Por: Lilian Cid Escalona

Cuba llegó a Londres con 27 atletas y la misión de brindar una actuación decorosa. De allí salimos con una única medalla, el bronce de Yarisley Silva en el salto con pértiga, válido para ocupar el puesto 38 en la tabla de medallas.

En materia de puntos, se acumularon 35 (un tercer lugar, tres cuartos, dos quinto, un sexto, un séptimo y un octavo) para merecer el puesto 14 en esta clasificación que la IAAF insiste en resaltar porque muestra la calidad real del atletismo en cada nación.
De todas maneras, nos quedamos otra vez, con las ganas de escuchar el Himno de Bayamo. Alejados, como era previsible, de Beijing 2015 (2-1-0) y también de Moscú 2013 (0-1-2). Es esta la cosecha más discreta de TODA la historia. Solo en Helsinki 1983 Cuba terminó con una sola presea y fue de plata, por intermedio de Luis Mariano Delís en el lanzamiento del disco. Sin embargo, la participación ha de juzgarse más allá de las medallas y en ese sentido no puede tildarse de desastrosa porque superó las dos ediciones precedentes donde se habían conseguido 30 (cinco finalistas en 2015) y 32 puntos (siete finalistas en 2013). Tampoco es buena, aclaro.

Esta vez, como otras tantas veces, varios atletas volvieron a presentarse por debajo de sus posibilidades reales. Esas cosas pasan, pero es un tema que tenemos que resolver, cuanto antes, mejor.

Alexis Copello, compitiendo por Azerbaijan logró su mejor marca de la temporada en la final mundial del triple salto. Aquí, Copello era uno de los tantos atletas de triple salto que encantaban al mundo a inicios de temporada y después no volvían a ser noticia por sus resultados.

Entre los aspectos positivos que pudiéramos considerar destaca la juventud. Cuba apostó por los jóvenes, invitándonos a mirar al futuro. El promedio de edad de la delegación cubana no supera los 24 años. Jóvenes que se proyectaron con muchas ganas y que vivieron una experiencia al más alto nivel que ha de servirles para sacar todas las lecciones posibles de cara a los compromisos que, con mayor protagonismo, han de asumir en lo adelante.

Otra vez las mejores incursiones de los cubanos se produjeron, mayoritariamente, en eventos de campo. Algo similar ocurrió hace un mes en el Campeonato Mundial para menores de 18 años. Así, la situación de las pruebas de la pista es lo que más preocupa, pues la mejoría no se vislumbra.

Mención aparte en todo este enredo de luces y sombras que vive el atletismo cubano merece la nueva dirección de este deporte. Que está trabajando fuerte, con nuevas motivaciones y sobre la base de concepciones diferentes. Lo han dicho ellos, Agustín Abril, Yipsi Moreno y Roberto Apaceiro, una y otra vez, pero lo verdaderamente importante es que, a ratos, el resultado de su trabajo se hace evidente. Le queda mucho por hacer, pero su esfuerzo nos convoca a no perder la fe. Han de venir tiempos mejores.

¿LA MEJOR ACTUACIÓN?

Sin dudas, la de la heptatlonista Yorgelis Rodríguez. Dueña de 6594 puntos que la situaron en el cuarto lugar. Autora de un nuevo récord nacional. Convirtiéndose en la única atleta de la delegación cubana que logró superarse a sí misma.

CUBA EN LONDRES
Medallista
Bronce- Yarisley Silva (Salto con pértiga)
Finalistas
4to. Yorgelis Rodríguez (heptatlón)
4to. Cristian Nápoles (triple salto)
4to. Yaimé Pérez (lanzamiento del disco)
5to. Denia Caballero (lanzamiento del disco)
5to. Maykel Massó (salto de longitud)
6to. Relevo 4x400m (masculino)
7mo. Andy Díaz (triple salto)
8vo. Yaniuvis López (impulsión de la bala)

DEL MUNDIAL

Estados Unidos dominó el medallero con 10 títulos y 30 preseas en total. Le siguieron Kenia (5-2-4) y Sudáfrica (3-1-2). En la tabla de puntos, la nación norteña también ejerció su hegemonía con acumulado de 272 unidades, escoltado por kenianos (124) y británicos (105).

Fue un mundial de mucha rivalidad, pero de marcas poco rimbombantes. En los libros solo habrá que cambiar un récord de estas competiciones, el de los 50 kilómetros marcha que optimizó Yohann Diniz. El francés ganó el título con tiempo de 3:33.12 horas, dejando atrás las 3:36:03 horas que desde 2003 poseía el polaco Robert Korzeniowski.

A Londres arribaron Sandra Pérkovic, Anita Wlodarzyck o Christian Taylor con marcas que hacían presagiar la caída de algunos registros de estas lides, pero en la práctica todo fue diferente. Ellos ganaron, pero no pudieron concretar ese registro supersónico. Una tendencia que, perfectamente, podría estar asociada a la estricta vigilancia que se tiene a día de hoy con el tema dopaje, o… no.

Este mundial será recordado sobremanera por haber acogido el adiós, amargo, de Usain Bolt. El mejor velocista de todos los tiempos que se marchó sin títulos y lesionado de la ciudad del Big Beng. También quedarán en la memoria las imágenes de un Mo Farah destronado. Aunque ganó con la espectacularidad de siempre los 10 000 metros, la legión etíope, con Muktar Edris al mando, le impidió hacer el doblete al dejarlo para la plata en la prueba de 5000m planos.

También se recordará el torneo londinense por atestiguar la reinserción de los rusos en la alta competición. Porque lo hicieron como atletas neutrales y se vieron privados del honor de subirse al podio arropados por sus atributos patrios. La delegación de 19 representantes que compitió bajo las siglas ANA (Atleta Neutral Autorizado) ganó seis preseas: 1 de oro y 5 de plata.

La estadística global de estos certámenes ha de ponderar a la estadounidense Allyson Felix , convertida en la atleta más laureada en la historia de los campeonatos del mundo. Se marcha de Londres con 3 preseas: 2 de oro y 1 de bronce y llega a 16 en total. Allyson tiene en su mochila 11 de oro, 3 de plata y 2 de bronce y es la máxima ganadora, aventajando a Usain Bolt (11O, 2P y 1B) y a Marlene Ottey (3O, 4P y 7B) que tienen 14 preseas. Felix ha competido desde la edición de Paris 2003 y se ha subido al podio de los 200, 400, 4×100 y 4×400 metros.

La española Ruth Beitia fue premiada con el galardón Internacional al Fair Play. La IAAF cuenta, en su página oficial, que el reconocimiento le llegó por su gesto para con su coespecializada Alessia Trost. La española consoló a la italiana, luego de que esta se quedase fuera de la final en medio de un contexto personal complicado toda vez que su madre y entrenadora había fallecido en julio pasado.

Londres acogió la 16ta edición de estos torneos. Una que transcurrió con mucha tecnología puesta para su realización. Estudios biomecánicos en tiempo real y una cobertura total a través de medios sociales garantizó que cada hecho trascendiera hasta los lugares más recónditos del planeta. También se quebraron los récords de audiencia televisiva y de asistencia al estadio. Fue un mundial exitoso, en territorio de Sebastian Coe, el actual presidente de la IAAF que, dicho sea de paso, ya ha catalogado esta cita atlética del orbe como la más competitiva de la historia.

En cualquier caso, Londres ya es pasado. Ahora el mundo mira al futuro. Las siguientes páginas se escribirán, por primera vez, desde el continente africano, cuando Doha, Catar acoja la próxima cita en 2019.

(Especial para Cubahora)

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