Yarisley+Silva+15th+IAAF+World+Athletics+Championships+sAajqLBoELclYarisley Silva se ha especializado en resolver concursos difíciles. En sacar medallas del congelador. Se las ingenia, burla la presión y con argumentos propios logra catapultarse, y rozar el cielo.
Hoy en Beijing, con un destello de su  extraordinaria clase, resolvió otro puzzle complicado.

 Todo comenzó tranquilo. También para ella, que transitó sin problemas sobre los 4,50 y los 4,60, pero tuvo que emplearse a fondo para validar unos 4.70 que la mantuvieron en concurso y luego, otros dos intentos para superar los 4,80,  que le aseguraron un cupo entre las medallistas.
Así las cosas, llegó el 4,85 al primer intento para tomar la punta por primera vez y cuando todo parecía que tomaba su ritmo, apareció Fabiana Murer, en otra gran noche, con un salto limpio que la puso al frente de la prueba. La griega Nikoléta Kyriakopoú que iba primera tras los 4,80, falló, cayó al tercer puesto y se vio obligada a renunciar para jugarse sus últimas dos cartas en unos desconocidos -para ella- 4,90m.
La tensión estaba en el ambiente.  Tras los dos primeros intentos fallidos sobre una altura de respeto como los 4,90m, la clasificación seguía idéntica: Murer, Silva y Kiriakopoulou, esta última fuera, con el bronce entre manos para coronar una temporada de mucha estabilidad y progresión para la griega .
Entonces, en un Nido de Pájaros que parece estar diseñado para los grandes momentos, Yarisley  fijó el agarre, tomó carrera y voló. El Nido de Pájaros estalló cuando el  cuerpo, esforzado, de nuestra morena cruzó sobre los 4,90 para cuasi asegurar el primer título mundial al aire libre de su carrera.
A la brasileña , a Murer, le quedaba una bala. Y la invirtió sin éxito. Aunque hay que  reconocer la recuperación que ha patentado esta atleta de 34 años que tiene por delante unos Juegos Olímpicos en los que será local. Fabiana ha vuelto a sus mejores años y emula esos registros que le otorgaron los títulos mundiales en Doha’10 y Daegú’11. Hoy recuperó un lugar en el podio de los eventos grandes tras haberse quedado fuera en los Juegos Olímpicos y en el Mundial de Moscú pero sigue sin poder con Yarisley.
La temporada esta vez fue clara y en Beijing ganó la que tenía que ganar. Se impuso nuestra Yarisley Silva. Saltando alto, muy alto. Conste que estos 4,90 metros es lo más alto que se ha saltado en un evento de este tipo desde la victoria de Isinbayeva con 5,01 en el ya lejano mundial de Helsinki ‘05. Y de paso, se despojó de aquellos no tan halagueños -aunque aleccionadores- recuerdos que guardaba este estadio cuando en los Juegos Olímpicos de 2008 solo pudo saltar 4.15m.
En el título no quedaron las aspiraciones. Silva soltó las riendas de sus sueños, y aferrada a la quimera que acababa de conseguir,  intentó los 5.01. No fue esta vez, pero ha de ser, y probablemente pueda ser pronto ya que de la actual hornada de pertiguistas es quien se muestra más cerca de lograrlo.

Vino entonces la vuelta olímpica entre inagotables flashes y el abrazo entre las contendientes y las declaraciones, encabezadas por las de la cubana que dijo estar…“Muy emocionada y fantásticamente feliz”…. No es para menos, pues como acotara la nueva titular del orbe “ha sido una de las competencias más fuertes de mi vida. He tenido grandes rivales, sobre todo Fabiana que me ha presionado mucho hoy. Es muy emocionante competir con ella. Después de la plata de los Juegos Olímpicos, he ganado el oro aquí . Es el resultado del esfuerzo, del sacrificio y de la dedicación. Ahora haré todo para poder coronarme en los Juegos Olímpicos de Río 2016″

Con su actuación, Yarisley refrendó el momento que vive y ratificó su presencia en el podio  de los grandes eventos; un lugar que no ha cedido desde los Juegos Olimpicos de 2012 (plata en Londres’12, Bronce en Moscú’13, Oro en Sopot’14 y Oro en Beijing’15). Jennifer Suhr, subcampeona de Moscú 2013, compartió la cuarta plaza con su coterránea Sandi Morris y la sueca Angelica Bengtsson, todas con 4.70 y especial significación para esta última que convirtió su salto en récord nacional.

En resumen fueron dieciséis los saltos que hizo la cubana; trece para ganar. Seis buenos, los que valen el título, y siete fallos. Cuestión asociada quizás, al cambio de garrochas. Tentativas que habrá que  analizar porque estuvieron punto de volver a pasarle factura. Sin embargo, a estas horas lo que prevalece es el recuerdo dulce, el de la victoria que otorgó a Cuba un segundo título que la sitúa cuarta en el medallero por países de esta competición. Para Silva todo el mérito, mientras la mayoría de sus coespecializadas piensan en el cielo como límite, ella  mira desde allí a sabiendas que la clave de su éxito está en ese coraje muy suyo que no entiende de límites.
Su secuencia: 4.50 o – 4.60 o- 4.70 xxo – 4.80 xo – 4.85 o – 4.90 xxo- 5.01 xxx.

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