Tottenham sueña por primera vez

8 mayo, 2019

por: Andy Bermellón

Andrés Onana quiso robarle unos segundos al partido de vuelta del segundo duelo entre Ajax y Tottenham. El guardameta se quiso pasar de listo y el colegiado alemán Félix Brich le mostró la tarjeta amarilla y agregó otros segundos al choque en el tiempo de descuento.

Segundos que otorgaron otro aire al combativo Tottenham, que, en esa fracción se adueñó de una pelota dividida. Todo ocurrió en facciones de segundos, hubo varios rebotes sobre un balón bajado por la testa de Llorente y fue a dar a los pies de Delle Ali. Y este se sacó un pase milimétrico que Moura definió de zurda con el ángulo necesario para batir al demorado Onana.

Lucas, un brasileño que resurge desde el anonimato de los grandes equipos por donde ha transitado firmó el triplete más importante de su carrera deportiva. Ajax ganaba desde el primer tiempo. El fútbol holandés firmaba su renacimiento. Los jóvenes habían invocado a Johan a una noche especial para Ámsterdam. La afición empujaba y soñaba con volver. Lo visto hasta esa primera parte ponía casi de seguro al cuadro holandés en una final después de 24 años. Dos goles soportó Lloris en una primera parte totalmente naranja. Con ocasiones muy claras que dejaban desnuda a la maltrecha tropa de Pochettino. El primero fue obra de unas de las jóvenes promesas del futbol mundial: Matthijs de Ligt ganó en un cobro desde la esquina y dejó totalmente sin opciones a la saga inglesa. Aun así, el partido continuaba resolutivo para la escuadra londinense. Sin su estrella Harry Keane y con el regreso casi forzado de Soon eran las opciones con las que contaba para contrarrestar los embates del Ajax.

Los chicos de Ten Hag querían más, sabían que un gol no era suficiente y continuaron apretando en el centro del campo. Así hasta concretar un contragolpe que culminó el marroquí Ziyech con un disparo cruzado que burló la estirada del francés Lloris. El Ámsterdam Arena deliraba , parecía el tiro de gracia a sus rivales, en una primera parte que hubo de todo. Hasta un disparo al palo del coreano Son que Onana y la defensa holandesa mostraba nervios de acero. Hasta esos minutos finales del primer tiempo, Tottenham quiso, pero en la lógica mandaba Ajax. Con elegancia, entidad y efectividad daban un paso muy seguro para encarar en el Wanda Metropolitano, al equipo de Klopp.

En el vestuario Mauricio Pochettino tuvo que decir muchas cosas. Seguro que las misma que alguna vez grito en su etapa como marcador central. Lo que si es cierto que Tottenham había enfrentado todas las eliminatorias bajo dificultades, plagado de lesiones en sus principales figuras. Con excepción del Dortmund alemán donde arrollaron sin piedad. Lo que si vimos fue una nueva cara, aún más oxigenada que en el primer tiempo en Ámsterdam y en la eliminatoria contra el City de Guardiola.

El fútbol sigue siendo mágico. Tanto que regaló muchas oportunidades para dos escuadras que andaban más allá de sus límites. El espíritu de Johan se paseaba por cada uno de los espacios del estadio que lleva su nombre y no precisamente para ver ganar a sus preferencias futbolísticas sino para ver triunfar al equipo de su tierra.

Los primeros minutos del segundo tiempo fueron trepidantes con los Spurs poniéndole garra y sin dejar que el derrotismo llegara a sus filas. Tres goles eran posibles, aunque fuese una locura pensarlo en la mentalidad del cuadro inglés esa era la filosofía. Rose y Trippier ocuparon unos metros más arriba de su posición habitual dejando toda la responsabilidad a la pareja belga de centrales y a un Sissoko inmenso en defensa y en ataque. Pochettino lo tenía claro, sacrificando a uno de sus centrocampistas para meter a Llorente. Más opciones de juego con el delantero vasco que a pesar que de no ser un virtuoso con los pies era el eslabón necesario para tener muchas variantes de ataques. Moura, Son y Delle Alli serían los puntos de referencia del delantero español.

Su entrada en la ida dio dolores de cabeza, pero al parecer Llorente no está para un partido completo hace tiempo el ariete es suplente en sus últimos equipos. Pero ante la ausencia de Kane era más que evidente. La remontada nace desde un contragolpe que inicio Rose con un quite perfecto y sutil al capitan de Ligt y un balonazo profundo que Delle Alí pudo controlar y hacer un sprint perfecto para luego hacer un pase de lujo a un Moura que entró como una tromba por el medio de los dos defensores holandeses y definió sin piedad ante el meta camerunés.

Moura recogió enseguida el balón de las redes y salió mirando al cielo como señal de agradecimiento a la oportunidad de vivir una remontada. Les separaban poco más de media hora para el pitazo final y tenían una desventaja de dos goles.

