Marcel Hernández ha sido unos de los exponentes más significativos del fútbol cubano en la última década. A su paso por el clásico cubano mostró que era uno de los goleadores más estables dentro de las selecciones nacionales, al sumar 8 dianas en 24 partidos internacionales. Con destaque superlativo para su actuación en la Copa del Caribe del 2012, donde el ariete fue determinante con cinco dianas, cuatro de ellas al equipo de Surinam en la fase clasificatoria y otra decisiva en el tiempo extra de la final ante Trinidad y Tobago. 

 El capitalino ha consumido la temporada de 2019 en el fútbol de Costa Rica, devenido en el referente ofensivo del Club Cartaginés. Allí ha marcado a todos los equipos de la primera división, con 21 goles en 36 juegos oficiales. En su debut, en el Apertura 2018, anidó 15 goles y solo fue superado por el experimentado delantero local Álvaro Saborío.En el torneo Clausura que se disputa en estos momentos suma seis anotaciones y se ha convertido en el extranjero más destacado de la actual contienda.

El cubano, con quien contactamos a través de su agente Ernaldo Brenes García, no desaprovechó la oportunidad para ratificar su deseo de regresar con la Selección Nacional de Cuba; de lucir y defender “la camiseta de las cuatro letras”. 

¿Cómo llegas al fútbol?

Llegué al fútbol gracias a mi abuelo. Siempre iba con él a los partidos, le llevaba la bolsa de los tacos y estaba pendiente de todo. En realidad, gracias al él, tuve ese primer acercamiento al fútbol.  

Habiendo nacido en una nación donde hay pasiones más fuertes qué el fútbol, ¿cómo es que te decantas finalmente por este deporte? 

En aquel entonces, además de ver siempre a mi abuelo jugarlo, fue una forma que encontré para salir temprano de la escuela. A mis amigos les hacía falta un portero para el equipo de la escuela y entonces con tal de salir temprano empecé a jugar.

¿Cuánto ha aportado a tu formación la experiencia adquirida fuera de nuestra isla?

Es una gran experiencia, que va desde poder jugar todo el año hasta ver otro tipo de fútbol. Las mayores lecciones llegan de interactuar con otras culturas futbolísticas que son obviamente, más fuertes que la nuestra, y ello te hace ver las cosas de una forma diferentes.

Realmente se aprende muchísimo, el ritmo competitivo constante te exige prepararte cada día al 100 % y esto, te hace mejorar mucho en todos los renglones.

Recordamos que estuvo lesionado por mucho tiempo, y luego reaparece en el fútbol de Trinidad y Tobado, ¿cómo fue el proceso de salir? ¿qué pasó exactamente?

Tuve una lesión que me separó de las canchas por un año, pero siempre pensé y estuve seguro de que estaría nuevamente en pie y que podría continuar soñando con mis metas. Y así fue…y luego salí del país legalmente en busca de otras experiencias.

A mí siempre me vieron con otros ojos, como que pensaban que me quedaría en algún país, pero yo siempre he pensado en mi familia, mi mamá, mi padre y mis hermanos, primero; y en que siempre había sido mi sueño jugar en la Selección Nacional de mi país. Eso es intocable para mí.

Foto tomada de Jit

Cuba ha protagonizado actuaciones sobresalientes en categoría inferiores, pero le ha faltado concretar un resultado en la categoría absoluta. A tu consideración ¿cuáles ha sido las causas de este fenómeno? 

 Para nadie es un secreto que hemos sufrido muchísimo a nivel de selección. Sucedía mucho que planteábamos los partidos con un esquema y por una razón u otra no contábamos al final con todo el plantel. Entonces siempre quedábamos a deber. Considero que tenemos mucho talento en Cuba y se demuestra en los torneos del área donde siempre pelábamos por los primeros lugares en el Caribe.

 El Club Habana fue tu casa por muchos años en el torneo nacional, ¿recuerdos?

 La Habana fue mi primer equipo la primera división de Cuba y el único. Siempre estaré muy agradecido porque a pesar de ser tan joven me dieron la oportunidad de debutar en ese gran equipo, que, en aquel entonces, contaba con grandísimos jugadores, con los cuales compartí en las convocatorias de la selección mayor. Un equipo que me hizo crecer mucho y donde aprendí muchas cosas de la mano de excelentes técnicos y jugadores.

¿Cuáles han sido los entrenadores con los que te has sentido más cómodo?

 Para mí muchísimos marcaron diferencias. Recuerdo que me inicié con el Chino Fariñas, que fue para mí más que un entrenador; fue como un padre. Le agradezco muchísimo pues llevo mucho de él en el futbolista que soy hoy. También estuve bajo la dirección de uno de los mejores entrenadores de nuestro país como es Lauriano Arrojo.

 En mi etapa en Cuba me marcó el trabajo que hice con Raúl González Triana. Triana fue osado y confió en mí al colocarme de 10 en un torneo durísimo. Desde ese momento sentí que mi carrera dio un gran giro en todos los sentidos y agradezco mucho esa confianza. Más adelante estuve bajo la égida del Zurdo, como lo llamábamos de cariño, quien me exigía como a nadie, pero siempre fue por mi bien y así muchos más, porque de cada experiencia tomé consejos para el desarrollo de mi carrera profesional.

 Tus referentes futbolísticos

Tengo en Jaime Colomé, un ídolo; un guía. Es un jugador de mucho conocimiento y del que pude aprender cuando compartimos equipo en La Habana y en la selección nacional. Internacionalmente me fijo muchísimo en Messi, Cristiano Ronaldo y Ronaldinho Gaucho, de ellos, siempre intento incorporar lo mejor.

Tu paso por la selección absoluta de Cuba te convirtió en unos de los goleadores importantes de esta época. ¿Cómo recuerdas aquella final de la Copa del Caribe en 2012?

 Guardo recuerdos hermosos porque parecía que no íbamos a poder ya que comenzamos ese torneo del Caribe con una derrota. Poco a poco fuimos ganando y tuvimos la suerte de ganarle a los tres mejores planteles del área: Jamaica, Haití y posteriormente a Trinidad y Tobago en la final. Fueron experiencias únicas porque ganar un título con la selección absoluta es algo que no tiene precio para mí.

 ¿Qué hay por delante?

 Tengo muchos sueños. Ojalá algún día pueda jugar la Champions, uno de los torneos más importantes del mundo. Uno nunca puede renunciar a sus sueños. Me queda siempre el reto de seguir creciendo como profesional y como futbolista, en donde me encuentre.

 ¿Regresarías?

 Si, esa posibilidad siempre la tengo en mente. Al salir de Cuba dije que estaría aquí para el día que me necesitaran y mantengo esa posición porque en Cuba me formé y siento que lo di todo. Quizás me faltó dar más, pero sé que el tiempo nos dará la oportunidad de regalarle excelentes resultados a nuestra afición.