Texto y fotos: Pepe Morejón/ Radio Gua

Aprovechando el descanso del fin de año 2015, concertamos una entrevista con Liván Moinelo en su casa, ubicada en el kilómetro seis de la carretera a San Juan y Martínez. La hora convenida: las 12 del día.

Justo en el portal de su casa me encontré con un señor refrescándose del sol del mediodía y ante un “buenos días” fuera de hora, escucho como respuesta a mi saludo un “buenas tardes, amigo”. No pude menos que sonreír y mirar mi reloj.

 

 Después de mi presentación y comunicar mi intención de entrevistar al pelotero, desde el interior de la casa salió una morena alta y fuerte, así se unió a la conversación Adela Pita Oliva (conocida por Leonor), la madre.

Luis Mariano Moinelo Saavedra, el padre, me explica que Liván había salido para Pinar a buscar algunos insumos que le asignaron a los miembros del equipo para el fin de año y que no debía demorar mucho. Ambos, con la amabilidad propia de la gente humilde del campo, me invitaron al interior de la casa, pero el aire puro del portal me sedujo y le hice compañía a Luis.

Nadie mejor que sus progenitores para cumplir mi objetivo. Luis Mariano, es un custodio de la torre de Radio Rebelde-Radio progreso y Leonor, una mujer que ha ejercido todas las labores del campo desde ensartar tabaco hasta guataquear, arrancar posturas o lo que fuera necesario, para ella no hay trabajo duro. Salta a la vista el orgullo que siente por su hijo y los deseos de hablar sobre él, de esta manera el papá se limita a escuchar.

Me cuenta que aunque Liván tiene dos hermanos mayores, es el único hijo de este matrimonio. Que le gusta la pesca criolla con vara y corcho en arroyos y lagunas y que cuando viene a casa se deleita jugando pelota con sus otros hermanos y vecinos, aunque haya acabado de tirar un juego de pelota, y me dijo que el día anterior a la visita, cuando salvó el juego frente a Ciego de Ávila, ya en la tarde estaba con el piquete del barrio.

– ¿Cómo surge el amor de Liván por la pelota?

Leonor: “Bueno, esa pregunta se la contesto yo. Cuando él estaba chiquitico mi papa, que aún vivía, le tiraba peloticas chiquitas de naranja ácida o de limón y le decía “ven acá niño, mi nieto lo voy a hacer pelotero y va a ser zurdo igual que yo”. Cuando le pitcheaban se caía de nalgas, lo levantábamos y seguía”.

Leonor habla con devoción de su niño. Según ella esto ocurría con apenas un año. Así entre anécdotas y desbordada de amor por su hijo llegó hasta los primeros pasos en que un entrenador del área deportiva lo descubre y le asegura que su hijo va a ser una estrella como pelotero.

Ciprián Padrón, ex- pitcher de Pinar del Río en series nacionales, comenzó a trabajar con Liván desde la edad de seis años. Lo fue entrenando y es así como su primera presentación fuera del municipio de residencia la hace en el poblado de San Cristóbal. Para la ocasión fue necesario hacerle un trajecito y conseguirle un par de tacos, ella con sus propios recursos se las arregló para resolver esto porque no quería que su hijo fuera menos que los demás.

Según Leonor, con siete años de edad lo captaron para la EIDE pero su entrada a ese centro se pospuso hasta terminar el sexto grado. A pesar de que a partir de este momento su formación como atleta de béisbol ocurre en un centro especializado, Moinelo no representó nunca a la provincia de Pinar del Río en juegos escolares, aunque sí en los juveniles. Es a la edad de 17 años, en la Serie Nacional 53, cuando vistió por primera vez el traje en el equipo grande de la provincia.

Para conocer otros datos relacionados con la carrera deportiva de Liván me auxilié de su padre que permanecía callado escuchando a su esposa.

– ¿Jugó Moinelo alguna otra posición? ¿Cómo se descubren sus posibilidades como pitcher?

Luis: “El asunto es que la última, mucha gente no la sabe. Liván es ambidextro. El pitchea y batea a las dos manos. Yo le digo a la gente, háganle la prueba. Eso lo saben sus profesores que están ahí. Lo que ocurre es que era más efectivo a la zurda y cuando llegó allí lo dejaron como pitcher zurdo. Pero en el juvenil, en un juego en el estadio Capitán San Luis contra Artemisa, les lanzó a la zurda y cuando acabó el inning lo mandaron a cubrir primera y después por necesidad del equipo pasó al right field. Tiraba a la zurda y bateaba a la derecha. Tiene muy buen tacto como bateador.

“En otro juego contra el Habana -en el juvenil- estaba pitcheando a la zurda y fue a cambiar de brazo para lanzar con la derecha pero no se lo permitieron. Le dijeron “tienes que seguir a la zurda”.

