Para hablar de la Antorcha Panamericana primeramente hay que hacer un repaso sobre la trascendencia de su precursora: la Antorcha Olímpica, también conocida como Llama Olímpica.

La tradición de este fuego nació en la antigua Grecia, sede de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, en tiempos donde llamas, reconocidas como “Llama Eterna “eran colocadas en los principales templos (Zeus y Hera), en los santuarios (Hestia) y en Olimpia, el escenario competitivo; lugares estos en los que el fuego permanecía encendido hasta la culminación de los Juegos Olímpicos.

El fuego olímpico tiene su inspiración en la necesidad de que este fuera puro, para lo que los griegos utilizaban un ancestro del espejo parabólico, concentraba los rayos solares provocando altas temperaturas que eran capaces de encender la antorcha.

El recorrido de la llama olímpica, entre los antiguos griegos, convocaba a su paso a la tregua olímpica, período durante el cual las guerras se detenían temporalmente.

Esta tradición, en su conjunto, no fue instaurada al restaurarse en 1896 la celebración de los Juegos Olímpicos de la Era Moderna. Regresó en la cita de Ámsterdam, en 1928 mientras que en Berlín 1936, se realiza por primera vez el encendido de esta en Olimpia, Grecia, naciendo así, el recorrido de la Llama Olímpica.

Los diversos juegos deportivos regionales han seguido esta tradición, aunque cada uno ha adaptado la ceremonia de acuerdo a sus posibilidades y expectativas.

El caso que nos ocupa, el del fuego Panamericano, también ha forjado una historia propia. Por ejemplo, para la cita de Buenos Aires, Argentina en 1951, fue traído desde Olimpia, Grecia, en un avión de Aerolíneas Argentinas arribando a la capital gaucha apenas unas horas antes de la ceremonia inaugural. El atleta griego Aristides Roubanis fue el encargado de encender el primer pebetero panamericano. 

La ruta prevista para la antorcha de cara a los Juegos Panamericanos de Lima 2019/Perú

Entre las citas de Ciudad de México 1955 e Indianapolis 1987, con la  excepción de Sao Paulo 1963, la ceremonia de encendido de la Antorcha Panamericana se realizó en el Cerro de la Estrella, en México, un sitio ubicado en el oriente del Distrito Federal, nombrado en la época prehispánica Huizachtépell donde se realizaba la ceremonia del Fuego Nuevo, un rito tradicional en la antigua cultura azteca.

A partir de la cita celebrada en La Habana 1991 el ceremonial de  encendido de la Antorcha Panamericana se realiza en la Pirámide del Sol situada en Teotihuacán, región perteneciente al Estado de México, considerada una de las mayores ciudades prehispánica de Mesoamérica, cuna de grandes monumentos arqueológicos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

El recorrido de la Antorcha Panamericana es definido por el Comité Organizador de cada cita continental, teniendo en cuenta para ello las tradiciones históricas, culturales y deportivas de cada región por donde pase. Los portadores del Fuego Panamericano, han sido desde ciudadanos comunes, pasando por deportistas destacados,  personalidades o celebridades del ámbito social, artístico y cultural, hasta personas con alguna discapacidad.

 

En Río de Janeiro 2007 la antorcha se prendió en Teotihuacán, el 4 de junio, siendo trasladado en un avión hasta el aeropuerto de Porto Seguro para iniciar su recorrido por 42 ciudades brasileñas, donde cada una de estas urbes representó a los países  participantes en el evento. Finalmente, el 13 de julio, el corredor Joaquin Carvalho Cruz encendió el pebetero en el Estadio Maracaná. 

Para los juegos de Guadalajara 2011, Teotihuacán volvió a ser el punto de inicio. El fuego tomó forma el 26 de agosto y arribó el 14 de octubre al Estadio Omnilife, donde la clavadista Paola Espinosa encendió el pebetero.

 En la cita de Toronto 2015, el encargado de encender el pebetero fue el baloncestista Steve Nash, en el Estadio Rogers Center (Domo Panamericano).

 Otros atletas que han encendido el pebetero panamericano durante las ceremonias inaugurales han sido, el ya mencionado griego Roubanis, en el Estadio de Racing Club, en Buenos Aires; el atleta brasileño José Telles da Conceicao, en el Estadio  Pacaembú, en Sao Paulo; el atleta mexicano Rodolfo Gómez, en el Estadio Universitario, en Ciudad de México; la boricua Cynthia Guadalupe, en el Estadio Hiram Bithorn, en San Juan; el boxeador venezolano Francisco “Morocho” Rodríguez, en el Estadio de la Universidad Central de Venezuela; la atleta estadounidense Wilma Rudolph, en el Circuito de Indianapolis y el beisbolista dominicano  Luis Pujols, en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, en Santo Domingo en 2003.

Con relación a la venidera cita a celebrarse en Lima, entre el 26 de julio y el 11 de agosto próximo, se conoce que el Fuego Panamericano será encendido en Teotihuacán en los primeros días del mes de julio, siendo transportado hasta Perú por la Aerolíneas LATAM. El recorrido debe iniciarse en el Santuario de Machu Pichu (Departamento del Cusco), y constará de 23 jornadas con la participación de unos 1500 antorcheros o relevistas, los cuales se irán dando a conocer por el Comité 
Organizador.

Recientemente fue informado que el piloto de rally Nicolás Fusch será unos de los portadores de la Antorcha Panamericana, y se espera la incorporación de otros nombres de relevantes deportistas locales.