Orlando Ortega no esperaba acabar cuarto en la final de los 60 metros vallas. Salió bien de tacos, pero no corrió como la mayor parte de las carreras que había ganado esta temporada invernal. El atleta, serio, se mostró enigmático tras la final sobre su futuro. «No sé si seguir en el atletismo», aseguró. «Estoy frustrado, la felicidad que tenía hasta hace unas horas no sigue. Cuando crees que todo está bien llega esto y te das cuenta que no es así. Tengo deseo de dejarlo, solos no se puede, llevamos un mes solos».

El velocista, que este año se mudó a Valencia para entrenar, se había mostrado feliz con el cambio, equilibrado. «He rejuvenecido», reconocía antes de venir a Madrid. Pero algunos problemas personales, relacionados con el atletismo pero en los que no quiso profundizar más, le han descentrado antes de la final. «Son cosas que pasan. Las piernas no iban, no me encontraba bien en el calentamiento. Esta carrera ha sido un golpe duro. Lo único que quiero es desaparecer de este planeta».

Preguntado por si sus problemas eran con la Federación o el equipo, Ortega aseguró que no. «No, no, al revés. Tengo que dar gracias a la federación, que siempre me ha apoyado. Son problemas personales difíciles de entender. Había logrado centrarme en correr, pero hoy me ha afectado».

En ese sentido, sobre los reveses de la vida, Ortega explicó que «he tratado de superarme, como me educaron mis padres. He pasado por muchas cosas complicadas, desde estar solo cuando vine de Cuba a España. Cosas que me podían haber afectado, pero nada como esto. Ahora toca intentar arreglar las cosas, sentarme en mi casa y pensar en qué voy a hacer con mi vida, pero igual no está en el atletismo».

Tomado de Marca

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