Tal vez él, Thobias Molther lo soñó, pero habría que escrudiñar bastante para encontrar quien pudo haber vaticinado que el sueco iba a ser profeta en su tierra, y en la prueba de salto de longitud.

Encontrar el vidente es como buscr una aguja en el pajar. Porque Mothler solo tuvo espacios gracias a su localía. El mundo miraba a otro sitio, a Luvo Manyonga y sobre todo, a Juan Miguel Echevarría.

Pero ni uno ni otro; en la noche de este 30 de mayo fue el joven sueco quien se llevó el “gato al agua”.

El muchacho sacó su mejor versión y con brinco de 8.22 metros derrotó a los mejores del mundo. Toda una hazaña para un saltador con poca carretera en estas lides aunque siendo justos, las secuelas gráficas y numéricas del evento sugieren que Molther fue el único que se sintió cómodo en la competencia. Su concurso fue el mejor de todos, con una secuencia estable donde sobresalen tres saltos por encima de los ocho metros. Cometió dos faltas, probablemente como secuela del acontecimiento surrealista que estaba protagonizando.

Thobias Molther gana en la tercera parada de la Liga del Diamante

 Hasta hoy el sueco de tan solo 23 años solo se había estirado hasta los 8.10 metros, marca que superó en su segundo intento con ese brinco de 8.22 metros, que lo condujo a la victoria.

Para muchos especialistas y organizadores podría ser una noche de récords o de grandes marcas en esta prueba. Aupados por el recuerdo de un año atrás, cuando el cubano Juan Miguel Echevarría se estiró hasta los 8.83 metros, pero con viento a favor, lanzando una clarinada de sus potencialidades para imponer una nueva marca mundial.

Mas este 2019, el concurso de las principales figuras convidadas a la lid fue un tanto frío tanto, como la noche de la capital sueca. Quedaron lejos de sus principales registros personales y se organizaron, como sigue:  Echevarría (8.12 m), Henderson (8.09), Visser (7.77 m) y Manyonga (8.07 m). Ellos solo superaron ocho veces los  8 metros y cometieron 4 faltas.

En lo que a JM Echevarría respecta, ese 8.12, logrado en la última oportunidad, fue su única incursión sobre la marca de ocho metros. Le valió para ser segundo, en un momento en el que figuraba en el séptimo puesto de la competencia.

En términos generales fue una competencia pobre, yo diría que rara. Lo justo para frustrar las expectativas de todos.

Antes de llegar a territorio internacional, Juan Miguel había saltado un 8.92 metros ventoso en La Habana. El gran salto de la Copa Cuba que ha sido, desde entonces, epicentro de todo tipo de análisis.

Para hoy, en su debut en el circuito diamantino, se pensó que podría suceder un acontecimiento. Pero su rendimiento fue bastante discreto, y de cierta forma se le vio un poco lejos de la concentración que puede llegar a tener.

En cualquier caso, hemos sido testigos de una victoria insólita.  La historia, también, continua y el record del Powell sigue ahí intacto.

Por delante hay mucho trecho. Los reajustes vendrán, y ya sabremos las sensaciones que experimentó el nuestro en una noche que no llegó a ser todo lo mágica que se esperaba.

Secuencia:

Juan Miguel Echevarria: 7.94, 6.42, x, 7.95, x, 8.12