Fotos: Julio Batista y Otmaro Rodríguez

En Paseo Martí y Brasil, frente al Capitolio de La Habana se construirá un hotel de lujo. A saber, será un inmueble de cinco estrellas cuyo proyecto ejecuta el Ministerio del Turismo (MINTUR) en colaboración con el Grupo Empresarial GAESA que se nombrará El pasaje.

Y con el regreso de El pasaje (entre 1871 y 1981 existió en este sitio el hotel homónimo) se nos va la Sala Polivalente Kid Chocolate. A estas horas queda bien poco en pie de esta instalación, sacrificada para dar paso a la construcción de un hotel de lujo.

La privilegiada ubicación del coliseo deportivo lo ha hecho extremadamente vulnerable, y ha prevalecido el afán de convertir a La Habana en un centro de atracciones turísticas, al costo que sea necesario.

La Kid Chocolate se va, y con ella parten varias décadas de historia del deporte con alcance local, nacional e internacional. A un lado quedará su multifuncionalidad, al acoger poco más del 70% de los eventos deportivos disputados en La Habana. Hace unos días, como aquel que dice, el Campeonato Nacional de Futbol Sala pasó por allí, y arrastró la pasión de los no pocos que, en este país, le siguen la pista al más universal de los deportes.

La Kid Chocolate fue construida con motivo de los XI Juegos Panamericanos de la Habana en 1991, para albergar el torneo boxístico del evento multideportivo.Y cuentan las reseñas de la obra que se trata de una instalación única en Cuba, y bastante exclusiva en el mundo al contar con un tabloncillo volado, es decir, que se coloca en un segundo nivel sobre el suelo, le otorgaba un sello distintivo universal. Pero así y todo voló, y se ha ido en silencio pues los mayores ruidos al respecto han estado dirigidos a reclamar la subsistencia del Cine Payret que se ha salvado gracias al poder de la Oficina del Historiador de La Ciudad.

De la Kid, en tanto, pocos han hablado y la respuesta institucional ha sido nula. Se sabe que se va porque ya se ha desmantelado al igual que las ilusiones de los tantos que jugaron o disfrutaron de alguno de los diversos espectáculos deportivos que acogió en sus veintitantos años de historia.

En sus ruinas quedará el recuerdo de aquella actuación casi perfecta de los boxeadores cubanos en el ´91 que ganaron 11 de los 12 títulos en disputa, el recuerdo de sui generis la incursión balompédica del presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales, cuando en 2009 jugó en esta sala como parte de un equipo formado por estudiantes bolivianos de la ELAM y también mi gol. Aquel de media volea que le anoté a la Univerdidad de La Habana en un choque de exhibición organizado en el intermedio de las semifinales del torneo provincial de futsal de 2008, y que una grada llena de seguidores del Cerro y Playa gritaron con vehemencia.

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