Nelson García Portela ha servido al Equipo Nacional de Atletismo cubano durante 30 años. (Lilian Cid Escalona / Cubahora)Por: Lilian Cid Escalona/ Especial para Cubahora

Nelson García Portela normalmente está ocupado. Mochila en ristre, no escatima en esfuerzos, ni de detiene a pensar en horarios. Su misión se completa diariamente al saber que puede marcharse a casa con el buen sabor de haber contribuido, sobre todo, a la formación humana de sus pupilos.

Es la metodología de un hombre de carácter pausado, mirada sensible y excelentes dotes como conversador, cuyos últimos 30 años de desempeño han transcurrido al servicio del Equipo Nacional de Atletismo cubano. Actualmente, este santiaguero profundamente comprometido con una profesión que ama, lleva los hilos en el sector de mediofondo, específicamente en las distancias de 800 y 1500m en ambos sexos, donde trabaja con atletas como Andy González y Rose Mary Almanza.

Según cuenta, antes de enrolarse en el cuerpo técnico que trabaja con la selección cubana, transitó por las diferentes enseñanzas que tributan a la formación de profesionales de esta rama:

“Me gradué en 1970 en la Universidad de la Cultura Física y el Deporte Comandante Manuel Fajardo como profesor de Educación Física. Trabajé con todas las categorías en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) hasta que, luego de varias promociones de atletas y resultados destacados en los juegos escolares, comienzo a trabajar con el Equipo juvenil en la Escuela Superiorde Perfeccionamiento Atlético (ESPA) Nacional entre los años 1976-1980. Precisamente en este año, llegué al colectivo del equipo nacional donde me he mantenido hasta el día de hoy. Por un buen tiempo del 1987 al 1998, estuve vinculado a la Base Nacional que radicaba en Santiago de Cuba”.

– En todo este tiempo, más de tres décadas, ha tenido la oportunidad de conocer y también de contribuir a la formación de varias generaciones de atletas. Es una tendencia actual hablar de diferencias entre los atletas de antaño y los actuales, e incluso, se defiende la teoría de que el espíritu de sacrificio ha ido mermando. ¿Cuál es su opinión?

Esta generación es buenísima, y sí tiene tanta capacidad de esfuerzo y sacrificio como las que le precedieron. El hombre no vive como piensa, sino piensa como vive y por ello no se debe responsabilizar de todo a los atletas, ya que es un fenómeno de entorno…

Siempre que me toca abordar el tema digo que no es una cuestión que atañe a la juventud, sino que nosotros, los que tenemos la misión de formarlos, no hemos sido lo suficientemente buenos desempeñando ese rol. La formación de un individuo es como una cadena, con muchos eslabones, si uno falla y el resto no es capaz de asumir y rectificar esa deficiencia, entonces el proceso falla. Todos tenemos una responsabilidad y no podemos dejarla de la mano.

– Rose Mary Almanza, Andy González, Adriana Muñoz, Sahily Diago…¿podemos hablar de una generación sólida en el mediofondo cubano contemporáneo?

En efecto, estamos en presencia de una generación sólida, aunque también es cierto que todavía no hay una amplia promoción de atletas a nivel nacional. Aún así, sobre todo en la rama femenina, estamos llegando a apreciar el fruto de un trabajo de muchos años.

Para comprenderlo es preciso regresar en el tiempo, y recordar el trabajo serio que hizo Blas Beato, quien bebió de la experiencia del polaco Zygmunt Zabierzowski (entrenador de Alberto Juantorena) y la empezó a aplicar con Aurelia Yeya Pentón para consolidarla con la figura de Ana Fidelia Quirot.

Luego hay una ruptura, cuando se produce la descentralización del equipo de fondo y se manda un grupo de compañeros para Santa Clara a entrenar con un colectivo marcado por la juventud e inexperiencia de los entrenadores, cosa que descontinúa un tanto el proceso. A finales de la década del 1990, se decide prescindir de esta experiencia y los atletas retornan a La Habana donde se vuelve a iniciar el proceso en pos de darle continuidad al trabajo que se había estado haciendo con el área.

A día de hoy podemos decir que tenemos un grupo bien consolidado de atletas que empieza con Adriana Muñoz y termina en Sahily Diago y Arletis Thaureaux que son las de más juventud en el grupo.

– ¿Los caracterizamos?

Adriana es una atleta de cuatro títulos en Juegos Panamericanos, una mujer que ha estado fuera del equipo nacional por diversas causas pero que ha regresado y recuperado su estado de forma. Por su edad (33 años) está convocada a estabilizar sus resultados, con un par de temporadas más por delante.

Rose Mary Almanza, de 22 años, aparece ubicada entre las 20 primeras mujeres del mundo en la temporada pasada y que sabe lo que es correr con resultados en todos los niveles.

