El Memorial José Godoy celebró su sexta edición este domingo 26 de mayo. El evento retorna después de cuatro años de inactividad; y con su regreso – según los organizadores- busca rescatar la idea inicial que acompañó durante cinco ediciones ininterrumpidas el festival atlético en Cuba. 

La idea de este proyecto, más allá de rendirle tributo a ese maestro de generaciones como lo fue José Godoy, es incentivar la práctica del atletismo en las jóvenes generaciones. Una posibilidad cuyo fin es la búsqueda del talento, allá donde esté.

Esta edición ha venido a salvar una iniciativa maravillosa y necesaria para un país como el nuestro. Defendida desde sus inicios por el plusmarquista mundial Javier Sotomayor y por múltiples atletas, entrenadores y personas vinculadas al atletismo y que indistintamente fueron dotados por la sabiduría y la entrega con la que vivió el maestro Godoy sus días para y por el atletismo cubano.

Junto a Sotomayor hay un colectivo que sueña con hacer de este evento un paradigma dentro de las competiciones en Cuba. Como constancia de ello queda la edición de 2015, que llevó el evento a sala techada y con el conocimiento del juez Roberto Apaceiro y su colectivo de arbitraje, hicieron todo lo posible por adecuar los salones del Círculo Social Obrero Aurelio Abreu Fontán, para que la competencia cumpliera con los estándares internacionales. Allí a pesar de los inconvenientes con el fluido eléctrico fue la versión más completa de un evento que marcaba pautas dentro del escenario competitivo cubano. Sin lugar a dudas el comité organizador tenía el reto y el compromiso de no dejar morir una idea tan necesaria como esta.

Esta última edición tuvo como incentivo rescatar esas mismas ideas y poner sobre la mesa una propuesta novedosa para las próximas ediciones. Lo vivido en la pista de calentamiento del Coloso de Habana del Este fue parte de la misma entrega y legado que ofreció el maestro a las generaciones de atletas que entrenó. Fue un reencuentro esas figuras que una vez soñaron con poner a Cuba en la elite del salto de altura. Los mismo que sueñan con apostar por la búsqueda de un talento que está, sin lugar a dudas, en cada uno de los infantes que se dieron cita en esta sexta edición.

El rescate de un evento como este siempre viene acompañado de voluntades propias. Y esa desde nuestro parecer es una de las esencias de este proyecto: integrar a todos por una causa justa. Muchas entidades, organismos, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, Circo Nacional, La Federación Cubana de Atletismo y la Comisión Nacional ofrecieron lo poco que tenían, a pesar de los tiempos difíciles que vive el país y de una forma u otra aportar su granito de arena para no dejar apagar la llama de este brillante proyecto.

Tambien fue el escenario perfecto para reconocer a entrenadores y atletas de la categoría pioneril de la capital por su actuación en los Campeonatos Nacionales Pioneriles que se desarrollaron en las provincias de Las Tunas y Artemisa respectivamente. 

Desde el punto de vista competitivo el aire hizo acto de presencia en la segunda pista del Estadio Panamericano. Aun asi se desarrollaron todas las competiciones previstas y donde la mayor expectación se la llevaron los más pequeños. Reñidas fueron las definiciones de medallas en la categoría 11-12 años. Por las damas la habanerita Liubis Masiel Álvarez se impuso con 1.48 m, al saltar la varilla en su primer intento cuando marchaba tercera. En el sector masculino Yordán Luis Maceo sacó la mejor parte ante el abrazo en 1.40 metros con sus dos contendientes por tener menos faltas en su concurso competitivo.

En la categoría 13- 14 tambien hubo triple empate en 1.75 metros donde el jovencito Manuel Rodríguez se llevó el oro por la misma decisión. Entre las damas la victoria fue para Lorena Copello con 1.60 metros. 

En la categoría 15-16 la victoria se la agenció el jovencito Yosmin Sánchez con un salto 1.90 metros que tambien fue decidido por la regla de desempate tras culminar con un concurso más limpio que Yadier Ramos.

Para el colofón de la jornada competitiva quedaban las actuaciones de los miembros del equipo nacional. Entre las damas se impuso Isis Kayla Guerra con un salto de 1.75 metros. Le escoltaron Natalí Armenteros (1.75 m) y Yumisleydis Martén (1.70 m).

En la rama masculina el indómito Luis Enrique Zayas se elevó hasta los 2.20 metros, para superar a Adrián Carmenate (2.05 m) y Alaín Casabella (2.05 m). Resaltar que en esta última prueba el viento excesivo impidió que la principal figura de la selección nacional intentara una mejor marca. Este un elemento que debe ser considerado por la comisión técnica para el Memorial Barrientos.

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