lescay-ultimo-cambioPor:Lilian Cid Escalona/Cubahora

Cuba salió de Río con una única presea, de bronce, y solo 6 representantes ubicados entre los ocho primeros (el relevo cuenta como una ubicación) de sus respectivas especialidades. Un resultado que la sitúa por debajo de lo hecho en los Juegos de Londres 2012.

Si de resaltar actuaciones se trata, cabe reconocer el esfuerzo de los especialistas en pruebas combinadas Leonel Suárez (6to) y Yorgelis Rodríguez (7mo), esta última convertida en recordista nacional al acumular 6481 puntos que dejan atrás el registro de 6352 puntos de Magalys García, que databa del 23 de junio de 1996.

En tanto, dejan poco que refutar performances como el de Lázaro Martínez (8vo en el triple salto), quien tenía otro pico de rendimiento planificado de cara al Campeonato Mundial Juvenil, lo que también atañe a Maykel Massó y a Roxana Gómez, integrante del relevo 4×400.

De satisfactorio clasifica lo de Yoandy Lescay en los 400m, siendo el otro cubano (2 entre 31 enlistados para eventos individuales) que logró optimizar su marca personal. Quedó fuera de la final, pero lo hizo corriendo lo mejor de su vida, y esto, en cualquier caso, es aplaudible. El tunero también tuvo un rol protagónico en el relevo largo cubano, que finalizó sexto con 2:59.53 minutos, tiempo muy cercano a lo más destacado hecho por las postas largas cubanas. A las féminas, nada que cuestionarles, a fin de cuentas se subieron al tren a la hora de “recoger los bates”.

La medalla, la única, llegó por intermedio de Denia Caballero en el lanzamiento del disco. ¿Qué podía ser de otro color?, tal vez, pero es una presea olímpica, y ganarla es una gran victoria. En otra cuerda se movió su compañera Yaimé Pérez, que llegaba con muchas opciones para trascender y sucumbió al no concretar resultados válidos en la instancia decisiva de esta prueba.

yarisley-silva-saltoEn lo que a Yarisley Silva se refiere, una de nuestras atletas de mayores posibilidades y que solo pudo ser séptima. Las medallas a este nivel se construyen en el entrenamiento y se sustentan con la regularidad de los resultados. Y estos no habían sido signos característicos en la travesía competitiva de la cubana durante 2016. Es cierto que podía sacarse un salto y estar en el podio, pero los 4.80m (altura que cerró el medallero), no había sido un resultado estable en sus incursiones. Solo una vez lo superó Yarisley, que compitió 8 veces antes de los juegos con un desempeño promedio sobre los 4.67m.

Así, buena parte de los pronósticos pre competencia quedaron sin validez. Lesiones aparte, tocará a los entendidos y responsables del desarrollo de este deporte analizar cada caso y hacer un balance sobre las causas de tan discreta actuación.

Es un hecho, el talento existe pero el atletismo necesita reinventarse en pos de garantizar que cada año, los atletas sean capaces de llegar al evento más importante en condiciones dar la mejor demostración. Una asignatura pendiente para la mayoría de nuestros representantes a lo largo de los últimos grandes eventos. Lo llamativo en la actuación general de los nuestros no es precisamente la eliminación en instancias preliminares, la reflexión vuelve sobre las marcas; alejadas, en buena medida, de lo que traían acreditado en la presente temporada.

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