Pero las emociones no se hicieron esperar y Moura una vez más se vistió de gala después de un centro de Trippier que remato Allí y que Onana defendiera como un león en plena selva africana y rebotara en la anatomía de Llorente y otro manotazo salvador que quedó fácil para controlar, pero la pierna anticipada de Shonne le sacó el balón de las manos al meta para que Lucas definiera con su pierna menos hábil al segundo palo.

Los nervios se apoderaban de Ajax que hasta ese minuto había jugado como si fueran los amos del fútbol total. Erik Ten Hag hizo sus modificaciones para controlar el empuje de los Spurs y oxigenó la defensa y el centro del campo a falta de media hora para el final. Los resultados fueron visibles. Ajax recuperaba su juego y volvía hacer asfixiante, aunque con un juego mucho menos controlado en cuanto a los tiempos que permitió a Tottenham ser aún más incisivo con un Trippier cada vez más arriba y lanzando centros envenenados buscando la cabeza de Llorente. Pero Ziyech la tuvo nuevamente muy parecida a la segunda anotación del partido. Esta vez decidió colocarla rasa, pero le dio mucho efecto y la pelota paso besando el palo izquierdo de la portería de Lloris. Tambien Tadic la tuvo para sentenciar, pero se estorbó con otro compañero y no logró una buena ejecución. Tagliafico tambien fue más recurrente en el área rival buscando alguna pierna que sentenciara a un rival resurgido pero que jugaba con más corazón que futbol. Lloris tuvo que sacar dos manotazos salvadores en una misma jugada, Primero en un centro envenenado del lateral argentino y luego un disparo de Light que fue rechazado justamente al centro del área chica y paso entre todos los jugadores, pero nadie pudo empujarla al fondo de las redes.

Un gol separaba a uno de los dos equipos de la final de Madrid. Brich sumaba cada minuto que se perdía. Pochettino echó mano al argentino Lamela en busca de pólvora y velocidad en ataque. Las faltas tácticas comenzaron a ser frecuentes. La defensa holandesa se removía de cada ataque de los Spurs. El mediocampo se volvió incontrolable para los dos equipos.

Los últimos compases del juego fueron trepidantes. Toda una locura en las que los dos equipos tuvieron sus oportunidades. Ziyech la tuvo nuevamente en el 78 y estrelló su disparo en la cabaña del meta francés. En el 86 la tuvo Vertonghen en par de ocasiones. La primera sacada por Onana y la segunda por el recién ingresado Veltman en la misma línea de gol y tras el rechazo Son no pudo empujarla.

Una verdadera batalla campal donde Ajax iba sacando la mejor parte y resistía. Con el empate estaban firmando su pase a la impensable final. El matagigantes de esta edición de la Champioms estuvo a un paso, a solo segundos. El alemán Brich agregó cinco minutos que fueron toda una locura. Con un Tottenham volcado totalmente en ataque que le permitió nuevamente al marroquí Ziyech tener una ocasión de gol, pero Lloris atajó y le siguió dando oxígeno al casi moribundo conjunto inglés. Ya no quedaba mucho y corría el 4 minuto del descuento. Las gradas estaban casi llenas de júbilo, pero expectante a lo que tenía reservado para el final. Onana pidió a su defensa jugar más arriba. Tomo mucho tiempo y Brich decidio mostrarle la cartulina amarilla y agregar algunos segundos más, los suficientes para ver un desenlace glorioso para uno y nefasto para otro. El meta decidio ponerla más allá del círculo central luego de varios rebotes los Spurs controlaron el balón y lo lanzaron hacia adelante buscando la testa de Llorente que se batió con un de Ligt que fue con todo. El balón fue directamente a los linderos del área y a los pies de Alli quien con su segunda asistencia a Lucas sellaron la eliminatoria y el pase a la final en el último segundo del partido.

La celebración fue enorme hasta Kane salió a celebrar, todo Ámsterdam enmudeció y sus jugadores quedaron tendidos con lágrimas en los ojos, sabían que se le había acabado la ilusión. La tuvieron a solo segundos, esos que Onana jamás olvidara y mucho menos los aficionados que querían volver a una noche mágica después de 24 años. Hasta Erik Teg Hag enmudeció, quedó con mirada firme en el espacio. Aun asi Brich decidio agregar hasta el minuto 7 de descuento por la celebración y los chicos esos que ilusionaron a media Europa salieron dispuesto a intentarlo, hacer posible el sueño. No pudo ser.

Habrá final inglesa. Un duelo de Premier, donde Liverpool sale como favorito, al igual que el año pasado. Klopp tiene asignatura pendiente en finales. Nunca ha ganado ese partido final. Esta será su tercera oportunidad en los últimos ocho años de Champioms.

En el Wanda Metropolitano, Llorente será el único español que pueda pisar una final después de cinco años de dominio ibérico. Pochettino ahora será más temido si recupera a sus principales piezas. Esas que lo han llevado hasta esta final, en una metamorfosis constante en la que Lucas fue el salvador en Ámsterdam, como lo fue Son en Londres ante los chicos de Pep. Final inglesa será el menú de la Liga de campeones en este 2019.