Andy, por su parte, es un corredor muy estable en sus registros y también muy competitivo.

El caso de Sahily Diago es excepcional, a todas luces parece ser un fenómeno para el atletismo, con registros fantásticos para su edad y que pensamos está lista para madurar como atleta. Esta muchacha es la mayor promesa del atletismo cubano que recuerdo en muchos años.

– Los retos competitivos de este año

Como se sabe, este es un año complicado por su duración. Como aquel que dice, acabamos de terminar una temporada y ya estamos inmersos de lleno en la preparación de la siguiente, con los Juegos Panamericanos en su rol de competencia fundamental. Con ello no descartamos el Mundial de Relevos, los mítines habituales en Cuba y en el área , también los Juegos del Alba y  algunas paradas de la Liga de Diamantes y por supuesto, el Mundial en Beijing para el que de momento tenemos a Andy González y a Rose Mary Almanza clasificados.

– Como Ud. acaba de afirmar, Cuba ha proyectado como objetivo fundamental este año los Juegos Panamericanos de Toronto 2015. Según su planificación, se trabaja por resultados allí o piensa también en el Campeonato Mundial.

Yo planteo la consecución de resultados en ambos eventos. Aunque no podemos descartar que son competencias muy cercanas en tiempo y muy alejadas en cuanto a locación, esto último es un factor que debemos considerar ya que amerita que el atleta logre aclimatarse rápidamente y depende en gran medida de cómo se organice el tema. Sin embargo, nosotros buscamos alcanzar el pico de la forma deportiva entre los meses de julio y agosto y ello tributa directamente al deseo de ofrecer las mejores demostraciones en los mencionados eventos.

– Del “fenómeno África” en estas pruebas…

Indiscutiblemente los kenyanos, etíopes y los africanos en general son atletas de un talento excepcional sin embargo, me gustaría remitirme a Einstein para valorarlo, y su referencia a que muchas veces los resultados se componen de un 1% de inspiración y el 99% de transpiración. ¿Qué ocurre?, que estamos hablando de países extremadamente pobres, donde los atletas surgen a partir de condiciones de vida, clima, altura, que difieren considerablemente del resto del mundo. El desigual desarrollo de las diferentes regiones del planeta también podría ser una causalidad y es que los africanos no han caído en la rutina sedentaria que el propio desarrollo tecnológico ha infundido en la sociedad. Los atletas africanos tienen un alto coeficiente de esfuerzo y sacrificio y ello los hace ser superiores en su capacidad de resistir. Probablemente son los únicos en el mundo que se entrenan al límite, y de ahí también brotan los resultados porque juegan con un paso adelante con respecto al resto de los atletas que alrededor del mundo tienen ciertas comodidades.

– Con tantos años dedicado a esta profesión que ama, si tuviera que hacer un balance de su vida hasta hoy, ¿qué sería lo primero que rescataría?

Mis profesores, esa es la mayor virtud de mi vida. Desde que nací, desde mis padres hasta el día de hoy he tenido la dicha de tener excelentes profesores, donde cada uno me hizo crecer como persona y de cuyas lecciones bebo para conducirme cada día. Mi labor diaria va encaminada a eso, a intentar transmitir lo que la vida me ha regalado en este sentido.

– Y de su labor como entrenador, ¿qué recuerda con más cariño?

Te hablaría, por ejemplo, de cuando Carlos Álvarez logró ir a los Juegos Olímpicos de 1976 o de Sergia Martínez que siendo juvenil rompió los récords de 5000m y 3000m. También está Adriana Muñoz y su capacidad de hacer cosas increíbles o Andy González que ha “erizado al más pinto” con su disposición; lo más reciente data de Veracruz, cuando ganó esas dos carreras con menos de 24 horas de descanso…

En fin, creo que tengo una oportunidad única y es la de poder contribuir a la formación de seres humanos que también tendrán la oportunidad de cumplir una actividad que puede ser motivo de alegría para toda una nación. De cada período, e incluso de cada atleta, se sacan lecciones para guardar y yo vivo orgulloso, totalmente orgulloso de esta línea que escogí para mi vida; de ser entrenador.

– Los 800m y los 1500m en Beijing 2015 e incluso para Río 2016. ¿se atreve a pronosticar?

Hay una realidad, creo que todo el escándalo asociado al presunto dopaje casi masivo que se ha destapado en Rusia será determinante en su rendimiento y obviamente, los va a desestabilizar, partiendo de ello, pienso entonces en tres países: en Kenya, en Estados Unidos y pienso, sobre todo, en Cuba porque tenemos atletas con condiciones para dar el salto de gracia al más alto nivel.

 

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