Así se nos va la vida

22 abril, 2019

por: Lilian Cid

Arrancó la Serie Nacional sub 23 de béisbol y los líderes del torneo pasado no han podido ganar. La Isla ha cedido ante los capitalinos en dos oportunidades y Las Tunas no logra enseñar el filo de sus hachas, doblegado en sus predios por los noveles tigres avileños.

Tras dos jornadas, las noticias van y vienen  (aunque el flujo podría ser mayor) mostrando como ya se han ido algunas pelotas de los parques,  que hay un José Fonte en Sancti Spíritus; que nada tiene que ver con el defensor de Portugal que fue la revelación de la saga lusa en la Euro donde salieron coronados, pero que ha sido elemental por la oportunidad de su madero o que los pitchers, como para no variar, han mostrado que la estabilidad sobre la zona de strikes sigue siendo una asignatura pendiente en nuestro béisbol. Pero lo más llamativo de este inicio son las descordinaciones que se han suscitado para ganar protagonismo en diversas partes del territorio.

Desde Santiago de Cuba, Brita García Alberteris informaba que en la tierra caliente no se jugaría debido a la carencia de hospedaje. Asunto que confirmaba JIT, en una línea del comentario sobre los primeros reultados publicado por Duanys Hernández Torres donde se leía «La subserie entre Santiago de Cuba y Holguín no se jugará por problemas de alojamiento en la provincia indómita».

Por otro lado, desde Las Tunas, Gretel Yanet Tamayo mostraba cómo los jóvenes Leñadores -subcampeones de este formato- debían trasladarse a pie hasta el estadio al no haberse asegurado transporte con este fin. 

Y para completar, Ernesto Vera llamaba la atención sobre la página oficial de la competición, que no estaba a punto.

Lo cierto es que son asuntos que se pueden resolver y que no hubieran trascendido si se hubiera hecho, a todos los niveles, una planificación minuciosa de cada detalle del campeonato. Pero estas pequeñas cosas son aquellas que al juntarse crean grandes problemas. Del mal el menos, aun resta mucho camino por andar y la oportunidad de resarcir estos daños es enorme. Sin embargo, que sirvan para aprender y comprender que a torneos como este hay que ponerle alma, corazón y vida, porque es lo más cercano al futuro de nuestro béisbol y porque estos muchachos son la cantera inmediata de talentos para nuestra pelota.

Este certamen es mucho más importante que la Serie Nacional, aunque el espectáculo siempre favorezca a esta última. Nuestro campeonato de élite no puede evitar parecerse al resto de los torneos del Caribe, donde se juega bien, pero con peloteros que ya han visto pasar sus mejores años, como protagonistas.

En esta pelota, en la de los más jóvenes y en la de los más pequeños de la que casi no se habla, se nos va la vida por ello no hay cabida para este tipo de cuestiones. Es el campeonato de los jóvenes; del futuro inmediato y tangible de nuestro deporte nacional. Es la pelota -señores- ; es nuestro deporte nacional.