Leonor es una mujer que a esta altura de la entrevista mostraba no solo ser muy comunicativa sino de un carácter fuerte. Sin embargo la empatía que establecimos me permitía hacerle una última pregunta.

– Hay una anécdota en el pueblo de Pinar del Río que cuando Moinelo se preparaba para ir a la Serie del Caribe, usted fue a La Habana y le hizo entrega a la dirección del equipo de su hijo con el encargo de que se lo trajeran de regreso. ¿Cuánto hay de verdad en esto?

Leonor: “Eso es verdad, pero no fue a La Habana, fue al Capitán San Luis. Como yo estaba ya nerviosa porque sus compañeros de equipo se habían quedado o se habían ido me dije “¡ay mi madre!, en cualquier momento voy a perder a mi niño también, pero no, voy a ir y los voy a alertar. Si cuando lo de Elián el padre luchó y luchó y lo fueron a buscar, pues yo para que no me pase lo mismo voy a luchar también. Y fui al estadio y hablé con el entrenador de pitcheo, Raciel Sánchez, que lo iba a llevar y le dije: “Mira tú vas a llevar a Moinelo para allá afuera, si tú te lo llevas, tú me lo traes. Te lo guindas al cinto y si el se queda, tú te quedas, no vengas pa´ca porque cuando llegues aquí, no sé qué te voy a hacer”.

Cuando ya se habían agotado las interrogantes llega Moinelo acompañado de su novia. Por eso las preguntas solo fueron dirigidas a aspectos relevantes de su desempeño profesional.

– ¿Tú tienes idea de por qué los japoneses tienen interés en tí?

Moinelo– “Bueno, ya me vieron pitchear allá; aparte de eso le lancé a los coreanos que es la liga más parecida a la de ellos. Les tiré dos innings y me dieron un hit, ponché a tres”.

– Cuando te llaman para relevar a Torres en el segundo inning, ¿tenías idea de que ibas a lanzar tantas pelotas?

M: “Honestamente no; no estaba preparado para eso porque como a mí siempre me traen para el final de juego me sorprendió. Claro, yo siempre me he dicho que a mi me ponen y es hasta donde llegue”.

– ¿Pero nunca habías hecho eso?

M: “Bueno solo tuve una experiencia anterior en un juego contra Artemisa que lo abrí pero no lancé tanto. Fueron como 95 lanzamientos nada más”.

– Y en el Premier 12, ¿Cuántos fueron?

M: “120, contra Canadá”

– ¿No te dolió el brazo al otro día?

M: “No, como a los dos días tuve molestias, como decimos nosotros, cotorras, pero eso es normal”.

– ¿Cómo te las arreglas con Victor Mesa, que dicen que es muy raro para dirigir?

M: “Raro si es, pero es muy buen entrenador y muy exigente, buen amigo y hombre. Tiene su carácter, pero como todo director te tiene que exigir pero es por el bien de uno”.

– ¿Cuál es la velocidad máxima que te han medido?

M: “92 millas por hora”.

– ¿En algún momento te han hecho propuesta de desertar e ir a pitchear a las Grandes Ligas?

M: “Si como no, varias veces, en Canadá”.

-¿Cómo es eso?
M: “Se me acercan y me dicen “tu vales tantos millones, vamos para mi academia que yo te voy a entrenar”. Otros te dicen que aquí yo no tengo futuro que vaya para allá. Pero yo quiero mucho a mi gente, quiero mucho a esto aquí”.

– ¿Metas de Moinelo como pitcher?

M: “Superar el impacto social de la actuación de Pedro Luis Lazo para Pinar del Río”.

– ¿Metas personales por cumplir?

M: “Luchar para ofrecerle una mejor casa a mis padres que tanto se han sacrificado por mi formación integral”.

Moinelo tiene 20 años, lleva solo tres representando a Pinar del Río y archiva en su currículo tres eventos internacionales: La Serie del Caribe en Puerto Rico, el Premier 12 en Asia y los Panamericanos de Toronto, todos en 2015.

 No hay duda que estamos ante la presencia de un pitcher casi virgen en su andar en el béisbol cubano. Moinelo es sencillo y modesto en su actuación y vestir. Tiene una fuerte influencia familiar, de origen campesino, humilde y sin mayores pretensiones que cumplir el encargo de su mamá. Según ella, tiene tres hijos varones y cuando llegue a vieja y esté en el hospital “mi hijo mayor me acompañará allí, el del medio se quedará en la casa para preparar y mandarme la comida y Liván será el encargado de llevármela y además guapear el dinero para mantenerme económicamente porque bastante me he sacrificado por ellos”. 

Liván en el portal de su casa junto a sus padres../Foto de Pepe Morejón Morejón