletas.

En Doha, existen pocos indicios sobre la realización de competencias en las especialidades de 5000 y 10000 metros, por algo será. El 14 de mayo de 2010, durante el Qatar Atlhetic Super Grand Prix, se corrió una prueba de 5000 metros, ganada por el kenyano Eliud Kipchohe (12:51.21), pero no se ha vuelto a celebrar. Los eventos de este meeting concluyen en los 3000 metros, planos y con obstáculos. En cuanto a los 10000 metros, lo mejor que se registra es un 27:58.88 del bareiní Hasan Mahboob Ali, el 9 de diciembre de 2006, prueba donde fue escoltado por el local Essa Ismail Rasheed (27:59.15), mientras que entre las mujeres, la japonesa Kayoko Fukushi, también en diciembre, tiene la mejor marca, con 31:29.38 minutos.

En la maratón, la china Zhou Chunxiu logró correr 2:27.03 horas, el 9 de diciembre de 2006, pero los resultados de las últimas ediciones no son nada halagüeños, además de correrse en enero, entre los hombres, los kenianos Henry Kiplagat Ruto (2:16:11), en 2017 y Collins Kiptanus (2:16:22 y 2:24:27), en 2018 y 2019, han sido los de mejores rendimientos; mientras que Goergina Jepkirui (2:38:14), Nancy Jean Rotich (2:46:24) y Caroline Drew (3:13:41), lo han hecho por las mujeres.

La otra gran interrogante se abre con las especialidades de caminata, de cuya realización previa en esta ciudad, no se tienen detalles y donde los atletas estarán sometidos por más de cuatro horas a altas intensidades por la competencia, sumado al rigor de las posibles altas temperaturas y humedad, provocando la deshidratación, aun cuando se compita en la noche y sean habilitadas las zonas de hidratación necesarias.

Doha, le ganó el pulso en la puja por la sede mundialista a Barcelona y Eugene, dos ciudades con mucha más historia y tradición atlética. La polémica sede fue otorgada a la capital qatarí el 18 de noviembre de 2014, todavía con el senegalés Lamine Diack al mando de la IAAF, lo que deja las puertas abiertas a la especulación sobre los manejos turbios que pudieron ocurrir para la selección.

Esto quiere decir que, cuando el Lord Sebastian Coe asumió el 31 de agosto de 2015, las riendas del máximo órgano rector del atletismo mundial, ya el mal estaba hecho. Conocemos y aplaudimos el trabajo que viene realizando la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo, liderada por su presidente, en la lucha contra el dopaje en este deporte, un flagelo, que aparte de empañar y enmascarar los resultados deportivos, constituye un potencial peligro para la salud de los atletas, pero lo cortés, no quita lo valiente y tratándose, también de la salud de los atletas, cualquier alternativa, en aquel momento (2015), se pudo buscar para solucionar esta encrucijada.

Usted se ha preguntado, por qué no se ha celebrado ningún Campeonato Mundial de Atletismo en países de África o de América Latina y el Caribe, es que los atletas de esas regiones no han reunido los suficientes méritos para merecer sus países una sede mundialista. Cuantos kenyanos y etíopes, por citar los más relevantes, no lucen en sus vitrinas títulos y medallas mundiales o cuantos jamaicanos, brasileños, mexicanos y cubanos han subido a los podios en estas citas. Lo que tal vez no puedan reunir, sus países, es el dinero para sufragar la construcción de un moderno estadio con todos los requerimientos necesarios para este evento.

Es que la civilizada Europa y la emprendedora Asia, menosprecian la capacidad del resto del mundo para organizar y celebrar grandes eventos o también puede ser, que ninguna ciudad de estas regiones, ante tantos derroches tecnológicos haya presentado su candidatura para acoger este evento. Todo es posible, pero en el caso que nos ocupa, el peso de los petrodólares lo debe haber decido a su favor.

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